Fue un ícono del humor gráfico santafesino con trascendencia mundial. Roberto Alfredo Fontanarrosa conocido como el “Negro”, dejó una huella imborrable en la memoria colectiva y en quienes fueron parte de su vida. Cada 19 de julio se lo recuerda con una sonrisa.
Valeria Elías
RTS Medios
Fontanarrosa fue un intelectual hecho a su forma. Con humor e ironía escribió la historia de su vida y de su entorno. No sólo se trataba de los personajes creados a su medida, sino de pensar y cuestionar la realidad que circunda a todas las personas en los contextos de la cotidianidad. Fue una persona que nunca estuvo alejada de su propia humanidad. Hoy, 19 de julio su hermana Perla, su primera esposa Liliana “Tini” Tinivella y su hijo Franco lo recuerdan y celebran para RTS Medios.
El artista que atesoró lo que aprendió en la infancia
Desde chico hasta la vida adulta, contó su hermana Perla, fue de la misma forma. “El negro de chico, de adolescente, de joven y ya entrado en años siempre fue igual, no cambió, es decir era un chico introvertido, y así lo siguió siendo. Exteriorizar muy poco, hablar muy poco, y todo era para adentro. Yo pienso a veces que los grandes genios han sido así. Él tenía sus juegos, él hacía sus dibujos que luego guardaba, era muy prolijo, muy ordenado, como seguía siendo. Pero no hubo grandes cambios en su carácter. Siempre fue así, un chico muy apegado a mi mamá, que tenía sus amigos, lo querían mucho, él a sus amigos. Hay veces que me preguntan y quieren saber si el negro, por ejemplo, de chico o más grande, era otra persona. No cambió nada”, señaló.
Aunque parezca una contradicción, la hermana del Negro agregó “quizá yo noté un cambio muy grande, y esto es doloroso, al final de sus días, cuando él tenía realmente conciencia de cómo iba a terminar todo. Yo pensé que él se iba a encerrar aún más en él, se iba a alejar de la gente y fue todo lo contrario. Encontré una persona extrovertida, abriéndose a la gente como nunca. Yo no sé si fue porque él pensaba que era un hombre público, que tenía que dar un ejemplo, y que ese era el momento de darlo. Si bien él hablaba de su enfermedad, no decía cuál era el diagnóstico, pero comunicaba que era una enfermedad muy grave, pero él con su actitud, con su manera de expresarse hacía ver a la gente la fortaleza que uno debe tener en determinados momentos”.
“Yo no sé si usar la palabra justicia, no sé, no me cabe. Creo que al negro se lo ha reconocido en vida, y se lo reconoce hoy con mucho cariño, con mucho afecto. Además fue una persona tan limpia, tan digna, que solo un canalla podría hablar mal o referirse de otra forma de él. Nunca escuché decir a alguien algo que lo pudiera afectar, creo que todo el mundo lo ha querido y lo quiere, pero él no trató de ganárselo, él se comportó como él era, auténtico. El premio fue el amor de la gente. Y no solamente gente de acá, también gente del mundo, que lo ha venerado, pero por lo que él es, independientemente de lo que él hacía. Así que eso es lo que yo pienso. El negro ha sido una persona muy querida y creo que justificadamente”, concluyó Perla.
La mujer de la historia
Su primera esposa, más conocida como Tini, recordó la época en que sus destinos se encontraron. “Yo sabía quién era el Negro porque Rosario es chico. Recordemos que publicó sus primeras historietas de Boogie el aceitoso y de Inodoro Pereyra en la revista cordobesa Hortensia. En aquel momento él comenzó a hacerse conocido en Buenos Aires. Ahí fue cuando Clarín sumó sus trabajos a esa tira de atrás donde estaba Caloi. Esa hoja era como una biblia de los dibujantes. Siempre me río porque me acuerdo que antes de conocerlo, él ya había aparecido en la tapa de la revista Gente. Si bien ya era conocido seguía siendo un tipo común, no era ningún estirado ni nada. Era un ser muy para adentro, callado, salvo cuando estaba boludeando con sus amigos y hablaba de fútbol”.
Además, agregó que “yo trabajaba en la galería Favorita y un día lo vi entrar. Fue en el año 74’, cuando se estaba jugando el mundial de Alemania. Él pasaba todos los días y nos mirábamos. Por aquellos días estaba por viajar por primera vez a Europa y le vendí un pasaje. En ese momento comenzó nuestra relación que duró muchísimos años, hasta que nos separamos. Fue la historia de amor más importante de mi vida. Con él tuve a mi único hijo, Franco y conocí a mucha gente de la que me hice amiga. Él le dio otro impulso a mi vida. Fue un orgullo para mí acompañarlo. Me alegra mucho escuchar o leer que un periodista lo recuerda o que sus frases hayan quedado en el folclore popular”.
“Compartirlo con el mundo para mí es alegrarme cuando veo que salen cosas sobre el Negro, que algún periodista lo nombra, como decía Fontanarrosa, tal cosa, y eso te alegra. Te alegra que en el folclore popular hayan quedado frases de él, que haya quedado esos recuerdos que al día de hoy la gente los repite. Estoy hablando de personas arriba de los 45 o 50 años, me imagino, porque los chicos de ahora no leen muchas cosas, ni saben muchas cosas del Negro, ni sé hasta dónde lo conocen la verdad, pero ese es mi compartir con el mundo, ver que todavía y por muchos años se lo recuerda, se lo respeta, se lo menciona”, comentó.
Sobre el final del relato y con un dejo de tristeza Tini manifestó “lo único que lamento mucho es que no haya podido conocer a sus nietos Bruno y Lucio y ver crecer humana y artísticamente a su hijo Franco, que hoy es un gran músico”.
La herencia artística
Franco Fontanarrosa, hijo del humorista y escritor argentino Roberto Fontanarrosa, estuvo expuesto al arte, a la observación y el hábito de la creación desde su infancia.
“La verdad que tengo un muy buen recuerdo de mi infancia, – expuso su hijo Franco Fontanarrosa- tanto con mi viejo como con mi vieja. A mí me resultaba muy apasionante el trabajo de mi papá y de chico, me encantaba ir al estudio. Ese lugar era como una especie de taller mágico.Siempre me resultó increíble su trabajo, verlo dibujar y ver todo lo que hacía. Siempre tengo presente que me apoyó mucho con la música. Teníamos un vínculo muy lindo en torno a lo artístico. Recuerdo con mucho amor mi infancia y mi adolescencia”.
“Siento que el legado más importante que él me dejó es la pasión y el compromiso con lo que uno hace. Haber podido verlo trabajar me permitió aprender mucho de cómo es la exploración introspectiva de un artista y el desarrollo de la propia voz de un creador. Creo que su influencia me cambió la vida”, aseguró su hijo.
Fuente: RTS Noticias