Falacias: Lo que no es mentira pero tampoco verdad

Las falacias siempre se vinculan a la mentira, lo cierto es que no siempre lo son, tampoco son medias verdades, pero sí son razonamientos incorrectos que buscan confundir o crear dudas, para aclarar el tema la especialista Norma Beatriz Battú de Reta, explicó el tema para RTS Medios.

Valeria Elías

RTS Medios

Las estrategias lógicas legales siempre son una herramienta que ayudan a dilucidar la verdad o exponer la mentira. Las falacias en este sentido son un recurso estratégico que bien utilizado saca verdad por mentira. La abogada especialista ex docente FCJS-UNL, Norma Beatriz Battú de Reta, se doctoró con una tesis referida precisamente a “Falacias y manejos falaces”, autora del libro “Falacias y manejos falaces con impacto jurídico. Ideas para detectarlos y neutralizarlos”, compartió su expertis sobre el tema.

 

 

Consultada por RTS Medios, la docente explicó: “Debemos comenzar por las consideraciones preliminares, los conceptos «mentira» y «falacia» suelen identificarse.

 

Sin embargo, desde el punto de vista de la Lógica, no son equivalentes.Ambos conducen a resultados vinculados entre sí: engañar, manipular. Pero lo logran siguiendo caminos distintos. Dicho de otro modo, cuando la meta es interferir sobre la voluntad ajena, podemos utilizar distintos recursos. Un recurso es la mentira. Otro recurso es la manipulación”.

 

 

“Y la manipulación o «estratagema discursiva» – expuso la entrevistada– puede descansar sobre distintos soportes. Por ejemplo, se puede manipular sin necesidad de hablar. Una mirada o un gesto amenazantes, partiendo de un emisor más poderoso que el receptor, logra sus fines sin una sola palabra. Para esclarecer el tema, partamos de la palabra «verdad». «Verdad» tiene tres opuestos:

             mentira

verdad: error

             ficción

«Mentira» implica decir lo contrario a lo que se piensa, con la intención de engañar.

«Error» implica decir algo equivocado, sin intención de engañar, por confusión.

«Ficción» implica decir algo que no es verdadero, a sabiendas de ello, porque así lo

pide el tipo de relato (por ejemplo: cuentos infantiles, novelas, films, etc.).

«Mentira» es diferente a «Engaño». En ambos hay manipulación, pero se puede

engañar sin mentir. Y así llegamos a la idea de «falacia». La falacia es una forma de razonamiento incorrecta,pero presentada de tal forma que resulta psicológicamente

persuasiva”.

 

 

Luego, continúa explicando: “Un tema vinculado al de «Falacias» es el de «Manejos falaces». Consisten en maniobras «extra argumentales», con diversos soportes: orales,

escritos, gráficos, gesticulares. Ambos pueden ser vistos como «estratagemas discursivas». Vamos a concentrarnos en el tema «falacias». Hay dos tipos de falacias: «de atinencia» y «de ambigüedad». Las falacias de atinencia: son persuasivas pese a ser incorrectas, por su función expresiva.

 

Algunas de ellas:

«Argumentum ad baculum» (Apelación a la fuerza)

«Pendiente resbaladiza», o «Efecto dominó»

«Pregunta compleja» o «Pregunta múltiple»

«Accidente inverso», o «Generalización apresurada»”.

 

A continuación, la entrevistada ofreció algunos ejemplos, las definió, y

brindó ejemplos concretos.

Algunas falacias de atinencia


Argumentum ad baculum (Apelación a la fuerza)

Se apela a la fuerza o a la amenaza (más o menos sutil) de la fuerza, para provocar

la aceptación de una conclusión, en lugar de proporcionar argumentos válidos en favor

de ella.


Los comunicadores sociales prestan atención a este tipo de falacia, que se conecta

con el tema de la libertad de prensa y las presiones que pueden llegar a ejercerse

sobre el periodismo.


Este argumento, combinado con el uso abusivo de la autoridad, es un arma

poderosa. Un ejemplo lo constituyen los múltiples casos de abuso infantil que tienen

un trasfondo de amenazas proferidas por quien goza de algún tipo de autoridad, para

que la víctima no hable (“De esto no se habla”, “Llegás a contar lo que te hice, y vas a

ver lo que te pasa”, y frases por el estilo)

«Pendiente resbaladiza», o «Efecto dominó»


Se sugiere que una acción X iniciará una cadena de acontecimientos, los cuales,

encadenados, “desencadenarán” un acontecimiento catastrófico. El comienzo puede

ser presentado como inofensivo pero el punto de llegada es siempre indeseable.

Ejemplo:

Cuando en un país se quiere instaurar el divorcio vincular, se formulan

comentarios de este tipo:

El divorcio, de ser legalizado en un país (A), sería un estímulo para que las

parejas se divorciaran (B). El incremento de los divorcios destruiría a la familia

tradicional (C). La destrucción de la familia tradicional conspiraría contra el

tejido social (D). La destrucción del tejido social llevaría al país a la ruina moral

(E).

Por lo tanto: “A llevaría a E, pasando por B, C, D”.


Pregunta compleja o múltiple

Consiste en la formulación de una pregunta aparentemente simple, que se supone

obtendrá una respuesta directa. Esta respuesta requeriría, en realidad, que

previamente se hubiera formulado otra pregunta, y que la misma hubiese sido

respondida.

Ejemplo:

¿Por qué será que las mujeres son emocionales y los hombres racionales?

Antes de formular esta pregunta, debería someterse a examen la respuesta que se

hubiera dado a otra anterior, del tipo de:

¿Es verdad que las mujeres actúan guiándose por las emociones,

y en cambio los hombres se guían por la razón?


«Accidente inverso», o «Generalización apresurada»

Consiste en considerar casos excepcionales, y formular apresuradamente una regla

que se pretende válida para todos los casos. Se infiere de pocos casos, una ley general.

Ejemplo:

Hay muchos accidentes de tránsito de los cuales resultan víctimas, o causantes,

personas que se desplazan en motos. Si de las estadísticas referentes a tales

accidentes se concluye que debiera prohibirse la utilización, fabricación, o venta, de

motos, se estaría cometiendo una falacia de este tipo.


La “Generalización apresurada” aplicada a ciertos temas, puede llegar a tener

consecuencias muy perniciosas.

Por ejemplo, se suele decir, palabras más, palabras menos: “Todos los X son P”.

Si con “X” designamos grupos sociales, étnicos, laborales, etcétera, y sí con “P” los

calificamos negativamente, la interpretación y posterior proyección puede resultar

problemática.

Fuente: RTS Noticias