Emma Heming debió tomar medidas drásticas a causa de la demencia frontotemporal que aqueja al artista de Hollywood.

Emma Heming, esposa del multipremiado Bruce Willis, reveló que debió mudar a su marido a una casa de una sola planta, apartado de su familia, para que pueda estar asistido las 24 horas, a causa de la demencia frontotemporal que aqueja al artista.
«Después de que recibimos el diagnóstico, yo necesitaba desesperadamente apoyo. Solo me dieron un folleto sobre su condición y me dijeron que no había nada que se pudiera hacer, porque actualmente no hay tratamientos disponibles», había explicado Heming al medio británico “ABC News”.
Asimismo, explicó que, basada en su experiencia personal, escribió un nuevo libro, «El viaje inesperado: Encontrar fuerza, esperanza y a uno mismo en el camino del cuidado», trabajo que saldrá a la luz el próximo 9 de septiembre y aguarda por que el libro ayude a los cuidadores a encontrar una guía y no sentirse tan solos como ella cuando recibió el diagnóstico de su esposo.
«Realmente me sentí muy sola, muy aislada; sentí que lo que estábamos viviendo como familia, lo que Bruce estaba viviendo, era muy singular. No sabía si los padres se sentirían cómodos al dejar a sus hijos en casa, así que no solo me aislé, sino que lo hice con toda la familia. Las niñas también estaban aisladas, y eso fue a propósito, en una época muy difícil», continuó.
En uno de sus momentos más oscuros, el trabajo personal devino a través de su hijastra, fruto del vínculo del actor con Demi Moore, ya que la joven le indicó que estaba preocupada por ella y así encontró a una terapeuta ocupacional, experta en el cuidado de la demencia.
“Bruce sigue muy activo. Bruce goza de muy buena salud en general. Es solo que le está fallando el cerebro. El lenguaje se está deteriorando. Hemos aprendido a adaptarnos y tenemos una forma de comunicarnos con él, que es simplemente diferente”, contó a The Guardian, la mujer del actor.
En el mismo medio destacó los instantes de felicidad familiar: “Aún tenemos esos días. No días, sino momentos. Es su risa. Tiene una risa tan sincera. Y a veces se percibe ese brillo en sus ojos o esa chispa. Y simplemente me transporto. Es difícil verlo porque tan rápido como aparecen esos momentos, se van”.
Finalmente, explicó a la ABC que debió tomar la “decisión más difícil” que implicaba mudarlo a una nueva casa: “Querría que estuvieran en un hogar más adaptado a sus necesidades. Bruce querría eso para nuestras hijas».
Fuente: Noticias Argentinas