Paredes rompió el silencio tras el empate de Boca: desmintió cortocircuitos con Riquelme y apuntó contra el arbitraje

El campeón del mundo abandonó La Bombonera junto al presidente del club y desestimó las versiones sobre una presunta discusión interna.

Tras la igualdad de Boca frente a Cruzeiro por la Copa Libertadores, los principales focos de atención se trasladaron a los pasillos la Bombonera, donde el volante, Leandro Paredes, habló con los medios de comunicación para disipar rumores de internas y manifestar su profundo malestar con el arbitraje del venezolano Jesús Valenzuela.


Según supo la Agencia Noticias Argentinas, al término del encuentro, el campeón del mundo se retiró de las instalaciones al vestuario en compañía del presidente de la institución, Juan Román Riquelme. Ante las consultas periodísticas sobre supuestos chispazos entre ambos, Paredes fue tajante: “Ahora dicen que nos peleamos de nuevo, ¿no? Me peleo todos los días con él, según ustedes. No le doy bola, sabía que cuando llegue al país iba a pasar este tipo de cosas, que a Boca le vaya mal para pegarnos”.


En sintonía con su descargo, el mediocampista ponderó el vínculo histórico que mantiene con el mandatario de la institución “Xeneize”: “Tengo una gran relación con Román desde chico. 100% nos estaban esperando, pero no pasa nada, es parte de esto”.


Furia contra el juez principal Valenzuela


El enojo del plantel de Boca se desató en los segundos de adición del encuentro ante Cruzeiro, cuando todos los jugadores, incluido el director técnico Claudio Úbeda, arrinconaron a la terna arbitral para exigir la sanción de una supuesta infracción dentro del área rival. La decisión de Valenzuela de decretar el final sin revisar la maniobra en el VAR desató la furia de Paredes, quien le gritó al réferi en el campo de juego que «no tenía vergüenza».


Minutos más tarde, ya con mayor serenidad durante el diálogo con la transmisión televisiva oficial, el mediocampista analizó la controvertida jugada que privó al local de los tres puntos: “Es raro porque la jugada de ellos fue mano. La última para mí es mano. Es raro”.


A pesar del trago amargo por las decisiones de los árbitros y el flojo presente en el certamen, el volante prefirió apelar al optimismo de cara a la definición del Grupo D, donde el equipo aún depende de sí mismo para pasar a octavos de final. “Dependemos de nosotros, eso es lo bueno. Hay que transmitir tranquilidad.


 Jugamos de local y con nuestra gente”, concluyó el referente xeneize con la mente puesta en la última fecha.

Fuente: Noticias Argentinas