El dato surge de estudios sobre prácticas culturales y consumo estético en el país. “Dejó de ser un prejuicio”, señaló un tatuador al analizar el cambio generacional y social.
Seis de cada diez argentinos tiene al menos un tatuaje y menos del 10% manifiesta arrepentimiento, según relevamientos recientes sobre hábitos culturales. El fenómeno muestra una expansión sostenida en distintos rangos etarios y un cambio en la percepción social de esta práctica.
En diálogo con RTS Medios, el tatuador Javier Genesio explicó que el tatuaje se volvió una elección transversal. “Hoy vienen chicos de 14 o 15 años acompañados por sus padres a hacerse su primer tatuaje”, indicó, y agregó que ya no se trata de un símbolo asociado a determinados grupos sociales.
Genesio señaló que durante muchos años existió una mirada negativa vinculada a lo laboral y a los orígenes de esta práctica en el país. “El prejuicio venía por lo social; el tatuaje en Argentina tuvo una historia muy carcelaria y eso marcó una época”, sostuvo.
Con el paso del tiempo, el tatuaje pasó a formar parte de la identidad personal y la imagen. “Hoy es algo común, incluso hay quinceañeras que se tatúan antes de su cumpleaños para estrenarlo ese día”, explicó el entrevistado.
En cuanto a los cuidados, el tatuador remarcó que también hubo un aprendizaje por parte de los clientes. “La gente sabe que el tatuaje a color requiere más cuidado con el sol, mientras que el negro lineal es más perdurable y fácil de mantener”, concluyó.
Fuente: RTS Medios