El emprendedurismo santafesino tiene impacto a nivel productivo en nuestra provincia. Existe un circuito nacional de compra y venta que aunque no es de alto impacto a nivel macro, genera movimientos importantes en las economías regionales. Los emprendedores Lorena Picasso, Martín Escape, Juan Berron e Ignacio Imáz brindaron testimonios.
Valeria Elías
RTS Medios
Los emprendedores santafesinos integran un ecosistema que se retroalimenta y genera vínculos entre ellos y también instituciones que integran estos espacios. Existe un circuito de compra y venta entre ellos que brinda amplitud y alcance de productos y servicios que genera un mercado interno. Los emprendedores Lorena Picasso, Martín Escape, Juan Berron e Ignacio Imáz brindaron su experiencia.
Lorena Picasso de SOMNO, emprendedora cultural de objetos lúdicos, comentó: “Hace algunos años fui invitada a participar del Mercado de Industrias Culturales Argentinas, y puedo decir que fue –y sigue siendo– una experiencia profundamente significativa, tanto en lo personal como en lo comercial. Este espacio funciona como un gran puente: conecta a quienes crean con quienes buscan, compran, programan o necesitan esos productos y servicios culturales. No es solo un espacio de exhibición, es un espacio de encuentro real. Tuve la oportunidad de participar en instancias presenciales como «Demandante», en el rol de compradora, donde se organizan reuniones uno a uno con emprendimientos de todo el país que han atravesado previamente procesos de formación y selección. Eso eleva muchísimo la calidad del intercambio, cada encuentro tiene sentido, cada conversación puede abrir una puerta. Y eso es valioso cuando hablamos de proyectos del interior del país, donde muchas veces las oportunidades de conexión son más limitadas. El evento acorta distancias de una manera muy concreta”.
“En mi caso, llegué con un proyecto que tiene más de 15 años de trayectoria emprendedora. Eso hizo que las conversaciones se dieran desde un lugar muy genuino, con un lenguaje compartido entre quienes venimos construyendo desde la práctica, el hacer y la constancia. Inicialmente participé dentro del sector Objetos, y más adelante se sumó el espacio de Infancias, que fue especialmente significativo para quienes trabajamos poniendo al juego en el centro. Es, sin duda, uno de esos espacios que se extrañan. En este proceso también conviven charlas, talleres y masterclasses de altísimo nivel, junto con muestras, obras y espectáculos. Podés estar escuchando sobre tendencias en diseño de juguetes y, al salir, encontrarte con una performance, una obra de teatro o un show de danza. Esa convivencia es potente: la cultura no se explica, se vive. No sólo se generan oportunidades comerciales, sino que reafirma el sentido de lo que hacemos. Nos recuerda que detrás de cada objeto, de cada juego, de cada propuesta, hay una construcción cultural, un vínculo posible, una forma de habitar el mundo. Siempre hice negocios, me vine con proveedores para el local”, concluyó la emprendedora.
Construyendo redes
Martín Escape relató: “Fedro es una tienda y taller de cerámica artesanal que nació en Buenos Aires y hoy está radicada en la ciudad de Santa Fe, en Colastiné Norte. Durante varios años, una parte muy importante de Fedro creció a través de la venta mayorista, en vínculo con otros emprendedores y comercios de distintas ciudades del país: El Chaltén, Tucumán, Salta, Rosario, Buenos Aires, entre otras. Esa posibilidad surgió de manera bastante natural, a partir del interés de espacios que buscaban ofrecer objetos hechos en Argentina, con identidad y con una historia detrás. Uno de los aspectos más lindos de este recorrido es ver cómo las piezas viajan y encuentran nuevos hogares. Es una forma muy concreta de sentir que el proyecto se expande, que va tejiendo una red. También tuvimos una experiencia muy linda a partir del MICA 2021, que nos abrió la posibilidad de trabajar con una tienda en Uruguay, con una curaduría muy cuidada. Para nosotros, llegar a un nuevo país desde ese lugar fue muy significativo”.
Luego finalizó: “A favor, sin duda, está la posibilidad de crecer, de llegar a otros territorios y de construir redes con proyectos afines. También es una forma de amplificar el sentido de lo que hacemos: que un objeto hecho en nuestro taller pueda ser elegido y compartido en otro lugar tiene algo muy potente. Al mismo tiempo, hay desafíos concretos. La logística es uno de los principales: la cerámica es frágil, tiene peso, requiere cuidado. Los envíos muchas veces se vuelven complejos y costosos, y no siempre hay garantías en el traslado. Estando en Santa Fe, eso se siente aún más. Nos interesa seguir construyendo alianzas con espacios que comparten esta mirada, y volver a llevar Fedro a distintos puntos del país y también hacia afuera. Creemos que cada objeto tiene algo de ese recorrido: del hacer con las manos, del tiempo dedicado, de la intención”.
De Santa Fe al país
Juan Berron, Diseñador y gestor cultural, fundador de la marca HUE y cofundador de la Diseña Santa Fe así como planes de diseño local y regional, expuso: “Desde el 2005 que creamos la marca HUE nos relacionamos con otros emprendedores de la Argentina a partir de trabajos colectivos, no solo con colegas de Santa Fe sino de otras provincias como así también de otros países. Estas colaboraciones fueron en cuanto a producción de diseño junto a otras marcas o artistas y, a modo de comercialización de nuestros productos en tiendas nacionales y en el exterior (no en tiendas sino a partir de amigos que emprendían ventas de manera particular y de diferentes maneras). Nuestros productos se comercializaron en New York, San Pablo, Isla Margarita, Suiza y Nueva Zelanda. En Argentina nos unimos con varias tiendas de multimarcas pero de diseño y en algunas de ellas participamos dando clases, dictando cursos o charlas, logrando profundizar desde otras actividades el intercambio de conocimiento en diseño y no solo comercial. La pampa, Capital, Provincia de Buenos Aires, Córdoba, Mendoza, Neuquén, Tierra del Fuego, fueron algunos de los destinos de nuestra marca”.
“En Santa Fe también desarrollamos un Perchero Federal en nuestra tienda Casa Abierta, en el cual alojamos durante unos meses a diseñadores de Argentina. Lisobono, Kalu Gryb, Quier, entre otros. A favor esta manera de vincularse, tanto las internacionales como las locales, fueron buenas experiencias y sirvieron en su momento de auge para concretar buenas ventas. Si bien tuvimos rentabilidad no lograron generar un comercio sustentable en el tiempo, ya que desde el 2014 se experimentó un deterioro del ecosistema emprendedor que concluyó con lo que pasa hoy con esta crisis local e internacional. En nuestro país, las ventas de indumentaria bajaron en un 90 % y del 10 % restante bajo la rentabilidad, es decir se complicó mucho la continuidad”, aclaró este emprendedor.
Visión comercial a escala
Ignacio Imáz, emprendedor apasionado por la innovación en Crucijuegos, relató: “Yo viví el vínculo con otros emprendedores como una oportunidad clara, al vínculo con otros emprendedores, pero no romántica. Esto no es «emprendedores ayudándose», es negocio. Y cuando es buen negocio, fluye. Surge porque te empezás a mover, a mostrar, a crecer… y automáticamente te cruzás con otros que están resolviendo problemas parecidos. Ahí aparece el match: yo tengo algo que a vos te sirve, vos tenés algo que a mí me acelera; listo, se arma”.
“A favor de los vínculos, hay velocidad y entendimiento. No hay vueltas, se habla directo, se ejecuta rápido. Y cuando hay confianza, se construyen relaciones que valen más que la operación puntual. Además, hay mucha más flexibilidad para encontrarle la vuelta. En contra, puede decir, por ejemplo desorden. Falta de estructura, promesas que se estiran, números que no siempre cierran, y poca espalda en algunos casos. Si no estás firme, te arrastran. Tenés que ordenar, poner reglas claras y no comprar humo. En síntesis: es una gran forma de crecer, pero hay que jugarlo como empresario, no como amigo. Si elegís bien, te potencia. Si elegís mal, te frena. Así de simple”.
Fuente: RTS Noticias