Una ferocidad oculta entre las letras 

Escritora, vivaz, falleció un día como hoy hace 31 años. Dicen que era opacada por su esposo y su hermana, Silvina Ocampo fue comprendida luego de su fallecimiento. 

Valeria Elías 

RTS Medios

Silvina Ocampo nació en Buenos Aires en 1903, en la casa de la calle Viamonte 550. Fue la menor de las seis hijas de Manuel Silvino Ocampo y Ramona Aguirre, de una familia aristocrática bonaerense. Fue educada en su casa, aprendiendo inglés y francés antes que castellano en la estancia de Villa Ocampo, en San Isidro, provincia de Buenos Aires.Desde pequeña estudió pintura y mostró inclinación por la poesía. En su juventud estudió dibujo en París con Giorgio de Chirico.

Previo a su interés por la escritura, Silvina era una apasionada de las artes visuales. Estudió en su juventud con el pintor metafísico Giorgio De Chirico y con el cubista Fernand Léger en París. Silvina se unió al Grupo de París, donde artistas plásticos argentinos se habían ido a establecer allí durante la segunda década del siglo XX. Entre ellos, Norah Borges, Raquel Forner, Lino Spilimbergo, Horacio Butler y Xul Solar.

Escribía para morir un poco menos. Como las piedritas que trae un niño para mostrar (y al abrir la mano son un puñadito de polvo), así veía su obra una de las mejores cuentistas del siglo XX. 

La tradición cultural de su familia y a la trayectoria de su hermana Victoria Ocampo quien la vinculó al mundo literario. Cuando regresa a Buenos Aires en 1933, por medio de su amigo Jorge Luis Borges, conoció a Adolfo Bioy Casares, Silvina se enamora de Adolfo Bioy Casares, quien también pertenecía a la clase alta. Se van a vivir juntos sin casarse, lo que para la época era poco frecuente, a la estancia de Rincón Viejo, en la localidad de Pardo, partido de Las Flores, provincia de Buenos Aires. Ella era once años mayor que él. En esos años ambos, que estaban interesados en otros campos, él en la abogacía y ella en la pintura, se centran en la escritura. Silvina publica su primer libro Viaje olvidado en 1937 y Bioy La invención de Morel en 1940, año en el que la pareja se casó. En 1944 durante un viaje adoptan a su hija Marta.

A su primera publicación poética, Enumeración de la patria, en 1942 (Premio Municipal de Poesía, 1942), le siguieron Espacios métricos (Premio Municipal de Poesía, 1945), Sonetos del jardín (1947), Poemas de amor desesperado (1949) y Los nombres (1953).

La “más inteligente de las Ocampo”, como se solía afirmar, incursionó con mucho éxito en el cuento, la novela y la literatura fantástica, regresando a la poesía en 1962 con Lo amargo por dulce y, en  1972, con Amarillo celeste. Luego publicó Árboles de Buenos Aires en 1979 y su antología Las reglas del secreto, en 1991.

También se desempeñó como traductora, especialmente dedicada a los poetas ingleses y norteamericanos. Entre estos trabajos, se destaca su traducción de los poemas de Emily Dickinson.

La revista Sur, fundada por su hermana Victoria, agrupó a un conjunto de amigos íntimos y escritores de gran talento que marcaron una época, como Jorge Luis Borges, Adolfo Bioy Casares, Manuel Peyrou, Enrique Anderson Imbert, Alejandra Pizarnik, entre otros. Silvina vivía rodeada de tres figuras como Borges, Bioy y su hermana mayor Victoria, que, visto desde afuera, la opacaban, pero se conoce que fue ella la que decidió estar en un segundo plano, dado que no le agradaba la vida pública.

En colaboración con Adolfo Bioy Casares escribió la novela policial Los que aman odian (1946). También en  colaboración con Bioy Casares y con Jorge Luis Borges, realizó la Antología de la literatura fantástica en 1940, la segunda edición aumentada en 1965 y la Antología de la poesía argentina (1946). En compañía de Juan R. Wilcock escribió una obra de teatro en verso, Los traidores (1956). Su obra ha sido traducida a varios idiomas.

Obtuvo numerosos premios nacionales entre los que se destacan el Gran Premio Nacional de Literatura en dos ocasiones, el Premio Nacional de Poesía, la Faja de Honor de la Sociedad Argentina de Escritores, el Premio Konex en Letras y varios galardones municipales.

Murió en Buenos Aires en 1994.

 

“Escribir antes o después de que sucedan las cosas es lo mismo: inventar es más fácil que recordar”. Silvina Ocampo



Para saber más de ella 

-AA. VV., La ronda y el antifaz. Lecturas críticas sobre Silvina Ocampo (introducción, prólogo y notas de Nora Domínguez y Adriana Mancini). Editorial de la Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Buenos Aires (UBA), 2009.

 

-«En general, soy fiel a la imaginación». Entrevista de Mempo Giardinelli aparecida en Así se escribe un cuento y publicada originalmente por La Maga, en 1993.

 

-Entrevista de María Moreno a Silvina Ocampo (Suplemento Radar, Página/12).

 

-Mancini, Adriana. «Alas de mariposa, una princesa y un pájaro azul», en Boca de Sapo. Tercera época, Nº 9, Año XII, abril 2011, página.79.

 

-Mancini, Adriana. Silvina Ocampo. Escalas de pasión. Buenos Aires, Grupo Editor Norma, 2003.

 

-Mancini, Adriana, «Silvina Ocampo: la literatura del Dudar del Arte», en Sylvia Saítta (directora), El oficio se afirma, tomo 9 de Historia crítica de la literatura argentina dirigida por Noé Jitrik, Buenos Aires, Emecé, 2004.

 

-Peralta, Jorge. «Lirismo, autobiografía y autoficción en Viaje Olvidado de Silvina Ocampo», en Piedra y Canto, Nº 11-12, 2005/2006, páginas 131-145.

 

-Tomasini, Graciela. «La paradoja de la escritura: los dos últimos libros de Silvina Ocampo». En Anales de literatura hispanoamericana, Nº 21. Editorial Complutense, Madrid, 1992.

 

-Ulla, Noemí. Encuentros con Silvina Ocampo. Buenos Aires, Editorial de Belgrano, 1982.

 

-Valenti, Nora. «El camino de la escritura en algunos cuentos de amor de Silvina Ocampo», en Centro Virtual Cervantes.