“La comida es para el estómago, la música es para el alma”

El Día del músico argentino se conmemora con el natalicio de Luis Alberto Spinetta, RTS realizó un informe especial que se puede ver en redes y Youtube. Empezamos con una frase icónica del Flaco Spinetta.

Valeria Elías 

RTS Medios

El 23 de enero se festeja el «Día del Músico» en Argentina en homenaje a Luis Alberto Spinetta, una de las figuras más emblemáticas del rock nacional y de la música latinoamericana. Una jornada en que se celebra a la música y a sus intérpretes.

Tuvo una carrera extensa junto a grupos como Almendra y Pescado Rabioso, pero también se destacó por su carrera solista. Es honrado por su aporte al rock nacional, su voz particular y sus frases únicas, cargadas de sensibilidad y reflexión.

El legado de Luis Alberto Spinetta trasciende el tiempo y las fronteras. Su capacidad para transformar emociones en canciones, su compromiso con la autenticidad y su espíritu innovador lo convierten en un referente eterno de la música argentina y latinoamericana.

En RTS conversamos con músicos referentes de la provincia de Santa Fe, para compartir sobre ellos su visión sobre la música y su vida artística. 

Cristian Deicas, “Matt Hungo” @matthungo, guitarrista y productor de @astro_bonzo y @matthungoylahotband, declaró “la música significa la forma de conocerme a mí mismo cada vez que escribo o compongo una canción y, a la vez, la comparto con el mundo exterior, o sea que es un don que necesito siempre explorar para recibir y transmitir mi realidad en forma de vibraciones”. Los momentos de creación para él son “muy intuitivamente a través de la guitarra, jugando y encontrando, no tengo formación académica así que solo dejo que me llegue algún disparador, una armonía, un riff y, a partir de eso, sigo el instinto hacia donde me lleve, tanto para música como para letra”.

Por su parte, Pablo Pino, cantante y compositor de Cielo Razzo, dijo sobre la música “en principio me sentí muy cómodo cantando, era una expresión humana de un pibito que cantaba y cantando me sentía, quizás no sé si más feliz, pero me sentía en armonía, equilibrado, cantaba y era como una especie de sensación de bienestar. De grande, lo empiezo a entender más, de que para mí hacer música y escuchar música y estar relacionado con ella, es sanar, un poco también nos ayuda, cuando uno hace música en serio desde el corazón, desde el alma porque lo siente, me parece que realmente sana, y realmente es un lugar de bienestar y también, quizás, lo más importante, más allá de lo que nos pasa. Es una herramienta de comunicación y yo gracias a la mía pude armar una vida con seres hermosos alrededor y conocí mucha gente que, por suerte, sigue estando a mi lado, también gente nueva que voy conociendo. Todo por la música, porque uno, lo que te dije, cuando uno canta, cuando hace música, en un punto te volvés vulnerable y cuando te volvés vulnerable ahí es cuando ingresan ciertos seres que muchas veces son seres que te van a marcar, que te van a dejar una marca, a mí me pasa eso. Cada uno tiene, me parece, una experiencia con la música para mí es eso, el disfrutar de una sensación de cantar con otra gente, el cantar y hacer música con otras personas, con otro colega o que no sean colegas, que sea gente que no haga música, pero cuando entramos en esa especie de ceremonia me parece que pasan cosas importantes, que son las que tenemos olvidadas a veces con la cotidianidad y con la rutina de todos los días, entonces, para mí es un espacio, un lugar, de de bienestar, sanación y de una herramienta para poder comunicarnos y poder decir cosas que a lo mejor con palabras simplemente no podemos, creo por lo menos lo que siento”.

“Y el rock en mi vida, en principio obviamente me gustó como a cualquier joven cuando uno es joven. Porque ahí está un poco lo que te decía la música, ahí uno tiene la posibilidad de decir cosas, de conectarse con otra gente, con gente que piensa, siente igual. Y ahí es donde entra Cielo, o sea Cielo es mi espacio musical más largo y es mi familia, mi sangre, que aprendí todo lo poco o mucho que sé, lo aprendí con Cielo Razzo. Después sí estuve en otros proyectos y demás, que ya no eran tanto de rock, el rock para mí fue el puntapié inicial, fue el anzuelo, el llamador, el que me abrió las puertas después para sentirme, para sentir lo mismo que ese tipo de rock por otro género, por el folklore, por el tango, por el pop, por los trovadores, por los cantautores, por la música latinoamericana. El rock fue el anzuelo, el primer llamador, pero en sí lo más importante para mí es la música, es la que reúne todo lo que te estoy hablando, el amor, las traiciones, los desengaños, los dolores, las tragedias, las grandes bendiciones, la alegría, la tristeza, el rock, la música lo encierra todo. Por lo menos yo vivo la vida así y mi vida está contada por etapas o por discos de Cielo, porque son lo que vengo haciendo hace mucho tiempo, entonces, en cada disco yo me puedo recordar y sentir en qué etapa estaba de mi vida y demás. Para resumir, el rock en sí fue la primera llamada de la música, me parece. El anzuelo, la primera puerta y después se vino todo un mundo mucho más inmenso «, culminó el cantante. 

De la misma forma, Gustavo Horacio Angelini, el Tavo, cantante y compositor nos comentó “Sinceramente no le doy mucha bola al día de…, Para mi todos los días son el día de los músicos y músicas del planeta. Celebrar la música significa respetar, escuchar y estar en silencio. Todo eso con el amor más puro”. Luego agregó, respecto a su música “Busco expresar quién soy en este mundo… Y quienes somos en este latir constante, en un universo vibrante. Busco conocer. Busco jugar. Y fundamentalmente estar junto a colegas que compartimos la creación artística. Disfrutar. Bailar. Es un idioma que está más allá de nuestra vida finita”.

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