Lucía Dalto, Candelaria Sequeira, Paulina Barreiro y Magdalena Barro festejaron el título en Canotaje Velocidad. Destacaron el valor de competir en casa y compartieron el profundo lazo afectivo que las une dentro y fuera del agua.
El equipo argentino femenino de Canotaje Velocidad, popularmente conocido como Las Carpinchas, cerró una jornada inolvidable en la Laguna Setúbal tras conquistar la medalla de oro en la prueba de K4 500 metros. Luego del podio, las palistas nacionales compartieron sus sensaciones tras conseguir el objetivo, analizaron el exigente calendario deportivo y revalorizaron el afecto del público santafesino.
Luego de subir a lo más alto del podio, las integrantes del bote nacional reflexionaron sobre lo que significó alcanzar este logro en la etapa final de la temporada.
«Lo que más contenta me pone, además de la medalla y del desarrollo con las chicas, es que es el final para nosotras de un año muy largo. Este cierre es un empujoncito para el que viene, para seguir entrenando, mejorar y representar a nuestro país de la mejor forma», expresó Lucía Dalto.
Por su parte, Magdalena Barro remarcó la extensa preparación que afrontó el equipo y el valor añadido de competir como locales ante el público argentino: «Nos preparamos bastante porque tuvimos cinco competencias previas; esta fue la sexta, así que veníamos con muchas ganas. La motivación especial fue estar en casa; creo que afuera no hubiera sido igual. Feliz de que Santa Fe se haya animado a esto y de poder sobrepasar cualquier inconveniente técnico para estar con los nuestros».
Asimismo, destacaron la atmósfera que se vivió en la sede santafesina durante el desarrollo de los Juegos: «El clima de los Juegos se nota constantemente en la Villa, en la calle y en el ambiente. Es muy lindo ver a tantos niños emocionados con el deporte; que esto sea una motivación y transmita todo el esfuerzo que le ponemos día a día», agregó Dalto.
Los primeros pasos en el club
Al repasar sus inicios en el canotaje, las palistas recordaron cómo el deporte fue transformándose de una actividad infantil a una vocación de alto rendimiento.
Lucía Dalto comenzó a los ocho años en el Club Náutico de Remo gracias a su prima, para luego pasar al Club Regatas La Plata: «No fue una decisión repentina; fui creciendo, empecé a competir en provinciales, nacionales, selectivos y así me fui introduciendo en el alto rendimiento».
Por su lado, Candelaria Sequeira se sumó a los nueve años acompañando a su hermano. «En el agua había chicas de mi edad remando y gracias a Dios empecé, porque hoy son mis mejores amigas. El camino hacia la selección se fue dando de forma muy natural».
Paulina Barreiro comentó que inició a los 12 años acompañando a su abuela. «Ella quería arrancar a remar, empecé con ella y terminé quedando yo. Hoy me doy cuenta de que es lo que sigo eligiendo y voy a seguir eligiendo siempre».
Más que un equipo: «Una dedicatoria de amor»
Más allá de los resultados en la pista náutica, el grupo hizo hincapié en la fuerza de la amistad que han consolidado tras convivir en concentraciones de hasta tres semanas al mes durante todo el año.
«A veces somos más que amigas, somos hermanas. Con Cande soy mejor amiga desde los ocho años y a Pauli la incluimos en esta familia para su primer Juego Suramericano en el equipo senior. Construimos juntas y la vida con las chicas es un sueño», señaló Dalto.
Visiblemente emocionada, Candelaria Sequeira resumió el sentimiento colectivo tras colgarse la medalla dorada: «Es hermoso este vínculo con las chicas, querer que nos vaya de la mejor manera y poder llegar a abrazarlas con un amor sincero. Esto fue una dedicatoria de amor».
Finalmente, las deportistas invitaron al público a seguir el día a día de la delegación en sus redes sociales: «Nos pueden encontrar en Instagram como @lascarpinchasarg, donde mostramos nuestros entrenamientos, competencias y el día a día del canotaje de velocidad».
Fuente: Noticias Argentinas