“San Martín siempre agradeció el gesto que tuvo el Brigadier López, antes de partir a su exilio” 

Valeria Elías

RTS Medios

«El Patriarca de la Federación» es el apodo más conocido de López, quién fue una figura de excepción en el complejo contexto del Litoral Rioplatense de la primera mitad del siglo diecinueve. Cada 15 de junio se recuerda su fallecimiento, quién además de los cargos políticos y militares, dejó en la provincia un legado importante y un símbolo representativo: la bandera actual de la provincia. La profesora de Historia, Lic. en Ciencias Sociales, Diplomada en el Ideario Sanmartiniano por el Instituto Nacional Sanmartiniano y becaria de la Fundación Fulbright,  Laura Irene Ludueña, dialogó con RTS Medios sobre el caudillo santafesino. 

 

 

— ¿Qué significa su figura para la historia argentina y santafesina?

 

 

—Hablar de Estanislao López es reconocer a uno de los grandes defensores del federalismo y de la autonomía provincial frente al poder central de Buenos Aires. Fue quien comprendió la necesidad de construir un proyecto de país basado en la participación de las provincias, pero dentro de un ideario colectivo común. Su legado institucional quedó reflejado en la Constitución santafesina de 1819, que, con algunas modificaciones, rigió hasta 1841. Además, la firma de pactos y tratados fundamentales lo convirtió en uno de los organizadores de la Nación Argentina. En tiempos muy difíciles promovió la conciencia republicana, la división de poderes y la defensa de la autonomía provincial, posicionando a Santa Fe como protagonista en la construcción del país.

 

 

—Muchas veces se destaca su papel político y militar, pero quizás menos su obra de gobierno…

 

 

—Exactamente. El gobierno de Estanislao López no solo fomentó la agricultura, el comercio y la industria, sino que también consideró a la educación como una prioridad. Para él era uno de los pilares fundantes de la provincia y una verdadera política de Estado. Creó nuevas escuelas elementales en la ciudad capital y en las principales villas de la provincia, y apoyó todo aquello que brindara una formación de mayor nivel para los jóvenes.

 

 

—¿Cómo era la educación en esa época?

 

 

—Los planes de estudio no se ocupaban solamente de las primeras letras. También incorporaban latín y filosofía, además de geografía, historia americana, aritmética teórica y práctica, urbanidad y buenas costumbres. Por otra parte, López procuró mejorar los salarios docentes y facilitar el acceso a la educación de alumnos y alumnas sin recursos, otorgando becas, libros y materiales. Incluso el gobierno sostenía económicamente a unos diez estudiantes santafesinos en la Universidad de Buenos Aires.

 

 

—¿Cómo se podría describir la personalidad de López?

 

—La historiografía lo presenta como una figura respetada no solo por su prestigio militar, sino también por su sentido de justicia, su administración honesta y sus vínculos con las principales familias de la provincia. Tenía una forma de expresarse sencilla y cercana; utilizaba con frecuencia la palabra «paisanos» para dirigirse a sus comprovincianos, algo que reflejaba su personalidad serena y sensata.

 

 

—¿Cómo se puede explicar su preocupación por la organización nacional?

 

 

—Su interés por el orden y la organización nacional respondía a una visión muy pragmática como gobernador. Reclamaba, por ejemplo, la participación de Santa Fe en los negocios mercantiles de la región, la libre navegación de los ríos y la coparticipación de las rentas de aduana. No debemos olvidar que Santa Fe era una provincia de paso obligado hacia el norte y un punto estratégico para el comercio y las comunicaciones, por lo que los conflictos permanentes afectaban directamente su economía. En ese contexto, López también gestionaba indemnizaciones en ganado y dinero para la provincia.

—¿En qué contexto histórico gobernó?


—En un contexto muy difícil, si pensamos que hasta 1853 no existía un Estado Nacional organizado. Cada provincia era soberana y el gobernador constituía la máxima autoridad dentro de su territorio. En ese ambiente de inestabilidad e incertidumbre, la actividad económica y la vida productiva de los santafesinos eran una preocupación central para el Brigadier. Al mismo tiempo, esa realidad lo llevaba junto a otros gobernadores a impulsar la pacificación y la organización general del país, ideas que aparecen claramente en los pactos y tratados de la época.


—Desde el Instituto Sanmartiniano también suelen destacar un episodio muy particular vinculado con San Martín…


—Sí, es un hecho muy significativo. Estanislao López fue quien informó al General San Martín que, al regresar a Buenos Aires, el gobierno pensaba someterlo a un consejo de guerra por haber desobedecido las órdenes de 1817, cuando llevó adelante la campaña libertadora a Chile y posteriormente la expedición al Perú en lugar de intervenir contra Santa Fe. Incluso López le ofreció protección en territorio santafesino. San Martín no aceptó el ofrecimiento y continuó hacia su exilio europeo, pero siempre agradeció profundamente ese gesto.


—¿Por qué considera importante seguir recordando figuras como Estanislao López?


—Conocer a estas personalidades nos ayuda a comprender mejor cómo se fue construyendo nuestro país y cuáles fueron los valores y debates que marcaron nuestra historia. López no fue solamente un caudillo militar: fue un hombre preocupado por la organización institucional, la educación, el desarrollo económico y la defensa de la autonomía provincial dentro de un proyecto nacional. Recuperar estas figuras nos permite valorar el esfuerzo de quienes pensaron una Argentina más integrada y entender que muchos de los desafíos actuales (el federalismo, la educación, la distribución de los recursos o la necesidad de acuerdos) ya estaban presentes en aquellos tiempos. La historia no es solo memoria del pasado; también es una herramienta para reflexionar sobre el presente y proyectar el futuro.

Fuente: RTS Noticias