Para salvar, cuidar y proteger vidas no hay límites

El día del médico se celebra en honor al médico cubano Carlos Juan Finlay Barrés, nacido un 3 de diciembre de 1833. El Dr. Finlay Barrés confirmó la teoría de que la propagación de la fiebre amarilla era a través del mosquito Aedes aegypti, un hallazgo de trascendencia mundial que evitó miles de muertes en América latina. 

Valeria Elías 

RTS Medios

Durante las guerras por la independencia cubana fue convocado por el ejército de EE.UU. para que analizara las bajas de los soldados por la fiebre amarilla y allí comprobó que el mosquito Aedes aegypti era el transmisor de dicha enfermedad. En 1953, el infectólogo argentino Remo Bergoglio, elevó una solicitud a la Organización Panamericana de la Salud (OPS) para homenajear al doctor Finlay y su extraordinaria labor. La celebración fue propuesta en 1953 por la Confederación Panamericana de Dallas, Texas, como Día de la Medicina de las Américas. La misma fue aprobada por la OPS ese mismo año, proclamando el 3 de diciembre como el Día del Médico. En agosto de 1956 la Argentina se adhirió oficialmente a la conmemoración, a iniciativa del Colegio Médico de Córdoba, avalada por la Confederación Médica Argentina y oficializada por decreto del gobierno nacional.

En este día especial, conversamos con la doctora María Pía Bernardi MP 3752 Jefe de división guardia y urgencias del Hospital Cullen.

María Pia nos cuenta su historia “estudie medicina, a mi personalmente siempre me interesó la cirugía y sobre todo el trauma, por esa situación de lo nuevo y sorprendente de cada paciente. Estudié en Rosario, y sigo sosteniendo mi profesión con el afán de poder solucionar dolencias a la gente y también ayudar a prevenir. Siempre fui consciente de la responsabilidad que implica ser médico, ya desde la carrera, por las horas de estudio que se requiere, el proceso es largo, pero como todo lo que nos gusta y es un objetivo, se logra con esfuerzo”.

Con respecto a esta especialización, la entrevistada comentó “hoy sabemos y sobre todo los que elegimos traumatología y cirugía como especialidad, que debemos enfrentarnos con un nivel de ansiedad importante por parte de los pacientes y familiares, situación que debemos enfrentar a diario, en las cuales no hay segundas oportunidades, por eso es que siempre seguimos capacitandonos para tratar de brindar lo mejor. Debemos reconocer también que hoy es un tema álgido la retribución, el sueldo, lo cual nos dificulta muchas veces poder acceder a capacitaciones en el exterior, pero brindamos día a día lo mejor de nosotros para los pacientes”. Luego aclaró “como todo ser humano tenemos inconvenientes propios que no podemos trasladar a la atención, en muchas oportunidades ‘fallamos a nuestra familia’ por priorizar la profesión y la atención”.

Estuvimos recordando médicos como Favaloro, Maradona, y reconociendo que “hoy también los hay, los médicos que continúan en centros de investigación y muy destacados, pero las noticias sensacionalistas parecen acaparar la atención, sobre estos especialistas que procuran avances y mejoras en la profesión”.

Por último, no quiso dejar pasar la oportunidad de decir “¡Feliz y merecido día a los colegas!”