Mucho se habla en los últimos tiempos respecto a este tema, pero hay que empezar a diferenciar entre lo que entendemos que es un bienestar mental y lo que es la salud mental.
Valeria Elías
RTS Medios

La salud mental es el bienestar emocional, psíquico y social que permite llevar adelante los desafíos de la propia vida y de la comunidad en la que vivimos. Es el estado de equilibrio que debe existir entre las personas y el entorno socio-cultural que los rodea, incluye el bienestar emocional, psíquico y social e influye en cómo piensa, siente, actúa y reacciona una persona ante momentos de estrés.
Dr. José Dominguez Mat. 4882, médico psiquiatra, Presidente de la Asociación de Psiquiatras de Santa Fe, Presidente del Capítulo de Trastornos de Ansiedad de APSA (Asociación de Psiquiatras de Argentina) dialogó con RTS para orientarnos sobre este tema.
Para comenzar, el doctor definió “primero tendríamos que definir qué es la salud. La OMS, que es la Organización Mundial de la Salud, define a la salud no sólo como la ausencia de enfermedades, sino como el estado de completo bienestar físico, mental y social. Es decir, que pone la palabra mental en la definición de salud. Cuando hablamos de salud mental estamos incluyendo lo que es nuestro bienestar emocional y psicológico. Acá entran en juego todas nuestras funciones psíquicas, nuestra manera de pensar, de comprender las cosas y también de cómo manejamos el estrés y las relaciones interpersonales. A los psiquiatras nos gusta decir que no hay salud sin salud mental”.
“En salud mental- continúa el especialista- detectar alguna anomalía no es tarea fácil, es más bien un trabajo artesanal, porque no contamos con herramientas sumamente específicas que nos indiquen blanco o negro. Por ejemplo, una enfermedad infecciosa puede ser detectada a través de un análisis de laboratorio que nos indica positivo o negativo. En cambio, en las patologías del sistema nervioso, usamos como parámetro cuán afectada está nuestra calidad de vida o si empieza a haberse afectado nuestro rendimiento laboral, académico o también a nivel familiar o social. Por ejemplo, una persona con síntomas depresivos, que es algo muy frecuente que se ve en el consultorio, no es lo mismo que se presente triste y angustiada por una situación reactiva una pérdida reciente, una pérdida de trabajo, una pérdida de una pareja, una muerte de un ser querido; que una persona que tiene una depresión endógena, que es un cuadro crónico de muchos años, y se ven otro tipo de síntomas, como la falta de interés por cosas que antes le gustaba hacer, la falta de capacidad para experimentar placer y una falta total de voluntad. Eso sí puede interferir mucho en la calidad de vida del paciente y se ve afectado de esa forma, el paciente se va aislando cada vez más y se ve afectada su relación con los demás, con la misma familia, puede perder un trabajo, etc. Y ahí es cuando decimos que sí se puede tratar de un trastorno depresivo con características patológicas, que no es lo mismo que la angustia normal que puede tener cualquier persona en situación de duelo”.
Entonces, la pregunta lógica es ¿cómo sería un estado de bienestar?, a esto Dominguez respondió “para hablar de un estado de bienestar total es necesario contar con una salud mental óptima. Muchas veces podemos darnos cuenta de que ocurre algún problema, pero tras tantas, es más fácil ver el problema en el otro y no en uno mismo. Por eso es bueno no estar solos, contar con una red de apoyo, de contención, porque son ellos quienes nos pueden hacer dar cuenta de un problema que no vemos. Hay que gestionar esa salud mental a través de esa ayuda. Muchas veces es necesario alguna escucha de un profesional, no necesariamente tiene que ser médico, hay terapias psicológicas que dan muy buenos resultados para los problemas de salud mental, y también en algunos casos si es necesario, se complementa con algún fármaco específico. No hay que dejar de lado todos los buenos hábitos y lo que tiene que ver con actividad física, porque decimos que una buena salud es la integración de lo físico, mental y social”.
El psiquiatra nos hace una salvedad, respecto a que una persona puede tener la capacidad de detectar algún síntoma, darse cuenta de algún problema, y en base a eso buscar ayuda, lo que una persona no puede hacer, es analizarse a sí mismos. Por eso, continuó “yo diría mejor algo así como, ¿qué señales de alerta hay que estar atentos para salir a pedir ayuda? Y ahí yo diría, hay que tener cuidado con cualquier cambio en nuestra rutina, toda actividad o hobby que teníamos porque nos gustaba hacer y de repente dejamos de hacerlo, preguntarnos por qué, porque si existe un desinterés por las cosas que antes hacíamos y ahora no, eso puede ser un problema. Después, por otro lado, lo que tiene que ver con recomendaciones, toda recomendación de hábitos saludables que da cualquier médico, también aplican para salud mental, recomendaciones de alimentación saludable, recomendación de actividad física, todo eso es fundamental para una salud integral. A eso le agregaría el tema de ritmo de sueño, tener una buena organización de nuestro ritmo sueño-vigilia y armar rutinas de sueño organizadas”.
“Y después, otra pregunta que se me ocurrió ahora, ¿cuáles son los motivos de consulta más frecuentes hoy en día? Está buena también la pregunta, porque no estás preguntando sobre qué patología son las más frecuentes ¿Cuáles son los motivos de consulta? Porque una persona que tiene una depresión, por lo general no consulta porque se siente deprimida. O una persona con un trastorno de ansiedad no consulta por ansiedad. Por ahí consultan porque hay cambios en el carácter, uno se ve irritable. O consultan porque, una consulta muy frecuente son las fallas de memoria. Uno viene preocupado porque dice, estoy perdiendo la memoria, ¿qué tengo Alzheimer? y no, en realidad, tanto los trastornos del estado de ánimo como los trastornos de ansiedad, más allá de los síntomas emocionales, también tienen un déficit en las funciones cognitivas. Cuando uno está muy estresado, está ansioso, o también cuando está depresivo, es común que ande más disperso, más distraído, le cueste concentrarse, le cueste prestar atención, le cueste retener las cosas, entonces, todo eso hace a un motivo de consulta, y ahí es donde hay que indagar a ver qué es lo que hay detrás de todo eso” finalizó El Dr. Dominguez.