Un nuevo informe de la OIT concluye que las mujeres enfrentan mayores riesgos, ya que se concentran en tareas más propensas a la automatización y siguen estando infrarrepresentadas en los campos de la tecnología y la ciencia.
La inteligencia artificial generativa (IA generativa) está transformando el mundo del trabajo, con potencial para impulsar la productividad, favorecer la creación de empleo y mejorar la calidad del trabajo, pero sus efectos distan mucho de ser neutrales desde el punto de vista de género. Una nueva nota de investigación de la Organización Internacional del Trabajo advierte de que la IA generativa afectará más a los empleos de las mujeres que a los de los hombres, ya que las ocupaciones dominadas por mujeres tienen casi el doble de probabilidades de estar expuestas a esta tecnología.
La nota, titulada Gen AI, occupational segregation and gender equality in the world of work, muestra que las mujeres están desproporcionadamente expuestas a la IA generativa por tres razones principales: están sobrerrepresentadas en los empleos más susceptibles de automatización; siguen estando infrarrepresentadas en las ocupaciones relacionadas con la IA y en los campos de la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas (STEM); y los propios sistemas de IA a menudo reflejan y reproducen los sesgos de género arraigados en las sociedades.
Mujeres concentradas en empleos de alto riesgo
En los países con datos disponibles, las ocupaciones dominadas por mujeres tienen casi el doble de probabilidades de estar expuestas a la IA generativa que aquellas dominadas por hombres, señala el estudio. Alrededor del 29 % de las ocupaciones dominadas por mujeres están expuestas a la IA generativa, frente a solo el 16 % de las ocupaciones dominadas por hombres. La diferencia es aún más marcada cuando se analizan los niveles más altos de riesgo de automatización: el 16 % de las ocupaciones dominadas por mujeres se sitúan en las categorías de mayor exposición, frente a apenas el 3 % de las dominadas por hombres.
Estos riesgos están estrechamente vinculados a la segregación ocupacional. Las mujeres se concentran en gran medida en funciones administrativas y de apoyo empresarial, como secretarias, recepcionistas, personal de nómina y asistentes contables, donde muchas tareas son rutinarias y codificables y, por tanto, presentan mayor riesgo de sustitución por la IA generativa. Por el contrario, los hombres están más representados en la construcción, la manufactura y los oficios manuales, donde las tareas son menos fácilmente automatizables.
A nivel nacional, las mujeres están más expuestas a la IA generativa que los hombres en el 88 % de los países analizados. En varias economías, más del 40 % del empleo femenino está expuesto a la IA generativa, entre ellas Suiza, el Reino Unido y Filipinas, así como pequeños Estados insulares en desarrollo del Caribe y el Pacífico. En los países de ingresos altos en conjunto, el 41 % de los empleos están expuestos a la IA generativa, frente a solo el 11 % en los países de ingresos bajos, lo que refleja diferencias en las estructuras ocupacionales y en la preparación digital.
“La inteligencia artificial generativa no está entrando en un mercado laboral neutral”, afirmó Anam Butt, coautora de la investigación de la OIT. “Las normas sociales discriminatorias, la desigual distribución de las responsabilidades de cuidado y las políticas económicas y laborales que no abordan plenamente las necesidades de mujeres y hombres siguen determinando quién accede a qué ocupaciones y en qué condiciones. Como resultado, las mujeres se concentran en ocupaciones con mayor probabilidad de estar expuestas a la automatización y siguen estando infrarrepresentadas en los empleos relacionados con la IA, afrontando mayores riesgos pero menos oportunidades derivadas de este cambio tecnológico”.
Excluidas de las oportunidades de la IA
Si bien se espera que la IA generativa impulse el crecimiento del empleo en sectores intensivos en tecnología, las mujeres siguen estando en gran medida excluidas de estas oportunidades. A nivel mundial, las mujeres representaban solo alrededor del 30 % de la fuerza laboral en IA en 2022, apenas cuatro puntos porcentuales más que en 2016. También están infrarrepresentadas en los empleos STEM en general, especialmente en campos de alta demanda como la ingeniería y el desarrollo de software.
Este desequilibrio tiene consecuencias. Cuando las mujeres están ausentes de los empleos relacionados con la IA y de los puestos de toma de decisiones, es menos probable que se beneficien de nuevas oportunidades de empleo y del desarrollo de competencias. Al mismo tiempo, las empresas pierden talento, diversidad e innovación.
Tecnología moldeada por la sociedad
La nota subraya que la IA generativa, como las tecnologías que la precedieron, no es neutral. Las tecnologías se diseñan, entrenan y despliegan dentro de estructuras sociales y económicas existentes y, por tanto, pueden reproducir sesgos y discriminación. La infrarrepresentación de las mujeres en el desarrollo y la adopción de la IA aumenta el riesgo de tecnologías sesgadas por género. Se ha demostrado que los sistemas de IA entrenados con datos sesgados o incompletos pueden perjudicar a las mujeres en procesos de contratación, decisiones salariales, evaluación crediticia y acceso a servicios. Estos riesgos se agravan para las mujeres que enfrentan formas múltiples e interseccionales de discriminación, incluso por motivos de raza, origen étnico, discapacidad o estatus migratorio. Sin salvaguardias, la IA generativa puede amplificar estas desigualdades a gran escala.
Las decisiones políticas importan
La OIT subraya que el impacto más generalizado de la IA generativa probablemente se producirá en la calidad del empleo más que en su cantidad. La IA generativa puede modificar tareas, intensificar cargas de trabajo, aumentar la supervisión o reducir la autonomía. Pero si se diseña e implementa de manera responsable, también puede mejorar las condiciones de trabajo, aumentar la productividad y favorecer el equilibrio entre la vida laboral y personal.
“Las decisiones que se tomen hoy determinarán si la IA generativa se convierte en una fuerza para una mayor igualdad o en un factor que consolide las brechas existentes”, señala la nota. Incorporar la igualdad de género en el diseño, el despliegue y la gobernanza de la IA generativa es esencial, junto con abordar la segregación ocupacional, ampliar el acceso de las mujeres a las competencias y garantizar su representación en los empleos relacionados con la IA.
“El impacto de la inteligencia artificial generativa en los empleos de las mujeres no está predeterminado”, afirmó Janine Berg, economista principal del Departamento de Investigación y coautora del informe. “Con las políticas adecuadas, el diálogo social y un diseño sensible al género, podemos evitar reforzar la discriminación existente”.
Instituciones sólidas del mercado laboral y el diálogo social son fundamentales en este proceso. Al involucrar a gobiernos, empleadores y trabajadores en la forma en que se introduce la IA generativa en el trabajo, el cambio tecnológico puede apoyar el trabajo decente y promover un futuro del trabajo más inclusivo para todas las personas.
Fuente: Organización Internacional del Trabajo