La norma establece un precio único para los libros en todos los puntos de venta del país. Desde el sector aseguran que protege a las librerías, promueve el acceso federal y no representa un costo para el Estado.
La posibilidad de modificar la Ley 25.542, conocida como Ley de Defensa de la Actividad Librera o Ley del Libro, generó rechazo entre libreros y editores. La normativa establece que el precio de venta de cada libro es fijado por la editorial y debe ser el mismo en todos los comercios del país.
El librero Santiago Benvenutti explicó que la ley «establece que en todos los puntos de venta el libro tiene un precio único que fija el editor». Además, señaló que la norma «es un convenio entre privados» y remarcó que «al Estado no le cuesta nada», por lo que consideró que no contradice el objetivo de reducir el gasto público.
Benvenutti sostuvo que el sistema garantiza que un libro tenga el mismo valor tanto en grandes ciudades como en localidades del interior. «Tiene un espíritu muy federal. Sale lo mismo en Buenos Aires que en Santa Fe o en cualquier punto del país», afirmó.
El referente del sector también aseguró que no existe un reclamo para modificar la legislación. «Los editores, los libreros, los distribuidores y los consumidores del libro estamos todos de acuerdo en que es una herramienta que sirve», indicó. En ese sentido, destacó que la ley es reconocida en otros países y vinculó su vigencia con la amplia red de librerías que tiene Argentina.
Sobre el argumento de que una desregulación podría reducir el precio de los libros, Benvenutti sostuvo que esa experiencia ya fue analizada en otros mercados. «Hay una promesa de baja de precios que no es cierta. En general eso rompe un sistema que es muy frágil y termina afectando a las librerías», concluyó.
Fuente: RTS Medios