La historia cobra vida cuando la curiosidad inquieta, entonces las preguntas inundan los servidores ¿Qué es el calendario maya? ¿El año tiene 13 meses?. Para dilucidar estas cuestiones en RTS conversamos con Martín Pedretti, divulgador y músico santafesino.
Valeria Elías
RTS Medios
Para iniciar la nota, Martín Pedretti sugiere hacer una aclaración sobre el «calendario maya»: “Es importante comenzar aclarando que este término puede resultar impreciso para el público general. En rigor, los antiguos mayas no utilizaban un único calendario, sino múltiples sistemas que funcionaban simultáneamente, hasta 17 calendarios o más, destinados a registrar y relacionar diferentes ciclos del tiempo, tanto astronómicos como rituales. Uno de los más conocidos es el Tzolk’in, un ciclo de 260 días que, más que un calendario en el sentido moderno de la palabra, puede entenderse como una matriz matemática de proporción 13 × 20, en la que se combinan 13 números con 20 signos o energías”.
Luego agregó: “Es relevante distinguir entre estos sistemas calendáricos tradicionales y lo que hoy se difunde como Calendario de 13 Lunas. Este último corresponde a una reinterpretación contemporánea desarrollada por José Argüelles, especialmente a través de su propuesta conocida como El Encantamiento del Sueño, que articula elementos de los códigos matemáticos mayas con los ciclos solar, lunar y el Tzolkin. Dentro de esta corriente, Argüelles fue reconocido por un consejo de abuelos mayas con el título de «regenerador del ciclo», en relación con su propósito de recuperar y unificar determinados códigos y cuentas que, desde esta perspectiva, habrían sido alterados o fragmentados después de la conquista y con la posterior introducción del calendario gregoriano y el año bisiesto”.
“Por eso, cuando en esta entrevista hablamos de Calendario de 13 Lunas, no estamos afirmando que ese sea simplemente «el calendario que usaban los mayas», sino hablando de una propuesta contemporánea inspirada en determinados sistemas y códigos matemáticos de la tradición maya, reinterpretados para establecer una nueva forma de relacionarnos con los ciclos del tiempo”, culminó.
—¿Cómo funciona este calendario?
—Para entenderlo, primero tenemos que mirar el sistema con el que vivimos actualmente.
El calendario que utilizamos hoy es el calendario gregoriano, una reforma del calendario juliano realizada en 1582. Es fundamentalmente un calendario solar: organiza el año en 12 meses, pero esos meses tienen una duración irregular. Algunos tienen 30 días, otros 31 y uno tiene 28 o 29. Esta estructura de 12 partes tiene raíces muy antiguas, vinculadas a las formas en que distintas civilizaciones, entre ellas Babilonia y Egipto, organizaron la medición de los ciclos celestes. La división del círculo en 360 grados también expresa una antigua concepción matemática de los ciclos.
El problema es que el ciclo solar real no tiene 360 días, sino aproximadamente 365 días y un cuarto. Por eso nuestro calendario necesita ajustes y termina teniendo meses de distinta duración. El Calendario de 13 Lunas propone una estructura diferente y mucho más regular: 13 lunas de 28 días. Cada luna tiene exactamente cuatro semanas de siete días: 13 × 28 = 364 días.
Para completar el ciclo solar se incorpora un día adicional: el 25 de julio, llamado Día Fuera del Tiempo. El nuevo año comienza el 26 de julio, asociado dentro de esta tradición al inicio de un nuevo ciclo solar y a la salida heliaca de Sirio.
De esta manera tenemos 13 períodos iguales de 28 días más un día adicional. No hay meses de 28, 30 o 31 días y la estructura semanal se mantiene constante.
Pero la idea no es solamente hacer un calendario más ordenado. La propuesta busca sincronizar diferentes ciclos del tiempo: el ciclo solar, el ciclo lunar y los códigos matemáticos asociados a la tradición maya, particularmente el Tzolk’in.
—¿Por qué está diseñado así?
— La propuesta parte de la idea de que esta estructura no es arbitraria, sino que refleja relaciones que encontramos en la naturaleza y también en nuestro propio cuerpo.
El ciclo de 28 días se toma como una medida lunar promedio y se relaciona también con determinados ciclos biológicos humanos. A partir de esta estructura aparecen además distintas correspondencias con nuestra anatomía: 13 articulaciones mayores, 28 falanges en las dos manos y 20 dedos entre manos y pies, que se relacionan con la estructura matemática vigesimal de la tradición maya. También existe una correspondencia matemática muy sencilla: 13 lunas de cuatro semanas forman 52 semanas, y el año puede organizarse en cuatro estaciones de 13 semanas cada una.
Para la Ley del Tiempo, estas correspondencias muestran una relación entre las estructuras del tiempo, la naturaleza y la biología humana. Por eso la propuesta busca que el tiempo no sea solamente algo que contamos, sino algo con lo que nos sincronizamos.
—¿Por qué se cambió a otro calendario?
—Acá es importante hacer una distinción: no estamos diciendo que los antiguos mayas utilizaran exactamente este Calendario de 13 Lunas y que después alguien lo haya reemplazado por el calendario gregoriano. El Calendario de 13 Lunas es una propuesta contemporánea desarrollada por José Argüelles, basada en elementos y estructuras matemáticas asociados a los sistemas calendáricos mayas y articulados con los ciclos solar y lunar.
El calendario gregoriano, por otro lado, se convirtió progresivamente en el estándar civil internacional y hoy organiza gran parte de nuestra vida económica, administrativa y social.
La crítica de la Ley del Tiempo no es que el calendario gregoriano no sirva para esas funciones. Sirve perfectamente para organizar una sociedad.
La cuestión es otra: ¿Qué sucede cuando utilizamos ese mismo sistema para organizar toda nuestra experiencia del tiempo? Desde la perspectiva de la Ley del Tiempo, nuestra cultura terminó asociando el tiempo fundamentalmente con la productividad y el dinero: «el tiempo es dinero».
El Calendario de 13 Lunas propone recuperar otra concepción: «el tiempo es arte» (https://www.youtube.com/watch?v=rdCEH3V7gNM). Es decir, entender el tiempo como un espacio para vivir, crear, relacionarnos y sincronizarnos con los ciclos naturales.
—¿Qué significaría hoy moverse con este calendario?
—No significa necesariamente abandonar el calendario gregoriano para las cuestiones civiles, comerciales o administrativas. Una persona puede seguir utilizándolo para trabajar, viajar, pagar una factura o cumplir con una obligación y, al mismo tiempo, utilizar el Calendario de 13 Lunas como una herramienta para experimentar y organizar su relación personal con el tiempo.
Cada día dentro de este sistema tiene una determinada posición dentro de los ciclos y, a través del Tzolk’in y de los llamados Kin, se le atribuye una determinada cualidad o energía. Entonces el cambio fundamental sería pasar de contar el tiempo a experimentar el tiempo. La propuesta sostiene que modificar nuestra manera de medir y concebir el tiempo puede modificar también nuestra relación con nosotros mismos, con los demás y con la naturaleza.
Por eso hay una frase de la Ley del Tiempo que resume esta idea: «El tiempo es la atmósfera de la mente». Así como el aire es el medio en el que vive nuestro cuerpo, el tiempo sería el medio en el que vive nuestra mente.
—¿Se aplica actualmente en alguna cultura?
—Hay que distinguir entre dos fenómenos. Por un lado, existen comunidades mayas contemporáneas, especialmente en Guatemala y México, que conservan y practican sistemas calendáricos tradicionales propios de sus culturas. Por otro lado, el Calendario de 13 Lunas es una propuesta contemporánea desarrollada por José Argüelles y difundida internacionalmente a través del movimiento por el cambio de calendario y de personas y organizaciones vinculadas a la Ley del Tiempo.
Actualmente, el sistema de las 13 Lunas no es un calendario oficial de ningún Estado, sino que se utiliza dentro de comunidades y movimientos internacionales. Según las fuentes de este material, el Movimiento Mundial de Paz tiene presencia en más de 100 países.
Por eso no sería correcto decir simplemente que «los mayas actuales utilizan el Calendario de 13 Lunas». Son cosas diferentes: una es la continuidad de tradiciones calendáricas mayas y otra es una propuesta contemporánea inspirada en determinados elementos de esas tradiciones. Un antecedente reciente de una iniciativa de implementación oficial fue impulsado en Chile por Cristián Contreras Radovic, conocido como «Dr. File», periodista, escritor y doctor en Filosofía. En las elecciones de noviembre de 2025 fue electo diputado por el Distrito 8 de la Región Metropolitana como candidato del Partido de la Gente (PDG), y desde su actividad pública ha promovido la incorporación del Calendario de 13 Lunas.
En definitiva, el Calendario de 13 Lunas no propone solamente cambiar la manera de contar los días. Propone algo mucho más profundo: cambiar nuestra relación con el tiempo.
Pasar de pensar que el tiempo es algo que tenemos que administrar y gastar, a entenderlo como el medio en el que vivimos, pensamos, creamos y nos relacionamos con la naturaleza.
Fuente: RTS Noticias