El campeón chileno dedicó su logro a la memoria de su abuelo y al apoyo familiar, mientras que las figuras brasileñas valoraron la exigencia física del agua plana y el cálido clima vivido en la sede santafesina.
Las pruebas de Canotaje Slalom en los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026 no solo dejaron regatas repletas de adrenalina en el escenario del Lago Sur, sino también historias de sacrificio, raíces familiares y adaptación técnica.
Tras subirse al podio, el palista chileno Andraz Echeverría junto a los representantes de la selección de Brasil, Omira Estacia y Murillo Sorgetz, repasaron el camino recorrido hasta las medallas y compartieron sus vivencias en la ciudad capital.
El emotivo recuerdo y mensaje de Andraz Echeverría
Para el chileno Andraz Echeverría, la conquista en Santa Fe representó una coronación con un profundo significado personal y emotivo: «Significa un orgullo tremendo para mí, para mi familia. Tengo un hijo, mi esposa en casa, y mi abuelo que partió hace muy poquito. Él me enseñó a remar y aquí está el fruto de todo este trabajo de más de diez años», expresó el deportista tras la competencia.
Al recordar sus inicios, Echeverría relató que comenzó de niño gracias a su abuelo en un ambiente familiar, hasta que el gusto por la competencia sana lo llevó al alto rendimiento. A pesar de los sacrificios, entre ellos mudarse a Brasil hace cuatro años para potenciar su nivel, el deportista remarcó que el salto definitivo ocurrió al ganar su primer torneo nacional: «Dije: ‘Si pude esto, quizás puedo algún día remar con los grandes’. Y así lo fui haciendo poquito a poquito».
Aprovechando su paso por la ciudad, el palista trasandino dejó un mensaje de aliento para el desarrollo del canotaje regional: «En Argentina es muy difícil el deporte, pero chicos, denle, todo es posible. El que quiere lo consigue». Asimismo, valoró la hospitalidad local: «Me gustó mucho el lugar, la laguna está muy linda y la gente es muy amable cuando nos ve por la calle; se siente ese cariño».
La experiencia del equipo de Brasil
Para la delegación brasileña, competir en el Lago Sur significó un desafío de preparación técnica completamente diferente al acostumbrado en aguas bravas.
«Tuvimos que hacer una preparación totalmente diferente. Fueron tres meses entrenando en agua plana solo pensando en esto, con mucho trabajo de fuerza y físico. Ahora veo que el trabajo fue muy bueno», explicó Murillo Sorgetz, quien proviene de la ciudad Três Coroas, pionera del slalom en Brasil donde su familia ya practicaba la disciplina.
Por su parte, Omira Estacia, quien llegó al deporte siguiendo los pasos de su hermana, analizó la realidad de la especialidad en su país, señalando que aunque es un deporte pequeño y costoso por el equipamiento, se sigue impulsando con nuevas escuelas como la de Río de Janeiro.
Ambos atletas coincidieron en resaltar el ambiente único vivido en la sede santafesina: «Es la primera vez que la Villa es tan divertida; hay muchos atletas de diferentes deportes y nos conocemos. Me ha gustado mucho, la ciudad es bellísima y me llevo muy buenas remembranzas”, señaló Estacia.
Por último, Sorgetz destacó: «Es mi primera vez en una gran ciudad de Argentina, no esperaba que fuera tan grande. Todo lo que vi es perfecto y es la competencia más distinta en la que participé por ser mis primeros Juegos Suramericanos».
Fuente: Noticias Argentinas