El nombre de este pajarito surge por su traducción de la onomatopeya de su canto, pero para otros se entiende “Bicho feo” o “Bien te veo”. Dos miradas opuestas que pueden influir en los estados de ánimo de las personas. Y si a esto también le sumamos, los episodios que se los ve teniendo gestos de rechazo al reflejo. ¿El benteveo debería ir al psicólogo?
En esta época de la primavera podemos ver a las aves haciendo sus nidos. Particularmente en la especie del benteveo. Pablo Capovilla, guía e Intérprete de naturaleza y colaborador de Aves Argentinas ONG, nos propone observar los árboles. “Si prestaron atención en los arboles de la cuadra se puede ver como una pelota de pasto despeinado. Muchas veces, también usan un cordón o hilos de nylon. Lo que encuentran tirado en la calle”, señaló.
“El benteveo es un ave que se adaptó a la ciudad”, contó Pablo en el Streaming de RTS.
Al observar el comportamiento de estos ejemplares el guía destacó que se los ha visto comiendo frutos de los árboles, insectos, peces y hasta ratones. “Es un ave que se alimenta de todo. Por eso siempre recomiendo plantar en las ciudades árboles nativos. Ellos los conocen y saben que van a encontrar en ellos porque han evolucionado juntos durante miles de años”.
Pero, así como hay árboles en las ciudades también hay autos y allí aparece otro elemento al cual adaptarse porque los vemos en las antenas o interactuando con los espejos, y aquí se genera la pregunta, ¿El benteveo debería ir al psicólogo?
Partamos de la base que el nombre del ave surge por su traducción de la onomatopeya de su canto. Para algunos suena a “Benteveo” y para otros en ese canto se entiende “Bicho feo” o “Bien te veo”. Paradójicamente dos miradas opuestas que pueden influir en los estados de ánimo de las personas.
Pablo explicó que “cuando los vemos en las antenas o revoloteando los autos o en los espejos, tal vez es porque ellos se ven reflejados, pero ellos no saben de espejos y reflejos entonces entienden que hay otro individuo, dentro de su territorio. Por eso, muchas veces los van a ver peleando contra un vidrio o un espejo”.
Pelear contra nuestro propio espejo es un concepto que se conoce en la psicología y el desarrollo personal como la ley del espejo o el mecanismo de proyección. A diferencia del problema de las personas que puedan traer aparejada esta conducta, en las aves es generado por el instinto de supervivencia. “En esta época, momento reproductivo, las aves buscan defender su territorio. Yo lo que hago es tener un par de medias y ponérselo a los espejos”, recomendó Capovilla, para cuidar a las aves en la ciudad.
Fuente: Noticias Argentinas