León XIV dejó firmes mensajes sobre economía, democracia, educación, discapacidad e inteligencia artificial

En su discurso en el Palacio Libertad, el pontífice reclamó trabajo para sostener a las familias, límites al ejercicio del poder y una conciencia ética frente a los avances tecnológicos.

El papa León XIV afirmó ante el presidente Javier Milei que “la economía debe estar al servicio de la persona y no la persona al servicio de la economía”, durante su discurso en el Palacio Libertad, en el que también abordó la democracia, la educación, la discapacidad y la inteligencia artificial.

El pontífice vinculó el ejercicio de la autoridad con el servicio al bien común y sostuvo que sus resultados deben percibirse en las condiciones concretas de la vida cotidiana. En ese marco, puso el foco en las familias que atraviesan dificultades, las personas que buscan empleo y quienes trabajan sin alcanzar a cubrir las necesidades de sus hogares.

Su mensaje también incluyó una convocatoria a fortalecer las instituciones, preservar el diálogo entre quienes piensan distinto y generar oportunidades para que los jóvenes puedan desarrollar sus proyectos en la Argentina.

León XIV sobre la economía y el trabajo
El Papa señaló que una de las condiciones más elementales para el bienestar de las familias es “poder vivir del propio trabajo”. Destacó el esfuerzo de quienes se desempeñan en el campo, las ciudades, los talleres, las escuelas y los hospitales, así como el de quienes emprenden.

“El trabajo permite a una persona sustentar a los suyos, desarrollar sus capacidades y saberse partícipe de la construcción de la Patria”, expresó.

En ese contexto, planteó la necesidad de estimular la iniciativa privada y de procurar que el crecimiento alcance también a quienes encuentran mayores dificultades.

Su referencia comprendió a las familias que soportan incertidumbre, los desocupados y los adultos mayores que contribuyeron durante años a construir la sociedad. También mencionó a quienes, pese a tener una ocupación, enfrentan problemas para sostener sus hogares.

Democracia, diálogo y límites al poder
León XIV definió a la democracia como parte de una herencia que cada generación debe cuidar y fortalecer. Entre sus componentes enumeró el sufragio, la participación pública, la libertad para expresar convicciones, la confianza en la ley y el reconocimiento de las instituciones como un espacio común.

Sostuvo, además, que su fortaleza depende de prácticas cotidianas: escuchar, cuidar la palabra, buscar acuerdos y reconocer en quien piensa distinto a un compatriota con el que se comparte un destino.

Al dirigirse a quienes ejercen responsabilidades públicas, afirmó que la autoridad alcanza su sentido más alto cuando se ejerce como servicio y mira más allá de lo inmediato.

“Quien ejerce la autoridad tiene también el deber de actuar con prudencia, reconocer los límites del poder que le ha sido confiado, y orientar sus decisiones hacia el bien de toda la comunidad”, señaló.

En otro tramo, advirtió que la corrupción erosiona la confianza ciudadana en las instituciones y reclamó cooperación entre los Estados frente al crimen organizado, la trata de personas y el tráfico de armas y drogas.

Educación y oportunidades para los jóvenes
El pontífice vinculó el futuro argentino con las posibilidades que encuentren los jóvenes para estudiar, trabajar y construir una vida en el país.

“Una Nación debe preguntarse seriamente en qué ha fallado cuando sus jóvenes deben abandonar su tierra para realizar sus sueños”, sostuvo.

Para crear condiciones que les permitan proyectarse en la Argentina, pidió robustecer la educación, la formación profesional, la universidad y la investigación.

También destacó el esfuerzo histórico por extender la enseñanza a sectores cada vez más amplios de la sociedad. Preservar esa vocación educativa, afirmó, requiere una formación que permita descubrir talentos, desarrollarlos y ponerlos al servicio de los demás.

El mensaje incluyó un pedido de confianza en las nuevas generaciones: abrir espacios para sus ideas, reconocer su iniciativa y permitirles asumir responsabilidades desde el presente.

Discapacidad, cuidado y dignidad de las personas
León XIV reclamó especial atención para las personas que atraviesan situaciones de enfermedad, dependencia o discapacidad.

“También entonces corresponde cuidar, aliviar el sufrimiento, acompañar y hacer sentir a cada persona que su vida conserva siempre un valor que ninguna circunstancia puede disminuir”, expresó.

Ese planteo formó parte de una reflexión sobre la responsabilidad hacia las generaciones venideras y la defensa de la vida “desde sus primeros instantes” hasta “su término natural”.

El Papa enlazó ese deber de cuidado con la protección de la Tierra. Al mencionar los recursos naturales argentinos, sostuvo que su aprovechamiento debe contribuir al bienestar de las comunidades y preservar las condiciones que permiten vivir y trabajar en los territorios.

Inteligencia artificial y responsabilidad ética
El pontífice también se refirió a los avances tecnológicos, con especial atención a la inteligencia artificial y sus aplicaciones en la medicina, la educación, la producción y la investigación.

Señaló que esas herramientas tienen capacidad para transformar profundamente la vida humana y que su utilización exige considerar tanto sus consecuencias como las responsabilidades de quienes deciden cómo aplicarlas.

“El desarrollo tecnológico necesita una conciencia ética a su altura”, afirmó.

En su reflexión sobre los desafíos compartidos, convocó a fortalecer la cooperación sudamericana y los espacios de colaboración frente a problemas que exceden las fronteras de un solo Estado.

El recuerdo de Francisco y el llamado a la unión nacional
Durante el discurso, León XIV evocó a Francisco y explicó que llegar a la Argentina, como su sucesor, significaba recorrer en sentido inverso el camino del pontífice argentino.

También mencionó al Martín Fierro, Jorge Luis Borges, el tango y el mate como expresiones de una memoria colectiva que las generaciones reciben y transmiten.

En el cierre, retomó el propósito constitucional de “constituir la unión nacional” y pidió que quienes vengan después reciban una patria unida. Finalmente, dirigió una oración a Nuestra Señora de Luján y bendijo a la Argentina y a sus habitantes.

Fuente: Noticias Argentinas