Federico Pucciariello pasó por el programa Tres Poderes, de RTS Medios, y en una entrevista extensa dejó definiciones económicas, políticas y ambientales que ayudan a entender por qué Santa Fe queda en el centro de la nueva discusión energética mundial.
En la vieja refinería de YPF de San Lorenzo hay movimiento otra vez. No el ruido sordo del petróleo que la hizo funcionar desde que abrió sus puertas en los años 30, sino algo distinto. Algo que huele más a futuro que a crudo. Desde que la planta quedó paralizada en 2018, sus instalaciones esperaban una segunda oportunidad. Y parece que llegó: allí se proyecta una de las apuestas más ambiciosas de la industria energética argentina, la producción de SAF, el combustible sustentable para aviación que el mundo comenzará a exigir de manera obligatoria en los próximos años.
Detrás de esa transformación aparece Federico Pucciariello. Empresario rosarino, ex rugbier internacional y presidente de Energy Essential Holding, Pucciariello no es un recién llegado al mundo de los biocombustibles. Su nombre viene resonando en ese universo desde hace tiempo. Pero esta vez protagonizó algo inédito: un acuerdo 50-50 con YPF para desarrollar el proyecto «Santa Fe Bio», una sociedad que hasta hace poco hubiera parecido impensable entre esos mundos.
De la vieja refinería al combustible del futuro
La idea es reconvertir la histórica planta de San Lorenzo en una refinería especializada en Sustainable Aviation Fuel, el SAF, conocido también como biojet.
No es un combustible experimental ni una promesa lejana: se trata de un combustible renovable destinado a la aviación comercial, elaborado a partir de residuos agroindustriales y aceites vegetales que no van a la mesa de nadie.
«Es un combustible exactamente igual que el fósil, pero de origen renovable y fotosintético», explicó Pucciariello ante los conductores de Tres Poderes, David Narciso y Gabriela Albanesi.
El dato que le da urgencia al proyecto es concreto: desde 2027 comenzarán a regir en Europa, Brasil, Estados Unidos y otros mercados internacionales nuevas restricciones ambientales que obligarán a las aerolíneas a incorporar porcentajes crecientes de combustibles sustentables en sus vuelos. No es una tendencia, es un calendario. Y en ese escenario, quien llegue tarde se queda afuera.
«La Arabia Saudita de los recursos renovables»
Para entender por qué Santa Fe y no otra provincia, Pucciariello recurrió a una imagen potente: definió al cordón industrial santafesino como «la Arabia Saudita de los recursos naturales fotosintéticos». Lejos de ser una exageración marketinera, la frase resume el corazón del proyecto.
La provincia concentra una infraestructura logística que no tiene equivalente en Sudamérica: puertos sobre la hidrovía Paraná-Paraguay, red ferroviaria, autopistas nacionales, oleoductos y el mayor complejo agroexportador del país. A eso se le suma una disponibilidad enorme de residuos agroindustriales que pueden convertirse en materia prima energética.
«Todo lo que produce Santa Fe y lo que exporta Santa Fe pasa por acá», señaló.
Y hay algo más que los números no siempre capturan: el capital humano. Décadas de industria petroquímica y energética sobre el Paraná dejaron una masa de técnicos, ingenieros y operarios con experiencia difícil de replicar.
«No hay una capacidad industrial como la que tenemos acá en el río Paraná», afirmó Pucciariello en el programa de RTS Medios.
El rol clave de Santa Fe: política, gremios y proveedores
Una de las partes más reveladoras de la charla en Tres Poderes fue cuando Pucciariello habló del camino recorrido hasta llegar a donde está hoy. La iniciativa no nació de un día para el otro: empezó a gestarse en 2015, durante la gobernación de Miguel Lifschitz, y fue tomando forma a lo largo de años hasta encontrar el empuje definitivo con el nuevo rumbo de YPF bajo la conducción de Horacio Marín.
Lo que el empresario destacó con énfasis fue el acompañamiento que encontró en Santa Fe: el gobierno provincial, el cordón industrial, los gremios y más de 110 proveedores santafesinos que ya participan de las obras preliminares. Una red que no se improvisa.
«Hemos logrado un trabajo en equipo importante porque si no esto no era viable», reconoció con honestidad el empresario rosarino. También lanzó una propuesta concreta: que Santa Fe se convierta en la sede del primer «RIGI ambiental» del país, un régimen de incentivos para grandes inversiones orientadas específicamente a proyectos sustentables.
En términos de empleo, los números son alentadores: el complejo generaría alrededor de 250 puestos de trabajo directos, con un impacto que se multiplicaría por cuatro o cinco a lo largo de toda la cadena de valor.
Cuando los rivales históricos se hicieron socios
Tal vez uno de los aspectos más llamativos que surgió en la entrevista del programa Tres Poderes de RTS Medios sea el de la nueva alianza entre petroleras y productores de biocombustibles, dos mundos que durante años se miraron con desconfianza, cuando no con franca hostilidad.
Las pymes del biodiesel sostuvieron durante largo tiempo disputas encendidas con las petroleras y las grandes agroexportadoras, especialmente en torno a la Ley de Biocombustibles y los porcentajes de corte obligatorio. Era una pelea de intereses contrapuestos que parecía estructural.
Sin embargo, el avance global de las energías renovables terminó haciendo lo que los acuerdos no pudieron: acercar posiciones.
Pucciariello atribuyó parte de ese giro a la transformación interna de YPF, y fue especialmente elogioso con Horacio Marín, a quien describió como el impulsor de una petrolera «moderna y pujante».
El debate que Argentina todavía tiene pendiente
Además, Pucciariello fue crítico con el sistema regulatorio argentino y con la calidad de la discusión legislativa en torno a los biocombustibles. Señaló la influencia de lobbies y reclamó que el debate energético involucre a las provincias con vocación bioenergética, como Santa Fe, Córdoba y Entre Ríos, junto a petroleras, automotrices y sectores industriales.
«Tenemos que tener un plan Argentina», insistió, con una firmeza que dejó en claro que no lo decía por primera vez.
También apuntó contra las retenciones al complejo sojero, que a su entender generan distorsiones competitivas frente a otros mercados internacionales, y reclamó reglas claras que permitan desarrollar una industria capaz de agregar valor localmente en lugar de exportar materia prima sin procesar.
El ambiente como negocio, y la soberanía como condición
Cuando los conductores de Tres Poderes, David Narciso y Gabriela Albanesi, le preguntaron sobre la aparente contradicción entre el discurso ambiental del proyecto y la posición escéptica del presidente Javier Milei respecto al cambio climático, Pucciariello no se enredó. Eligió una respuesta pragmática y directa.
«El ambiente hoy también es un negocio», afirmó. Aunque dejó en claro su convicción personal sobre la existencia del cambio climático, sostuvo que la transición energética no se explica solo por conciencia ambiental, sino también por razones económicas y geopolíticas concretas. Y en ese marco, defendió la necesidad de que Argentina aproveche sus recursos sin resignar soberanía ni quedar atrapada en alineamientos automáticos con ningún bloque de poder.
«No quiero ser ni Rusia ni Irán, pero tampoco quiero ser Estados Unidos. Quiero ser Argentina», dijo, en una de las frases más recordadas de la entrevista.
Una oportunidad que Santa Fe no debería dejar pasar
La reconversión de la ex refinería de San Lorenzo es, en el fondo, mucho más que un proyecto industrial. Es también una pregunta sobre el lugar que Santa Fe, y Argentina, quieren ocupar en el mapa energético del futuro.
En un mundo donde las grandes economías buscan desesperadamente reducir emisiones sin frenar el transporte aéreo y marítimo, la provincia ofrece algo que muy pocos territorios tienen al mismo tiempo: capacidad industrial consolidada, logística integrada, producción agropecuaria a escala y conocimiento técnico acumulado durante décadas.
Por eso, detrás de la historia personal de Federico Pucciariello, con sus años en el rugby internacional, su trayectoria empresarial y su apuesta por una sociedad con YPF que pocos habrían imaginado posible, emerge una discusión más profunda y más urgente: qué Argentina queremos construir con los recursos que ya tenemos.
Fuente: RTS Medios