Al abrazar se segrega oxitocina (hormona relacionada al placer), se libera serotonina y dopamina (encargadas del buen humor), lo que genera una agradable sensación de armonía y plenitud, una dosis cargada de bienestar para el cuerpo y el alma.
Valeria Elías
RTS Medios

La parte afectiva es la primera que nos constituye como personas en el contacto reciente al nacimiento. El abrazo, el estar en brazos es uno de los primeros contactos físicos. Es lo que primeramente nos da seguridad.
En 2022 la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó unas nuevas directrices para mejorar las posibilidades de supervivencia y los resultados de salud de los bebés nacidos prematuramente (antes de 37 semanas de gestación) o pequeños (menos de 2.5 kg al nacer).
En el documento, la entidad sugiere que inmediatamente después del nacimiento debe producirse el contacto piel con piel con la persona cuidadora, lo cual se conoce como el “método de la madre canguro”. Este método combina el contacto piel con piel con el cuidador principal (normalmente la madre) durante el mayor tiempo posible, con la lactancia materna.
Específicamente, aplicar el método justo después del parto salva muchas más vidas, reduce las infecciones y la hipotermia, y mejora la alimentación, asegura el organismo.
Karen Edmond, responsable médica de la salud de los recién nacidos en la OMS dice al respecto que “el primer abrazo con uno de los padres no solo es importante desde el punto de vista emocional, sino que también es absolutamente crítico para mejorar las posibilidades de supervivencia y los resultados de salud de los bebés pequeños y prematuros”.
En los niños, los abrazos y el contacto piel con piel potencian la sensación de seguridad. Al mismo tiempo, sentir que hay un referente adulto que lo acompaña incondicionalmente permite la regulación emocional y la maduración cognitiva. Esto contribuye en procesos fundamentales como la adquisición del lenguaje, la motricidad, el sentido de identidad, autoestima, etc.
En los adultos
En los adultos también son fundamentales los abrazos. Existen estudios que confirman que el número de rupturas es mayor en parejas en las que uno de los miembros no expresa el efecto en forma de abrazos o caricias.
La respuesta tiene que ver con nuestro sentido del tacto, ya que es bastante poderoso, después de todo, cuando somos pequeños es la manera en la que exploramos el mundo y conforme vamos creciendo, nos ayuda a formar lazos con los demás.
Podemos decir que el tacto consiste en dos sistemas diferentes. El primero tiene que ver con el “tacto rápido” que nos permite detectar rápidamente el contacto, por ejemplo, si algo está caliente o cuando un cabello cae sobre nuestro brazo.
Por otro lado, tenemos el “tacto lento” que involucra un proceso emocional. Es aquí cuando recibimos un tipo de estimulación que nos provoca varios sentimientos y al que le atribuimos un significado que va más allá de una simple sensación.
Es por eso que cuando recibimos un abrazo, nuestra piel envía señales a la parte del cerebro encargada de procesar las emociones y desencadena una cascada de señales neurológicas, liberando hormonas que nos ayudan a reducir el estrés y a tener sentimientos de bienestar.
Diferentes abrazos
Un abrazo puede ser catártico, una herramienta de comunicación que nos permita manifestar el malestar o la alegría.
Abrazo físico: Sería aquel en que la consciencia, el énfasis, está en el cuerpo. Suelen ser cortos, fuertes y muchas veces son fríos ya que no se ponen en juego partes más profundas del ser. La respiración es superficial.
Abrazo emocional: Es como su nombre indica altamente emotivo, puede estar cargado de una serie de emociones que nos causan dolor como tristeza, angustia de separación o incluso de miedo. Con frecuencia comienza con dificultades para respirar y sollozos, que suelen desembocar en un llanto liberador, hondo. En otros casos es el abrazo con el que compartimos una alegría, una buena noticia; suele ser dinámico y más corto que el anterior.
Abrazo del alma: Abrazar desde el alma no es una técnica es un modo de ser y de vivir, sin embargo hay ciertas pautas que pueden ayudarnos a enfocar la consciencia y la energía. Lo fundamental es la intención, y la mejor intención es siempre la más pura, la más amorosa y la más desapegada, con la intención correcta basta.

La importancia de abrazar
- Reduce el estrés y ansiedad
Los abrazos nos ayudan a sentirnos en calma, disminuyendo los niveles de estrés y ansiedad, incluso ayudan a combatir el cortisol, que es una hormona que se libera en situaciones de estrés y esto permite contrarrestar las consecuencias fisiológicas de estar estresado. Cuando una persona cercana está pasando por un momento doloroso o incómodo, o si han tenido un día bastante difícil, un abrazo los puede ayudar a relajarse y sentirse seguros. Con tan solo un abrazo, les puedes cambiar el día por completo.
- Baja el ritmo cardiaco y presión
Así como los abrazos ayudan a reducir el estrés y la ansiedad, dar abrazos con frecuencia puede disminuir la presión arterial y, por lo tanto, el riesgo de enfermedad cardiaca. Esto se debe al efecto relajante y tranquilizador que produce este tipo de contacto físico. Mucho tiene que ver con la oxitocina, la “hormona del amor” que se libera cuando se produce este vínculo afectivo. La oxitocina, cuando es liberada, nos proporciona un sentimiento de bienestar emocional, ayudándonos a sentirnos más tranquilos.
- Mejora el ciclo de sueño
El efecto relajante que produce un abrazo te ayuda a dormir mejor y ni se diga cuando duermes abrazado de tu pareja. Los abrazos también ayudan a regular el sueño, ya que reducen los niveles de la hormona del cortisol y aumentan la melatonina. Ambas hormonas son clave para regular el ritmo circadiano y es que conforme se va acercando la noche y la hora de dormir, el cortisol, también llamada la “hormona del estrés”, baja, mientras que la producción de melatonina, que nos ayuda a dormir, tiende a subir.
- Mejora la autoestima
Los abrazos transmiten mucho y pueden utilizarse para dar seguridad, demostrar amor y conectar con los demás, incluso cuando una persona se siente triste o con baja autoestima, el hecho de abrazarla la puede ayudar a recordarle que no está sola y darle un sentido de pertenencia.
Un simple abrazo puede dejar a la otra persona sintiéndose feliz, ya que tiene el poder de cambiar emociones, reduciendo los sentimientos de soledad.
- Reduce el dolor
Hasta ahora, hemos mencionado muchas de las hormonas que se liberan con el contacto físico, pero hay otra hormona importante llamada endorfina, también conocida como la hormona que te hace “sentir mejor”.
En personas con dolores crónicos como la fibromialgia, el contacto físico que se da a través de los abrazos y otros tipos de tratamiento que involucran el tacto, los puede ayudar a reducir el dolor e incrementar su calidad de vida.
- Mejora las relaciones
Las relaciones entre personas pueden mejorar a través de los abrazos. Los abrazos crean una conexión más profunda e íntima que la comunicación verbal y mediante el contacto físico, creas lazos y confianza que hacen que las personas se sientan más cercanas a ti.
- Ayuda al sistema inmune
Con el inicio de la pandemia, mucho se habló acerca de la importancia de mantener una sana distancia, entonces, ¿cómo los abrazos pueden ayudar a nuestro sistema inmune?
A través de la regulación de las hormonas, incluyendo la oxitocina y el cortisol, los abrazos pueden afectar positivamente la respuesta de nuestro sistema inmune frente a las enfermedades. Eso no quiere decir que no te vayas a enfermar, sino que puede ayudar a disminuir los síntomas graves.
Los que conocen dicen: “necesitamos 4 abrazos al día para sobrevivir, 8 abrazos para mantener un buen estado emocional y 12 abrazos para un desarrollo óptimo de bienestar”.