Montes de Oca despidió el año con una guerra de agua que convocó a todo el pueblo

Después del brindis de Año Nuevo, vecinos y vecinas participaron de un festejo colectivo que creció con los años. “No hay reglas, es una batalla campal de agua sana”, contó Adrián Sagripanti.

Montes de Oca volvió a despedir el año con una tradición que ya forma parte de la identidad del pueblo: una verdadera guerra de agua que se desató después del brindis de Año Nuevo y que involucró a gran parte de la comunidad. Con carros rurales adaptados, tachos de 200 litros, bombuchas, baldes e incluso hidrolavadoras, la celebración se armó de manera espontánea en medio del calor extremo y con un marcado espíritu comunitario.

 

El presidente comunal, Emanuel Sagripanti, explicó que el vínculo entre el agua y el cierre del año es casi natural en la localidad. “La gente se fue temprano del natatorio del club porque evidentemente se estaba organizando y el agua que no se disfruta durante el día, con un calor impresionante, seguramente se disfrute esta noche después del brindis”, señaló.

 

Según relató, la costumbre tuvo rasgos que se repitieron año tras año. “Está esta tradición de jugar un poco al carnaval, a la guerra de agua. Hay un toque de sirenas de los bomberos voluntarios y ahí se armó una caravana que fue sumando gente”, indicó.

 

La práctica comenzó de manera familiar y fue creciendo hasta convertirse en un festejo colectivo. “Arrancaron algunas familias, alguna bombucha, algún baldazo al vecino que estaba en la vereda, y terminó siendo una tradición ininterrumpida. Incluso hubo años de lluvia o de fresco y se hizo igual”, describió Emanuel, al tiempo que detalló el uso de carros playos y serialeros adaptados para la ocasión.

 

Adrián Sagripanti, iniciador del festejo, recordó cómo fueron los primeros pasos y la magnitud que alcanzó con el tiempo. “No hay reglas. Antes éramos poquitos y la última fue todo el pueblo, no se podía ni andar. Venía gente de otros lugares a pasar el fin de año y no lo podían creer”, contó. Y agregó: “Arrancamos con el carro porque atrás de la camioneta se puso peligroso. Dijimos ‘acá no nos caemos’”.

 

Con tachos de 200 litros, bombuchas y agua a baldes, la guerra se armó sin distinción de edades. “Los que no se querían mojar se metieron adentro y los chicos salieron con la malla porque se venía la guerra”, resumió Adrián. “Fue una batalla campal de agua sana”, concluyó, en una postal que volvió a marcar el inicio del año en Montes de Oca.

Fuente: RTS Medios