Una visión psicológica sobre juegos en línea y sus interacciones

Hay cuestiones que se ven y otras que debemos observar, los niños juegan en nuevos entornos y es responsabilidad de los padres, controlar que sean seguros. Así lo expresó el  psicólogo, coordinador del área de infancias y adolescencias del colegio psicólogos de Santa Fe.

Valeria Elías

RTS Medios

Lautaro Carrera, es psicólogo y coordinador del área de infancias y adolescencias del colegio de profesionales de la psicología de Santa Fe, primera circunscripción, el profesional opinó sobre el uso de juegos en línea que interactúan con otras personas.  

 

 

Respecto a lo que pasaría si un menor descubre que un adulto se hace pasar por menor para conseguir algún tipo de material o información con malicia, respondió “En principio tenemos que suponer que la respuesta va a ser el miedo, de manera más intensa el terror, como en cualquier película de terror en la cual descubrimos que en realidad el monstruo estaba en la casa o era alguno de nosotros, o el asesino era el monstruo y el monstruo estaba dentro de casa o era alguno de nosotros, es una experiencia terrorífica. La experiencia de los siniestros, justamente, tiene que ver con advertir que aquello que parecía lo familiar sin embargo era ajeno o era capaz de hacernos daño entonces sí, partiendo de esa base pensando en un niño que descubre que algo que parecía familiar o conocido al final no lo era, es muy probable que la respuesta sea una respuesta con algún grado de miedo o de terror. De todas formas no me parece que sea necesario emparentar una experiencia de terror en la vida cotidiana de las relaciones con una experiencia de terror mediada por la pantalla, donde puede mediar u obrar una gran desilusión, pero que no implica, por ejemplo, un riesgo físico, como sí podría implicar que de repente algún miembro de la familia sea quien nos hace daño o algún amigo con el que compartimos diariamente sea quien nos hace daño. Habría que diferenciarlo”.

 

 

Al consultar sobre cómo procesan los niños y adolescentes las interacciones en estos juegos que generan adicción y son demandados, el psicólogo dijo: “No sé, no sé si son tan demandados, no creo que generen adicción. Yo sí creo que son los juegos que los chicos están jugando, no lo llamaría adicción necesariamente, porque creo que qué razón habría para separar la forma en la que los niños están jugando hoy de la forma en la que se jugaba antes, siendo que los videojuegos no son tan nuevos, siendo que el juego online no es tan nuevo. Sí es cierto que lo nuevo es la posibilidad de socializar a través de estos juegos, el armar grupos de amigos que jueguen constantemente y que, sin embargo, no se conozcan eso sí me parece que puede ser considerado novedoso, pero no se puede plantear que sea necesariamente problemático, ni adictivo, ni nada por el estilo”.

 

 

Y agrega: “Si es una forma en la que están los niños resolviendo su infancia en este momento, mediado por estos juegos que tienen un entorno virtual en el cual pueden encontrarse, que tampoco es tan nuevo. En la época de los cibers también existía la posibilidad de encontrarse dentro de los juegos e interactuar y hacer misiones en conjunto y demás dentro de los juegos, o sea, no es tan nuevo, pero sí es cierto que lo que lo vuelve riesgoso es la falta de supervisión, que también lo volvía riesgoso en su momento y de hecho la gran mayoría de nosotros hemos experimentado situaciones angustiantes, desilusiones, respecto de lo que nos encontramos en los entornos virtuales. Pero creo que lo que pasa ahora es que los niños tienen todos en el bolsillo una computadora con acceso a internet, con una cámara, que hace que sea mucho más fácil, sin supervisión adecuada, tener experiencias terroríficas o angustiantes, o cometer errores que tengan consecuencias en la vida cotidiana, mucho más que lo que nos pasaba a los hijos de los 90 que conocimos el cibercafé, por ejemplo”.

¿Se puede manipular a niños y adolescentes?

¿Cuán fácil es inducir a un niño o adolescente que habla con un adulto que se hace pasar con un congénere y le va sugiriendo acciones o cosas que comprometen su seguridad e integridad física? fue la pregunta que resultó en esta respuesta:

“No es tan fácil. En general, cualquier niño que esté correctamente acompañado y que tenga la posibilidad de trabajar la dimensión de lo extraño en la crianza es un niño que no se va a ir con un extraño. Creo que el problema de este tipo de situaciones, como siempre, es la falta de supervisión, porque los adultos no tenemos por qué conocer, pero en algún punto tenemos que entender que los dispositivos siempre están a nombre nuestro, que tenemos que continuar y profundizar el uso de las aplicaciones de control parental, que nos permite monitorear el uso y acceder a los contenidos a los cuales nuestros hijos están accediendo también, porque eso permite en algún punto evitar que los niños se metan en situaciones de las cuales después no tengan los recursos para salir o para resolver. Sí es cierto que Internet por la posibilidad de construir una identidad ficticia se presta mucho más que la calle, por ejemplo a la posibilidad de que un adulto se haga pasar por un niño y se acerque con malas intenciones, pero también es cierto que con un correcto acompañamiento las consecuencias de eso pueden mantenerse a resguardo”.


Continúa explicando: “Porque un adulto puede intentar tener con un niño, con un pequeño preadolescente una conversación que no corresponde, pero si nosotros tenemos acceso vía las aplicaciones de control parental a un monitoreo cotidiano, no digo constante, digo cotidiano, cada tanto, una vez cada tanto a las conversaciones que los chicos tienen a través no solo de las aplicaciones de mensajería, Instagram, Whatsapp, sino también a poder acceder, como lo permitan las aplicaciones de control, a en tiempo real ver sobre todo en esos momentos en los cuales los niños están muy abstraídos con sus celulares o con sus pantallas, el ver en tiempo real qué es lo que está haciendo, que no tengan la posibilidad de pasar mucho tiempo solos o sin monitoreo con el teléfono, me parece que es lo que nos permite garantizar o intentar garantizar sabiendo que siempre hay un margen de error, que es esperable, pero intentar garantizar que estén a resguardo”.


“No es lo mismo un niño- prosigue el entrevistado- que, una niña que está expuesta a ese tipo de situaciones, pero cotidianamente es monitoreado, entonces de repente cuando el adulto le pide algo inconducente o algo incorrecto que eso pueda ser advertido, decir por ejemplo, que entren al baño con el celular porque se les pide una foto o que tengan algún comportamiento bizarro, inesperado por fuera de los patrones habituales de conducta y personalidad, porque el adulto les pidió algo extraño, que jueguen a cosas a las que no juegan, que no se junten con personas con las que siempre se juntan, que empiecen a tener reacciones, vivencias, emociones, respuestas, palabras que son inusuales, nosotros siempre contamos con que los adultos que son quienes más conocen a los chicos se van a dar cuenta de los cambios, de las cosas raras que de repente aparezcan en un niño que aunque quiera esconder, sobre todo cuando la situación es angustiante, la angustia tiende a desbordar y a que se note incluso cuando los niños tienen intenciones de esconder lo que está pasando, lo que están viviendo, sea porque aún no advierten el riesgo, sea porque les da vergüenza, sea por lo que sea creo que los adultos; siempre tenemos el ojo entrenado por el hecho de acompañarlos cotidianamente para advertir que algo raro hay, aunque no sepamos qué, porque hay cambios en la conducta que así nos lo indican y ahí es donde me parece que vale la pena hacer algún tipo de consulta con algún profesional que nos pueda ayudar a encontrar cuáles son las significaciones y los sentidos a esos cambios en la conducta en el pensamiento con las emociones de nuestros hijos”.


“La cuestión de la integridad física, nosotros tenemos que intentar que esas cosas que puedan representar un riesgo para la integridad nunca estén a disposición de un niño sin supervisión, sea el botiquín donde está guardado el ibuprofeno, el cajón de los cubiertos, donde están las cuchillas afiladas, o sea un celular sin supervisión o una computadora sin supervisión”, finalizó Lautaro.

Fuente: RTS Noticias