Si las amígdalas están grandes no siempre es un problema, ya que, en muchos niños es parte del desarrollo.
Las amígdalas y las adenoides son tejido linfático que funciona como una aduana: atrapa virus y bacterias que entran por la boca y la nariz, y fabrica anticuerpos. Las amígdalas se ven al abrir la boca; las adenoides, que muchos todavía llaman “vegetaciones”, están escondidas detrás del paladar.
Así lo indicó Ana Cofré (M.N. 117.124/M.P.R.N. 8.815), médica especialista en Otorrinolaringología y directora del Centro Patagónico de Otorrinolaringología, a la vez que añadió: “Alcanzan su mayor tamaño entre los 2 y los 6 años”.
Facundo, quien hoy tiene 9 años, durante mucho tiempo pareció abonado al pediatra, ya que padecía una angina, después otra, gripes encadenadas y hasta alguna neumonía, mientras que, a veces, por las noches, el cuadro se completaba con ronquidos, despertares y una respiración que costaba. Detrás de ese combo, con frecuencia, hay amígdalas y adenoides agrandadas.
“Que las amígdalas estén grandes no siempre es un problema: en muchos chicos es parte del desarrollo. Se agrandan de más con las infecciones, las alergias, ciertos irritantes y, posiblemente, el reflujo. Y el jardín, con su intercambio de mocos, suma lo suyo”, expresó la médica.
¿Qué señales deberían encender la alarma en casa?
La mayoría de los agrandamientos pasa sin síntomas, pero se recomienda consultar si aparece alguna de estas pistas:
- Ronquidos con pausas en la respiración mientras duerme.
- Respiración por la boca como costumbre.
- Voz “tapada”, como de resfrío eterno.
- Otitis a repetición o líquido en el oído, que puede afectar la audición.
- Sinusitis frecuentes, mal aliento, sangrados de nariz o tos.
- Poco apetito o dificultad para aumentar de peso.
Cofré señaló que la apnea de sueño preocupa porque el niño “deja de respirar unos segundos, baja el oxígeno en sangre y se despierta muchas veces sin que nadie lo note” y añadió: “Al otro día está cansado, irritable, con dificultad para rendir. En casos raros puede comprometer al corazón y a los pulmones. Para confirmarla, además de revisar la garganta y observar las adenoides con un tubo flexible por la nariz, podemos indicar un estudio del sueño”.
Fuente: Noticias Argentinas