Antonia y Melita se consagraron en el dos sin timonel de los Juegos Suramericanos. Con sus padres alentando desde el puente y sus hermanos Ignacio y Alfredo también en competencia, celebraron una historia que nació en el club.
En la Costanera Este de Santa Fe, la bandera chilena tenía una ubicación privilegiada. Desde el puente, los padres de Antonia, Melita, Ignacio y Alfredo Abraham alentaban a sus hijos, que llegaron a los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026 para competir en remo y seguir construyendo una historia familiar muy especial.
Las hermanas Antonia y Melita acababan de ganar la medalla de oro en la prueba de dos sin timonel femenino (W2-). La celebración fue compartida con sus hermanos, que también compiten en estos Juegos, y con una familia que las acompaña desde que eran chicas.
“Poder vestir de Chile esta semana es muy gratificante. No estamos ahí bailando cueca, comiendo empanadas, choripanes, pero estamos aquí dándole medallitas al país y eso es un orgullo tremendo”, contó Antonia después de la regata.
Las Fiestas Patrias chilenas se acercan y, aunque esta vez las celebraciones las encuentran lejos de casa, las hermanas encontraron su propia manera de festejar: con el oro en el pecho y la bandera de Chile en lo más alto del podio.
Cinco pruebas y una familia que quiere seguir ganando
Antonia y Melita llegaron a Santa Fe con un objetivo ambicioso: competir en cinco pruebas y buscar las cinco medallas de oro. “Vinimos a buscar los cinco oros y ya llevamos dos, así que vamos a ver cómo van saliendo las otras regatas”, contó Antonia.
La respuesta de Melita, cuando le preguntaron si todavía quedaban más triunfos para las Abraham, fue contundente: “Hay hermanas Abraham para rato”.
Las dos remeras saben que detrás de cada medalla hay mucho trabajo, pero también una historia que empezó en familia. Sus padres las acompañan desde que tenían 10 años y hoy siguen viajando para alentarlas, con la bandera chilena y la emoción de verlas competir.
“Mi familia está aquí apoyándonos ahora, toda la gente en Chile apoyándonos y queremos ganar la mayor cantidad de oros para el país”, expresó Melita.
Cuatro hermanos, un mismo deporte
La historia de los Abraham no se limita a Antonia y Melita. Los cuatro hermanos son cuatrillizos y todos compiten en remo. Una particularidad que, según contó Ignacio Abraham, comenzó por una decisión práctica de sus padres cuando eran chicos.
“Esto es parte del trabajo también de mi mamá y de mi papá, que cuando éramos chicos siempre nos llevaban al mismo deporte porque era más fácil ir a buscarnos todos al mismo lugar”, relató Ignacio.
La familia probó distintas disciplinas antes de quedarse con el remo. Natación, básquetbol, handball, fútbol y halterofilia fueron algunas de las actividades que compartieron. “Nos quedamos en el remo y ahí empezamos todos a competir. Nos empezó a ir bien a los cuatro y ahí terminamos acá, compitiendo”, explicó Ignacio.
El deporte al aire libre y el desafío de la competencia fueron claves para que los hermanos encontraran su lugar en el agua.
“Siempre fue un deporte que a nosotros nos ha gustado mucho, el aire libre, y creo que fue el deporte que más nos llamó por el desafío”, contó.
La alegría de ganar en familia
Durante la jornada, Antonia y Melita también se enteraron de que sus hermanos Ignacio y Alfredo habían ganado el oro en el doble masculino. La noticia las tomó por sorpresa, porque habían visto a sus hermanos en la partida, pero no sabían cómo había terminado la regata.
“Cuando llegamos nos enteramos y fue como: ¡ay, qué emoción!”, relató Antonia. La alegría por los triunfos de sus hermanos se sumó a la propia medalla. “Se lo han trabajado mucho, se lo han sufrido mucho, se lo merecen más que nunca”, expresó.
Ignacio también habló de la emoción de compartir estos momentos con sus padres. En Santa Fe, la familia estuvo presente en el puente, alentando y siguiendo cada regata.
“Mi familia está ahí en el puente, son los que tienen la bandera chilena. Están súper contentos porque siempre nos han apoyado y nos han seguido para todos lados”, contó.
Los hermanos llegaron a Santa Fe el sábado y, entre entrenamientos, competencias y el traslado entre la Villa y la pista, todavía no tuvieron demasiado tiempo para conocer la ciudad.
“Estamos aquí desde el sábado y la verdad no hemos tenido mucho tiempo para recorrer. Estamos de la pista a la Villa Olímpica, pero ya tocará”, contó Ignacio.
Un mensaje para las familias
Antonia aprovechó la conversación para dejar un mensaje a quienes acompañan a sus hijos en el deporte. Desde su propia experiencia, destacó la importancia del apoyo familiar y de los valores que se construyen a través de la actividad deportiva.
“El deporte es una de las pocas cosas que quedan hoy en día donde los valores que te entrega son enormes”, sostuvo. Y agregó: “Nuestra familia fue clave en lo que somos hoy. Nos apoyaban desde que teníamos 10 años hasta el día de hoy, que están acá con la bandera gritándonos”.
La remera chilena también habló de la importancia de que los chicos puedan disfrutar de una actividad que los conecte con el esfuerzo, la disciplina y el presente. “Estamos en una sociedad actual tan difícil, de tantas pantallas, que estar acá ahora sin estar pendiente de una pantalla, representando a tu país, poniendo tu cuerpo, tu mente, todo en el presente, es muy escaso”, reflexionó.
Por eso, su mensaje fue claro: “Si tienen un hijo deportista, apóyenlo. Sacrifiquen el tiempo, llévenlo a entrenar, que al final es la mejor inversión que le puedes dar a tu niño”.
Chile celebra en Santa Fe
Con el oro del dos sin timonel, Antonia y Melita volvieron a festejar juntas en una competencia internacional. Esta vez, en la Laguna Setúbal, con el público santafesino como testigo y sus padres alentando desde el puente.
La bandera chilena volvió a aparecer en lo más alto del podio. Y, para las hermanas, la celebración tuvo un significado todavía mayor: representar a su país en la semana de sus Fiestas Patrias, compartir el triunfo con sus hermanos y sentir, una vez más, que detrás de cada medalla hay una familia que rema con ellas.
Porque en la historia de los Abraham, el oro se gana en el agua, pero también se construye mucho antes, en el club, en los entrenamientos y en cada viaje compartido.
Fuente: Juegos Suramericanos