Domingo de Ramos: por qué el olivo es símbolo de bienvenida y fe

Es una tradición cristiana que recuerda “el regreso de Jesús a Jerusalén: un ramo de olivos para recibir al salvador”. Se bendice y utiliza como símbolo de protección y armonía en el hogar. El padre Alexis Louvet compartió una reflexión sobre este día especial para el culto católico.  

Valeria Elías

RTS Medios

El Domingo de Ramos es la ceremonia previa a las Pascuas católicas, antes de la última cena, antes de la crucifixión, antes del final. Según la creencia católica, la fecha recuerda el momento en que Jesús ingresa a Jerusalén para cumplir su destino y es recibido por los pobladores con ramas de olivos, simbolizando fiesta y algarabía. Con el paso del tiempo ese rito fue tomando otros significados. El padre Alexis Louvet brindó un panorama para RTS Medios sobre el uso del olivo como símbolo religioso y cultural. 

   

El padre Alexis hizo una aclaración sobre el Domingo de Ramos, en cuanto a historia y liturgia: “Lo primero que hay que decir es que en la liturgia se llama Domingo de la Pasión del Señor. Esta celebración tiene una introducción que es la procesión de Ramos, que nos recuerda la entrada de Jesús en Jerusalén una semana antes de su pasión (crucifixión, muerte y resurrección). La misa de ese día se llama Misa de la Pasión. Se lee el Evangelio de la Pasión del Señor y todo gira en torno al misterio de la muerte de Jesús. Lo que ocurre es que la liturgia de ese día es muy antigua y en ella confluyen dos tradiciones. Una es la romana, que era muy primitiva, donde este domingo celebramos la muerte y el domingo siguiente la resurrección”.


El entrevistado rescató de la historia y trajo a colación parte de lo que es similar a la liturgia actual: “Está vinculado con lo que fue la liturgia de Jerusalén, también antiquísima, en el siglo IV tenemos testimonio, por ejemplo, en un documento muy lindo del año 380 que se llama Peregrinatio Egeriae (Peregrinación de Egeria), dónde una noble mujer de la zona de España que hace una peregrinación a Tierra Santa, escribe sus cartas y sus diarios de viaje. Ella, en el año 380, asiste a la liturgia de toda Semana Santa en Jerusalén. En sus textos cuenta que en Jerusalén cada día de la Semana Santa se dedicaba a la memoria, como hacemos ahora, de Domingo de Ramos, misa del Jueves Santo, del Viernes Santo que es vigilia. Es decir, que cada día de la semana se recuerda qué es lo que fue pasando en la pasión. Volviendo al relato de Egeria, ella cuenta que el Domingo de Ramos lo que se hacía era ir al Monte de los Olivos y se bajaba con Ramos de Olivos directamente de ahí mismo, en procesión con el obispo, hasta la Basílica del Santo Sepulcro, donde se celebraba la misa. Efectivamente, los cristianos en los primeros siglos en Jerusalén repetían el gesto de recibir a Jesús con ramos de olivo”.


“Cabe destacar ~dijo el párroco– que el olivo como árbol tiene una fuerza simbólica muy grande en la Sagrada Escritura. Primero porque es un árbol vinculado al aceite de oliva, que es el que se usaba para sanar, hacer curaciones; tenía un uso medicinal. Además, se usaba como base de los perfumes. Hay que recordar que no eran a base de alcohol como los de ahora, sino a base de aceite. Esta planta tiene que ver también con la juventud, con la salud, con la belleza y sobre todo con la luz, porque se usaba el aceite de oliva para las lámparas. Todos esos simbolismos están vinculados al árbol mismo. También, debemos recordar, cuando en el relato de Noé, sobre el diluvio, el signo de que ha cesado definitivamente el diluvio y que ya pueden bajar del arca, es una paloma que ha recogido una rama de olivo, de las palomas que suelta Noé. Por esto el olivo se vuelve también un símbolo de esa paz entre el cielo y la tierra, que ha terminado el diluvio, ha terminado «la prueba». Por este motivo los primeros cristianos cuando hacían las ilustraciones en las catacumbas pintaban arriba de la imagen de la resurrección de los muertos siempre la paloma con el ramo de olivo. Es decir, que se pasó el momento de la prueba. Ahora, en Jesús, paradójicamente, es que está empezando en realidad la prueba. Las ramas de los olivos son un símbolo, por eso, de victoria, de paz. Pero es casi como una introducción triunfal de Jesús como rey en Jerusalén, como Mesías que trae la paz y así lo saludan, y sin embargo todo eso como sabemos se va a transformar en la pasión y en la resurrección, el drama de la pasión”.

Fuente: RTS Noticias