En momentos dolorosos, de mucha tensión en donde se juega la salud y la vida, encontrar el equilibrio necesario entre mente y cuerpo requiere de una ayuda extra en muchos casos. Por eso, conversamos con el Dr. Franco García Cervera.
Valeria Elías
RTS Medios

Muchas veces buscamos respuestas que no solemos encontrar. Preguntas que atormentan la calma, al recibir el diagnóstico comienza la hecatombe, tanto para el enfermo como para sus familiares y cercanos.
El Dr. Garcia Cervera dió una conferencia en el Colegio de Médicos de Santa Fe sobre este tema, RTS se acercó para poder brindar más profundidad y detalles sobre esto que es tan importante para la salud y el bienestar.
El Dr. Franco García Cervera es Médico especialista en Psiquiatría y en Cuidados Paliativos. Magister en Psiconeurofarmacología. Docente en Universidad Favaloro y del Instituto Pallium Latinoamérica. Ex Presidente del Capítulo de Psicooncología de la Asociación de Psiquiatras de Argentina (APSA), Co-fundador del Comité de Psiquiatría de la Asociación Argentina de Medicina y Cuidados Paliativos (AAMyCP). Miembro de la International Psycho-Onchology Society (IPOS).
Para ir desarrollando la temática, Franco empieza explicando “lo que pasa a un paciente oncológico particularmente se va dividiendo en etapas: la primera parte es la parte del shock, que habitualmente suele pasar apenas te dan un diagnóstico, que lo que le suele pasar al paciente es que te hablan de una neoplasia o el equipo se sienta a explicarte que el resultado de biopsia o por determinadas imágenes se trata de una patología oncológica y la persona suele estar en un periodo de shock, que es la sensación de recibir un baldazo de agua fría que suele durar alrededor de una semana. Esto no es algo que esté definido porque va de persona a persona, pero a grandes rasgos podemos decir que dura unos días. Dentro de lo que son las situaciones de problemáticas generales que pueden tener las personas que atraviesan una patología oncológica, lo más frecuente son las que llamamos de distrés. Distrés es el tipo de estrés que nos puede llegar a traer algún tipo de complicación dentro de lo que son los trastornos de salud mental, casi el 43% de las personas que son diagnosticadas con una patología oncológica van a pasar por esto”.
“Dentro de los otros diagnósticos- continúa desarrollando la teoría- también que pueden ocurrir dentro de los trastornos de salud mental, de los más frecuentes, sacando los que son los trastornos de adaptación, que esto quiere decir, las dificultades que tiene la persona para poder amoldarse a los tratamientos y a los cambios en su nuevo estilo de vida, ya que este es su nuevo estado de salud, porque va a tomar mucho tiempo en que vuelva a estar, en caso de que todo salga bien, que vuelva a estar en su estado de salud más cercano a lo previo. Las personas que cursan una patología oncológica tienen el doble, aproximadamente, de posibilidades de desarrollar algún trastorno depresivo mayor y tiene determinadas particularidades en que suele ser difícil de diagnosticar y tratar por personas que no estén entrenadas en el tema, porque hay ciertos síntomas que pueden ser propios de la patología oncológica, propios del tratamiento oncológico en sí, como lo es la fatiga, como lo son las dificultades en la voluntad. Sobre todo lo que a nosotros nos alerta es la aparición de lo que llamamos anhedonia. Anhedonia es la incapacidad de poder disfrutar. Ahí es cuando nosotros estamos hablando lo más probable de un trastorno afectivo del tipo de depresión”.
“Por supuesto, cuando una persona es diagnosticada por una patología oncológica, por una patología que potencialmente amenace la vida, no la va a afectar solamente a ella, sino también que va a afectar al entorno. Por eso es muy importante también que estas personas puedan tener un apoyo. ¿Qué significa poder tener un apoyo? Ampliar la red de cuidado, porque una de las cosas que suele ocurrir es que aparece lo que se llama el estrés del cuidador, que es la persona que suele estar más cercana al cónyuge, ni hablemos de la situación cuando son niños y son los padres los que tienen que tomar el rol de estar buscando los turnos, de acompañar. Entonces aumentar la red de apoyo facilita a que esta etapa que es, llamémosla una maratón, a veces uno arranca con toda la energía como si estuviese haciendo un sprint como para correr el colectivo 50, 75 metros, pero esto es algo de muchos, muchos kilómetros” aclaró el especialista.
Luego continuó desarrollando sobre este proceso “otra parte se da durante el tratamiento, que hay muchas cosas que van a variar según la estadificación del cáncer, según el tipo, según la ubicación, los que más síntomas traen son habitualmente los de cabeza y cuello, las patologías oncológicas que vienen acompañadas de dolor, ahí también es muy frecuente de ver las dificultades con los trastornos del sueño y principalmente lo que es el insomnio, ya que tanto la vida previa que trae a la persona, su propia estructura, como el tipo de patología oncológica y el tipo de tratamiento que se da, nos puede dar múltiples síntomas de insomnio. Esto puede ser que nos cueste comenzar a dormir, que nos vayamos despertando durante la noche, que la persona empiece a despertar muy temprano. O también lo que suele ocurrir cuando, a veces, no está bien tratado el dolor, es que cuando la persona realiza algún movimiento durante la noche esto despierte”.
Dentro de los cambios que se presentan, García Cervera introduce “otra de las cosas que atraviesa la persona que está con una patología oncológica son que ‘mi vida no continúa siendo la misma’, en el sentido de que la mayoría necesita tener un parate laboral. Esto también cambia mi rol dentro de la familia, cuando yo soy la persona que provee el sustento económico, las dificultades en la adaptación cuando uno también necesita una dependencia de otra persona que me tenga que asistir físicamente. Las dificultades que trae esto con los cambios de roles dentro de la pareja, cómo comunicar las necesidades de uno, las diferencias dentro de lo que ocurre con la sexualidad, con que muchas veces hay caídas en el libido, a veces, por la ubicación de las patologías, esto también trae complicaciones a poder gozar de una salud sexual como venía realizando antes de enfermarse”.
“Y por otro lado, cuando todo sale bien, al final del tratamiento onco específico, donde muchas veces la persona que tiene una patología oncológica continúa con las mismas necesidades afectivas que cuando era evidente, cuando se le cayó el pelo, cuando está con una cirugía, o cuando necesita que alguien le alcance algo, cuando está con náuseas, de que la familia muy rápidamente tiende a volver a su rutina habitual, y esto hace que puedan sentirse aislados o que puedan aparecer otro tipo de problemáticas, por eso también es importante esto del apoyo psicológico. Y también los psico-oncólogos, es decir, los que nos dedicamos a esta rama de la salud, que bien apoyados en la medicina o apoyados en la psicología, acompañamos a las personas con patologías oncológicas, cuando las cosas no salen como la mayoría espera y desemboca en una enfermedad terminal, realizar el acompañamiento hasta el último momento. Una de las características particulares de atender este tipo de pacientes es que uno tiene sí o sí la agenda flexible. ¿Qué quiere decir esto? Si yo cito un paciente para el martes de la semana que viene, pero justo le cambia en el horario de realizarse la quimioterapia o ese día está con náuseas, uno va acomodándose un poco más a la agenda del paciente. Eso es una diferencia entre el psicólogo común o el psiquiatra común, los que nos dedicamos a la psico-oncología” concluyó la primera parte del tema.
Seguir adelante y saber acompañar
En momentos decisivos de la vida, existe un quiebre, un momento clave en donde se va definiendo lo que vendrá y cómo será su desarrollo. “Una de las cosas con las que uno trabaja mucho, -se expresa el doctor- tanto con el paciente como su familia (nosotros al paciente y la familia los llamamos unidades de atención) en esto de que no los podemos separar, nadie vino en un repollo. Es cuando todos van manejando diversas informaciones, pero no hay comunicación entre sí, y esto hace que la persona con la patología oncológica se sienta aislada. La expresión más grande de eso es lo que se llama el cerco de silencio, que es cuando todos sabemos que, por ejemplo, hay una metástasis según salió en el estudio, pero van y le piden al equipo médico que no le digan para no ‘angustiarlo’, y el paciente ya lo va sintiendo también en su cuerpo, pero no se ponen en palabras estas cuestiones y esto hace que claramente no sea algo positivo, entonces, uno trabaja para evitarlo ¿Cómo trabaja para evitarlo? con el trabajo interdisciplinario, comunicándome con los distintos efectores de salud, ya sea con el oncólogo, ya sea con el equipo de enfermería, para poder facilitar la comunicación”.
Respecto a cómo podemos ayudar, el psiquiatra nos dice “en cuanto a consejos prácticos para familiares de personas que están atravesando una patología oncológica, familiares de pacientes con cáncer, uno principalmente dice lo siguiente: priorizar el autocuidado para que no seamos dos los enfermos. Es importante mantener el descanso, mantener rutinas saludables, actividad física, un espacio para uno mismo. tener muy presente la propia salud mental, son banderas rojas cuando me encuentro irritable, cuando aparece el insomnio para evitar esto que llamaba antes ‘el síndrome del cuidador’, que es una forma de burnout, que haya comunicación, escuchar activamente lo que me está diciendo el paciente, evitar las frases prearmadas de ‘dale que todo va a salir bien’, ya que se genera una suerte de positividad tóxica en la cual la persona que está pasando algo se siente mal y siente que encima no lo puede compartir porque el otro se va a angustiar. Tener un diálogo honesto en esto que me refería a evitar las frases prearmadas y otra es organizar con la red de cuidado una distribución de tareas para que no sea una sola persona la que se tenga que encargar de los turnos, la que se tenga que encargar de los cuidados de la casa. Es importante, uno muchas veces también realiza reuniones familiares para ayudar a comunicar estas cuestiones y ver cuáles son las necesidades e incluso para el apoyo práctico de la casa, quién cocina, quién limpia, quién ayuda a movilizar al paciente para que no tenga una lumbalgia la persona que está cuidando, mantener horarios, mantener una rutina, intentar que haya un ambiente relajado”.
A su vez, el entrevistado recomienda “no son momentos de tomar grandes decisiones en cuanto a cambios en el estilo de vida fuera de lo que está ocurriendo. No es el gran momento para mudanzas, no es el gran momento para tomar la decisión de si me separo o no. En esto de la comunicación uno recomienda siempre a los familiares el poder validar las emociones del que me está contando algo. Repito esto una y otra vez, lo de las frases prearmadas, evitar las frases de ‘sos una luchadora’, ‘tenés que ser fuerte’. Es muy común, sobre todo en los pacientes jóvenes que plantean esto de ‘yo no quiero ser valiente’, ‘estoy cansado de ser valiente’. Y uno sí, trabaja esto de que es fea la situación por la que estamos pasando, pero te vamos a acompañar. Celebrar los avances también, los días que se está sin dolor, cuando se logra tener un buen descanso, disfrutar los buenos días, evitar la sobreinformación, evitar Google. Si hay dudas se pueden anotar y se pueden llevar a la consulta médica”.
“Solemos vivir en una sociedad donde a las enfermedades graves se las huye, es muy común el aislamiento a una persona con una patología oncológica, porque la gente suele no saber qué decir, entonces evita el llamado telefónico, y lo que necesitan las personas habitualmente es a la persona, es compañía, compañía es estar, estar, sin grandes respuestas, poder escuchar y poder estar para que la otra persona se pueda apoyar en uno. Esa es la gran diferencia que puede tener uno siendo un buen acompañante, de uno que no tanto. Recalcar la importancia de consultar con alguien de salud mental si aparece alguna de estas banderas rojas: sentimiento de soledad, sentirse muy aislado, que aparezcan síntomas como insomnio, estar muy irritable, dolor, que es de difícil tratamiento. A veces la derivación viene porque alguien necesita poder hablar para planificar cosas, porque a veces, la familia no se anima a tener conversaciones difíciles y para eso estamos, para que en un primer momento, por lo menos, empiecen a hablar con nosotros los especialistas para poder después, ayudarlos a tener una buena comunicación en la familia” expuso Franco.
Para terminar con esta nota, agregó “y posteriormente hay otra etapa, una vez que ya se terminó el tratamiento activo, que se terminó la quimio, que se terminó la cirugía, se terminaron los rayos, que uno suele hacer el apoyo cuando pueden aparecer estos miedos, como el miedo a la recaída, o ¿cómo sigue mi vida después de que pase una patología oncológica? Uno suele resumirlo de la siguiente manera, ¿Cómo se terminan estos cuadros y cuando yo digo, mira, esta persona está de alta? Cuando logra resolverse la frase siguiente: “Mi vida nunca va a volver a ser la que era antes, pero puedo seguir”.