La práctica consiste en adquirir inmuebles a refaccionar, ponerlos en valor y comercializarlos. “Se está hablando entre un 10 y un 20%”, señalaron desde el sector.
En la ciudad de Rosario se consolida un modelo de inversión inmobiliaria basado en la compra de viviendas en estado deteriorado, su refacción y posterior venta. La modalidad, conocida como flipping, es impulsada por agentes, constructoras y equipos de arquitectura que intervienen propiedades para incrementar su valor.
Según explicó la aquitecta Guillermina Forchino, se trata de una práctica previa a su denominación actual: “Es esto de comprar una casa, reciclarla, agregarle valor en ese reciclaje y luego venderla obteniendo una ganancia”. Indicó además que el margen estimado “se está hablando entre un 10 y un 20 por ciento, dependiendo cada unidad”.
El esquema contempla distintas formas de participación. Por un lado, propietarios que aportan el inmueble y comparten la inversión en la obra; por otro, inversores que adquieren la vivienda para reformarla. En ambos casos, el objetivo es capitalizar la mejora realizada.
La visibilidad del fenómeno creció en los últimos años por la difusión en redes sociales y por una mayor oferta de propiedades orientadas a este tipo de operaciones. “Hoy está más en auge porque hay mucha más notoriedad desde ese lugar”, sostuvo Forchino, y agregó que también se incrementó la oferta desde corredores inmobiliarios.
En cuanto a las intervenciones, los trabajos incluyen tanto aspectos estructurales como de diseño. “Lo que tratamos de hacer siempre es que la casa sea más funcional”, explicó, y remarcó la importancia de renovar instalaciones como cañerías, cableado y cloacas para garantizar la durabilidad de las mejoras. La tendencia se desarrolla principalmente en zonas céntricas, aunque también se extiende a otras áreas de la ciudad y localidades cercanas.
Fuente: RTS Medios