Un viaje íntimo al vínculo de dos hermanas marcadas por la tragedia del Leyes

Se trata del film “La mujer hormiga”, de Bettania Cappato y Adrián Suárez, que cuenta con los protagónicos de Eugenia Alonso y Julieta Vallina. Esta obra fue filmada en la ciudad de Santa Fe y Cayastá, afrontó el desafío de rodar en pandemia y compitió en festivales internacionales como el de Beijing y Mar Del Plata.  

Dos hermanas marcadas por una situación límite. Una casa que obsesiona y asfixia a una de ellas. Una pierna ortopédica que no impide coquetear con la danza y el deseo. Un niño y un padre que son testigos silenciosos del dolor y el cariño. 

 

Estas son algunas imágenes poéticas que nos regala La Mujer Hormiga, una película que cuenta un momento en la vida de dos hermanas, que padecieron en su infancia un accidente que les dejó heridas visibles e invisibles. Aquel dramático acontecimiento pasó a la historia como la tragedia del Arroyo Leyes. El 20 de noviembre de 1970, un colectivo que trasladaba a niños que regresaban de la escuela, cayó al Arroyo Leyes y de las sesenta personas sobrevivieron sólo cuatro. Décadas después, las hermanas vuelven a vivir en una misma casa y esa situación comienza a revelar tanto las cicatrices que dejó el pasado como el afecto que las une. El film está protagonizado por Eugenia Alonso, Julieta Vallina, Juan Parodi, Massimo Canavesio y Alberto Gieco.

 

Bettania Cappato es una de las creadoras santafesinas más interesantes que emergieron en las artes audiovisuales en las últimas décadas e integra un colectivo de artistas junto a su compañero Iván Fund dedicados full time a proyectos cinematográficos. Dentro de este grupo también se encuentra el talentoso director de arte y realizador Adrián Suárez, nacido en Buenos Aires.  

 

En el año que Bettania Cappato decidió filmar su segunda película convocó a Adrián Suárez para que ambos sean socios creativos en la dirección de “La mujer hormiga”. 

 

“Para mí, La mujer hormiga fue determinante porque venía de una trayectoria que estaba más vinculada al documental. Si bien, mi primera película es una ficción toma mucho del género documental para poder plantarse.  En este caso, “La mujer hormiga” es 100 % ficción y una película 100 % de actores o de actrices.  Eugenia Alonso siempre estuvo presente como una de las protagonistas. Después, apareció Julieta Vallina. Creo que hoy es imposible imaginarnos la película sin esa dupla actoral”, señaló Cappato.

 

Eugenia Alonso fue parte del film desde el primer momento. Tuvo acceso al guión mucho tiempo antes del rodaje y se sintió seducida por la posibilidad de explorar el vínculo entre hermanos, un tema poco abordado por el cine nacional. “Con los hermanos no tenés la misma profundidad de conversación o la misma confianza que con una amiga/o. Muchas veces, no llegas a contar cosas profundas o emocionales. Acá se plantea la llegada de una hermana después de mucho tiempo, a la casa donde habita Virginia (mi personaje) con su familia y viene a remover un trauma que tuvieron de chicas”, reflexiona la actriz sobre lo que el guión le proponía.

 

La ciudad de Santa Fe y las ruinas de Cayastá como set de filmación

 

La película se filmó en la ciudad de Santa Fe y en Cayastá, en diciembre del 2022. Era un momento muy especial, porque la pandemia había dado un respiro y se tuvo que hacer bajo protocolos estrictos.

 

También, el verano santafesino aportó lo suyo para generar un recuerdo imborrable que se refleja en las texturas, la geografía y los cuerpos.

 

Entre las anécdotas de los días de filmación hay una muy significativa para la obra. “Nosotros damos lugar a que las cosas pasen en el rodaje; no llegamos con todo definido. Algunos actores como Alberto Gieco aparecieron casi por casualidad. Unas semanas antes llegó a la ciudad y se sumó al proyecto. Yo sabía que él bailaba muy bien y una noche, los chicos del equipo descubrieron que Julieta también lo hacía con mucha destreza. Por lo tanto, decidimos que teníamos que incluir una escena que rescate esto y creo que fue una de las más bellas del film”, recordó Bettania Cappato.

 

Por su parte, Adrián Suárez, rememora las decisiones que tomaron para las locaciones y cuenta que “en la primera versión de la historia la película transcurría mucho en la casa. Luego nos dimos cuenta de lo importante que era también dar respiros, para que no sea tan asfixiante y a eso lo aportaban los exteriores. Creo que también fue un gran acierto sumar a Cayastá”. 

 

En este sentido, Cappato agrega que “las decisiones de las escenas filmadas en exteriores o interiores, de alguna manera también van estructurando la película desde lo emocional. La angustia, las obsesiones, las emociones, que muchas veces, no se pueden soltar aparecen dentro de la casa. Por momentos, para el film es absolutamente necesario salir.  El personaje de Renata, que interpreta Julieta Vallina, es la que sale por las noches, recorre; la que abre esa posibilidad diferente a su hermana. Y respecto a Cayastá me parecía muy potente sumarlo porque es un lugar tan místico, que te pone cara a cara con la muerte”.

 

Sobre su experiencia en el rodaje, Eugenia Alonso atesora un gran recuerdo. “Si el equipo de producción, el técnico, los directores no hubieran sido tan amoroso, tan cuidadoso, tan generoso y la ciudad, tan receptiva, la película no hubiera sido tan linda de hacer y no hubiera llegado a profundidades en el personaje o en la historia. No es solo un guión, una cámara y armar un rompecabezas. Para mí la convivencia de un mes en el proceso fue clave en el resultado”, afirmó.

 

La segunda vida de las películas

 

Para los artistas del ecosistema cinematográfico y los espectadores más exigentes no es lo mismo ver una película en una pantalla pequeña que en el cine. Pero muchas veces los espectadores no llegan a ver las películas en el cine y las plataformas son grandes aliados para el acceso a la obra. En este caso, esta película está en la plataforma pública del INCAA y ARSAT, que tiene la gran ventaja de la gratuidad.

 

Sobre este tema, Adrián Suárez confesó que “yo sigo pensando que a las películas hay que verlas en el cine, pero bueno, hay una realidad de consumo tecnológico que no podemos desconocer.  Mirar un film por el celular o una computadora no tiene nada que ver en materia de experiencia a hacerlo en el cine. Aun así, pienso que lo importante de las películas es que se vean y no es un dato menor que esté en plataformas”.

 

Para Bettania Cappatto, la experiencia de ver una película en el cine es hermosa e irreemplazable. “Están hechas para ser vistas de esa manera. Creo que películas como la nuestra, que quizás tiene tramas más sutiles, ganan mucho en la sala de cine. Entiendo perfectamente que mucha gente perdió la costumbre de ir al cine y entiendo que las plataformas democratizan absolutamente la experiencia. Está buenísimo que las películas puedan seguir circulando”.

 

“A mí me encantaría que a La mujer hormiga la vieran más personas. Si bien tuvo un recorrido por cines y festivales, es muy importante que también esté en plataformas como cine.ar. Estos trabajos que son honestos, que no tienen una búsqueda efectista o comercial y que están realizados por gente que ama su profesión y que le dedica mucho cariño y riesgo para encontrar estos lenguajes merecen nuestra atención”, concluyó la actriz Eugenia Alonso.

Fuente: RTS Medios  (Luciano Lazzarini)