De Juan Pablo II a León XIV: la historia y el significado de las visitas papales a la Argentina

La visita papal refuerza los vínculos religiosos con la sociedad y renueva la esperanza de una posición espiritual y política. El padre José Luis Ayala, profesor de Historia de la Iglesia de Santa Fe, analizó distintos momentos de la relación y lo que significa para nuestro país el encuentro con la actual máxima autoridad de los católicos.

Valeria Elías

RTS Medios

Robert Francis Prevost, papa León XIV, llegó a la Argentina en el marco de su gira por sudamérica. Es la primera visita de un papa luego de las realizadas por Juan Pablo II en la década del 80. Hasta el 11 de noviembre permanecerá en suelo argentino, con una agenda completa. El sumo pontífice cumplirá su misión pastoral y política. Para analizar estás instancias, en una entrevista con la periodista de RTS Medios, el sacerdote José Luis Ayala, Vicerrector de Formación de la Universidad Católica de Santa Fe y profesor de Historia de la Iglesia, reflexionó sobre los vínculos papales con el territorio argentino.    

—¿Cuáles fueron las visitas papales anteriores a la Argentina y qué características tuvieron?

—San Juan Pablo II en 1982 y en 1987. La primera visita fue en junio de 1982 en el contexto de la Guerra de Malvinas. Fue una visita extraordinaria y breve. Su mensaje estuvo centrado en la paz, la reconciliación y la oración por los caídos. Se lo puede considerar un acontecimiento de enorme impacto espiritual y nacional: el país atravesaba una profunda crisis política y social.

La segunda visita  fue en abril de 1987. Recorrió varias ciudades del país en las que convocó multitudes en: Buenos Aires, Córdoba, Mendoza, Tucumán, Salta, Paraná, Bahía Blanca y Viedma. Los temas principales de su predicación fueron: la evangelización, la defensa de la dignidad humana, la promoción de la familia, el compromiso de los laicos en la sociedad y la reconciliación nacional después de los años de violencia política.

Como balance de estas visitas, podríamos afirmar que estuvieron centradas en un fuerte llamado a la unidad nacional, la reafirmación de la identidad católica argentina y una renovación pastoral de las diócesis. La Iglesia argentina evidenció no sólo los lazos que la unen con el romano Pontífice, sino también su fuerza y su capacidad de cohesión.

— ¿Qué puede significar la visita de León XIV a nivel espiritual y simbólico en Argentina?

—Desde la fe la presencia del Papa es la confirmación en la fe católica, de la unidad eclesial, la renovación espiritual y una invitación a la conversión personal y comunitaria.

Desde lo espiritual, la visita de león XIV es un llamado a renovar la fe en una sociedad marcada por la secularización. Se trata de un nuevo impulso para fortalecer la misión evangelizadora, una invitación a la reconciliación frente a las divisiones políticas y sociales que hay dentro y fuera de la iglesia y un estímulo para las comunidades parroquiales, movimientos y obras educativas católicas.

Desde lo simbólico es la continuidad del vínculo especial entre la Argentina y la Sede de Pedro como también el reconocimiento de la importancia histórica del catolicismo argentino en América Latina. Es un signo de comunión con la Iglesia universal y una oportunidad para presentar al mundo los desafíos y esperanzas de nuestro país.

—Tuvimos un Papa argentino. ¿Qué legado nos dejó Francisco a los católicos de nuestro país?

—El pontificado de Francisco es uno de los acontecimientos más importantes de la historia religiosa argentina. Su legado puede sintetizarse en las siguientes coordenadas: predicó la cultura del encuentro que supone la escuchar antes de confrontar y tendió puentes para superar la lógica de amigos y enemigos.

A la Iglesia Católica la invitó a ser una Iglesia en salida, menos autorreferencial, cercana a los pobres, que esté presente en las periferias existenciales y geográficas.

Centró su acción pastoral en la misericordia, promoviendo una pastoral de acogida invitando a acompañar y no condenar. Puso en el centro el rostro compasivo de Dios por lo que invitó a todos a hacer una opción por los pobres sin reducirla a una cuestión política, sino centrándose en la dignidad de cada persona, la justicia social y el compromiso con los más vulnerables. 

Tuvo una gran preocupación por el cuidado de la Casa Común con la encíclica Laudato Si en la que vinculó ecología y dignidad humana, planteando la responsabilidad moral frente a la crisis ambiental.

Un tema relevante para la iglesia, sin lugar a dudas fue su insistencia en la sinodalidad. Esta propuesta la sustenta en una vuelta a los orígenes de la Iglesia, en que todos los bautizados tienen algo que aportar por lo que es indispensable el discernimiento comunitario ya que con ello se fortalece la corresponsabilidad eclesial.

Como argentinos, el papa Francisco nos interpela a vivir una fe comprometida que contribuya al diálogo social y a una evangelización con cercanía, asumiendo una mayor responsabilidad laical en la vida pública.

—¿Cuál es la importancia de una visita papal en todos los niveles?

—A nivel espiritual, sin lugar a dudas un fortalecimiento de la fe de los creyentes que redundará en un reencuentro con la vida sacramental, un impulso a las vocaciones sacerdotales, religiosas y laicales, ya que siempre, la visita de un Papa, genera momentos de conversión personal y comunitaria.

A nivel eclesial: un fortalecimiento de la pastoral de conjunto, haciendo más visible la unidad de la Iglesia ya que todos esperamos que indique líneas pastorales para los años siguientes.

A nivel educativo y cultural: se renovarán y encontrarán nuevos impulsos los espacios de reflexión sobre valores humanos y cristianos, revalorizando el patrimonio religioso y cultural del país.

A nivel social, nos permitirá reencontrarnos con temas fundamentales para la convivencia como la paz, la justicia social, la solidaridad, la dignidad humana y el diálogo democrático.

A nivel político e institucional me atrevería a decir que su visita constituye un acontecimiento de Estado, que favorece espacios de encuentro entre diversos sectores que proyecta internacionalmente la imagen del país.

A nivel simbólico es un gesto de cercanía del sucesor de Pedro, un signo de esperanza colectiva y una invitación a mirar el futuro con responsabilidad y esperanza.

Una reflexión final

—Si la Argentina recibió a San Juan Pablo II en un contexto de guerra y transición democrática, y regaló a la Iglesia universal el pontificado de Francisco, la visita de León XIV es en una ocasión privilegiada para profundizar el legado de la reconciliación, el encuentro, la sinodalidad y la esperanza que la Iglesia necesita hoy. Esta visita papal es una invitación a la conversión personal, a la renovación eclesial y al compromiso con el bien común.

Fuente: RTS Noticias