El cantante de música tropical compartió unas sentidas palabras en sus redes y pidió una cadena de oraciones para Camila Martínez, madre de Ainhoa.
El cantante Rodrigo Tapari expresó su dolor por la pérdida de Ainhoa, la niña de dos años que murió tras el choque ocurrido en la autopista Panamericana, hija del trombonista Juan Manuel Toloza, el sábado pasado.
De acuerdo con la información de la Agencia Noticias Argentinas, el accidente ocurrió durante las primeras horas de este sábado cuando el vehículo en el que viajaban Toloza, su pequeña hija de dos años, Ainhoa, y la madre de la menor, Camila Martínez, fue embestido por otro vehículo, lo que provocó el fallecimiento de la menor.
Ese mismo sábado, Tapiari canceló los shows programados para la fecha para poder acompañar a la familia tras la reciente pérdida de la pequeña.
A través de sus historias de Instagram, el cantante de música tropical expresó su dolor en redes sociales, lamentando el triste acontecimiento que terminó con la vida de Ainhoa: “Queremos agradecer a cada uno de ustedes por sus oraciones y palabras de aliento. Fueron días difíciles. Nunca vamos a entender por qué tenemos que pasar momentos de tanto dolor”.
El cantante compartió una reflexión sobre la fe: “Jesús nos advirtió que en el mundo terrenal vamos a sufrir aflicción, pero que nos quedemos tranquilos, que él venció al mundo. Nos promete que él volverá a erradicar la maldad del mundo: no habrá más llanto ni dolor. Esa es nuestra esperanza”.
En la misma línea, confirmó que la niña fue velada: “Ayer despedimos a Ainhoa con profundo dolor. Les pedimos que nos sigan acompañando en oración por Juan; por Camila, ella sigue luchando por su vida”.
En unas sentidas palabras donde se acogió en la religión, Tapari pidió a sus seguidores que recen por la salud de Camila Martínez, madre de la niña: “Creemos en un Dios de imposibles, que puede cambiar cualquier diagnóstico médico, pero nos sometemos a la voluntad de Dios”.
Para finalizar sus posteos, compartió una cita bíblica de Apocalipsis 21:3-4: “Oí una fuerte voz que salía del trono y decía: ‘¡Miren, el hogar de Dios ahora está entre su pueblo! Él vivirá con ellos, y ellos serán su pueblo. Dios mismo estará con ellos. Él les secará toda lágrima de los ojos, y no habrá más muerte ni tristeza ni llanto ni dolor. Todas esas cosas ya no existirán más’”.
Fuente: Noticias Argentinas