La comisión que investigó la desaparición de personas en la provincia se caracterizó por su amplitud y pluralismo, y dejó grandes enseñanzas para su generación y las que le siguieron.
Valeria Elías
RTS Medios

Alfonsín propuso integrar la Conadep con figuras de prestigio nacional e internacional que provenían de distintas actividades y profesiones, respetando las diferentes procedencias y trayectorias políticas e ideológicas. A su vez, en las principales provincias y con el mismo criterio, se conformaron delegaciones de la comisión nacional.
Pasados los años, se revaloriza cada vez más la labor de la Conadep, por lo menos en tres aspectos:1) Fue fundamental para que la sociedad tomara conciencia de lo ocurrido en torno a masivas violaciones a los derechos humanos;
2) Sirvió como prueba fundamental para la sentencia en la denominada «Causa 13», en la que se juzgó y condenó a los jefes de las juntas militares.
3) Se constituyó en el antecedente inmediato de lo que luego, en materia de justicia transicional, se conocería como el modelo de las Comisiones de la Verdad. Ese modelo inaugurado con la Conadep argentina se replicó en diversas comisiones de verdad a lo largo de América Latina: Brasil (1985), Uruguay (1989), Chile (1991), El Salvador (1993), Guatemala (1996), Colombia (2000) y Perú (2003).
En Santa Fe se constituyó una comisión que también se caracterizó por su amplitud y pluralismo. Vale recordar sus nombres. Presidió la Conadep en la provincia mi padre, Manuel F. Blando, y divididos en norte y sur, lo acompañaron por Rosario: Fidel Toniolli (secretario de prensa), Ricardo Pegoraro (secretario de actas), José Emilio Madariaga (secretario de finanzas), Israel Esterkin, Alberto Gabetta, Wence Julio Steger, Delia Rodríguez Araya, María (Mary) Dal Dosso, Carlos de la Torre y el pastor Hugo Urcola, actuando como asesores jurídicos José María Masuelli y Olga Cabrera Hansen. Desde Santa Fe participaron Juan Carlos Adrover, que fue designado vicepresidente de la comisión; Oscar Suffriti, Andrés H. Villoria, Mario Pilo, Rogelio Alaniz y, como secretaria jurídica, Miriam Ramón.
Para conocer de cerca estas historias hablamos con Olga Cabrera Hansen, abogada y ex detenida que brindó testimonio ante la Conadep Rosario y tomó declaración a las personas que se acercaban al ex Centro Cultural Bernardino Rivadavia; Ricardo Pegoraro, abogado e integrante de la Conadep Rosario.
La historia vista por Olga
Olga Cabrera Hansen fue abogada, ahora está jubilada. Militó de joven, después en los avatares de la última dictadura cívico-militar-eclesiástica, estuvo dos años detenida, previamente sufrieron un atentado de bomba, en su casa, en su estudio. Cuando salió fue con el compromiso de seguir luchando, seguir luchando ante la injusticia que reinaba y el desastre inhumano que se habían hecho. Bueno, en virtud de eso, en la postrimería, ya cuando se terminaba el proceso militar, empieza a trabajar en la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH) en forma voluntaria, conjuntamente con otra colega, pero que se llamaba Delia Rodríguez Araya. Y entre las dos, que eran abogadas, empezaban a recibir las primeras denuncias de lo que había pasado durante el proceso militar. A partir de ahí se fue incrementando el volumen y empezaron a salir a la luz lo que había pasado y en la caída del régimen militar, con el surgimiento de la democracia y con el compromiso del presidente ungido en el ‘83, Raúl Alfonsín, que creó la Comisión Nacional de Desaparición de Personas, lo encabezan determinadas personas de peso importante, de distintos sectores. Lo encabezaba el presidente y lo presidía Sabato. Se forman distintas delegaciones de la Comisión Nacional de Desaparición de Personas, una de las delegaciones es en Rosario que también está compuesta por personas notables de distinta índole, maestros, abogados, dirigentes políticos, militantes sociales, la parte legal fue designada entre otros a Olga Hansen, quien está a punto de cumplir 90 años el 13 de enero.
Respecto a cómo se conforma la comisión, Olga no cuenta “se conformó después del triunfo electoral de Alfonsín había sido designado presidente de la República, pero con un poder muy relativo, porque las fuerzas armadas y todos los factores de poder estaban intactos todavía. No se había escarbado nada absolutamente de lo que había pasado. Ahí empieza a surgir y se conforma con algunos personajes hasta mediáticos, como por ejemplo, Magdalena Ruiz Guiñazú que era una locutora de radio y televisión, algunos eran llevados por la tragedia propia, por ejemplo, el caso de Fernández Meijide por la desaparición de su hijo de 16 años. Mucha gente así. Y en la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos, donde yo me había iniciado desde que salí de la cárcel, y donde trabajábamos, concurría la gente con su problema, su tragedia personal, para intentar averiguar algo, saber algo sobre el destino de su familiar querido”.
“La investigación se organiza de una forma muy sencilla. La comisión tiene atributos como para recepcionar denuncias y empiezan a llegar los testimonios, los testimonios de, como te dije, parientes, amigos, gente afectada por la desaparición de alguna persona allegada. Y también en la asamblea habíamos recabado muchas denuncias y la habíamos llevado al tribunal provincial, es decir, de la provincia de Santa Fe. porque la CONADEP, la comisión, se crea una sola en Buenos Aires, pero después, dada la necesidad de ampliarla por la cantidad tremenda de denuncias, se crean algunas delegaciones, y entre ellas la de Rosario, donde yo entro como personal jurídico, también se abre en Santa Fe capital. algunas delegaciones, no muchas. Entonces se toman los testimonios, hay que destacar que la gente que recibía los testimonios, que eran como los sumariantes, no aguantaba, la mayoría no aguantaba y se producían muchas renuncias por la crudeza de los hechos narrados. Y era impresionante la cantidad de gente que concurría y que no soportaba las narraciones trágicas de las desapariciones y de las pérdidas” expresó la entrevistada.
Trayendo la historia al presente, preguntamos cómo ve a las juventudes actuales en cuanto a conocer la historia y mantener la memoria, entonces, Olga nos dijo “el impacto en las nuevas generaciones, podríamos decir que puede ser desde la actualidad para atrás, 10, 15 años aproximadamente, un intento bastante logrado de borrar todos los efectos políticos, sociales del trabajo realizado. Pero hubo un periodo anterior, cuando Alfonsín es elegido y comienzan los primeros días del gobierno de Alfonsín, donde tiene plafón como para iniciar el proceso contra los militares, contra la cúpula militar. Entonces, tiene lugar el juicio a la junta, a la primera junta militar. Pero después se hace, con el transcurso del tiempo, todo el operativo obturación, porque el proceso militar lo que tiene es la intencionalidad permanente de establecer un régimen económico político y eso no lo resigna. Y entonces, interfieren en el gobierno de Alfonsín a tal punto de que es desplazado del poder antes del término legal. Las leyes de Menem son las leyes obstructivas, es decir, son las leyes tapón, las instrucciones a los fiscales, el indulto”.
“Las leyes de obediencia debida y punto final son dictadas por Alfonsín en el último tiempo de su periodo. Después viene Menem, que los corona con los indultos, indulta a los militares procesados. Luego se hace un interregno con De la Rúa, pero en el 2001 ya posteriormente al gobernar Néstor Kirchner se declaran la nulidad de las leyes dictadas por Alfonsín, la obediencia debida, del punto final, los indultos, todo, son nulificados, derogados. Y renacen los juicios como florece de nuevo la posibilidad de justicia. Y hasta que actualmente, de a poco, se va perdiendo la influencia política y social del trabajo realizado. Pero no es del todo, no es definitivo. Siempre hay otra posibilidad, donde todo adquiere significación”.

La historia vista por Ricardo
Ricardo Pegoraro es abogado, integrante de la comisión de CONADEP delegación Rosario.
Primero consultamos que significó formar parte de esta comisión, a lo que Ricardo respondió “valoré y valoro la creación de la Conadep (Decreto del PE del 15 de diciembre de 1983), como una decisión política importante, trascendente y hasta valiente si nos ubicamos que se trataba de una época de transición. Además de que la fiscalía basó sustancialmente la acusación a las juntas militares, en el informe producido por la Comisión en Septiembre/1984, creo que es una muestra de que cuando los poderes del estado toman seriamente determinaciones justas que interpretan los deseos de la gente, son acompañados y defendidos en esa empresa. Estas decisiones formuladas con verdadera convicción e implementadas por personas de principio, también con firmes convicciones, pudieron llevarlas a la práctica y no transformarlas en meras formulaciones. La Conadep sirvió para mostrar que desde el estado también existía voluntad de investigar y posteriormente juzgar y condenar y eso realmente instala la cuestión en la sociedad e interesa y moviliza a más gente. Con anterioridad esa tarea estaba limitada a los organismos de DDHH, que con verdadero tesón y voluntad inquebrantable tanto hicieron y siguen haciendo con vista a esos objetivos. La intervención del estado a través de la Conadep, facilitó esa tarea, porque en parte aventó temores al visualizar que se tomaba como propia esa tarea reparadora”.
Después agregó “veo a la Conadep como la fuerza que inició a nivel institucional e impulsó un proceso que continúa hasta nuestros días, a través de las investigaciones, juzgamiento y castigo a los genocidas. La labor de la Conadep y sus consecuencias han trascendido nuestras fronteras, nuestro país es mencionado en el mundo como ejemplo de perseverancia en la investigación y castigo de crímenes de lesa humanidad. Me satisface enormemente haber formado parte de ella y contribuido en su tarea, como ciudadano y hombre de derecho no hice más que cumplir con una mandato ético y social ineludible”.
“La Delegación Santa Fe de la Comisión Nacional Sobre la Desaparición de Personas,- comienza explicando el entrevistado- fue creada por resolución de fecha 8 de mayo de 1984, a instancia de una solicitud elevada por distintas organizaciones sociales defensoras de derechos humanos y por partidos políticos de nuestra provincia. Se constituyó el día 1º de julio y por diversas causas inició su gestión el 20 de julio del mismo año. Como dijera, la tarea de nuestra delegación fue precedida por diversas organizaciones vinculadas a la defensa de los derechos humanos, tales como Madres de Plaza de Mayo, APDH, Liga Argentina por los Derechos del Hombre, Hijos y otros. Esa tarea previa nutrió a la Conadep de una valiosa e imprescindible información y permitió que cuando recibíamos testimonios o denuncias, se los pudiera vincular y asociar a otros casos de los que ya se tenía noticias. Permitió en definitiva, una sistematización para precisar destinos, centros de detención y tortura así como que dependencias de las fuerzas de seguridad habían intervenido, incluyendo muchas veces la individualización de los represores o colaboradores. Miembros de esos organismos, abogados defensores de víctimas de la dictadura, gente comprometida en esa brega, fueron los que integraron nuestra comisión, que permitió en tan breve tiempo hacer un aporte importante a todos los procesos judiciales que sucedieron hasta la actualidad”.
En la actualidad, su visión sobre este trabajo realizado “como ya expresara, nuestro trabajo fue un aporte para nutrir a los procesos que juzgan crímenes de lesa humanidad que continúan hasta la actualidad. Pero creo que esencialmente, contribuyó a que la sociedad, en una amplia gama, internalice y haga suyos ciertos valores, anhelos de justicia, continuidad en el tiempo y sobre todo, generó memoria para hacer del NUNCA MÁS una realidad” declaró.
Para finalizar, nos deja una reflexión “muchas cosas han pasado y seguirán ocurriendo en nuestro país, han existido y existen interesados en que todo este extraordinario y ejemplar proceso de ‘Verdad y Justicia cese, o de demorarlo aún más, para que se desgrane en el tiempo, o tergiversar valores e información, hasta pretender reivindicar o minimizar la acción de los genocidas, como intenta este gobierno. Pero paralelamente existen personas y sectores de la administración de justicia, que trabajan con responsabilidad, así puedo acotar que tiempo atrás comparecí como testigo en la causa del ‘robo a los tribunales’ hecho ocurrido el 8 de octubre de 1984 y más recientemente, en la investigación de la represión ocurrida en Acindar, causas que se sustancian en los Tribunales Federales de Rosario. Estos acontecimientos alientan y renuevan. En este punto y para terminar no puedo dejar de citar algunas palabras del Comandante Marcos en su mensaje del 24 de marzo de 2010, a 34 años del golpe cívico militar en nuestro país y que considero más vigentes que nunca: y así nos dice ‘Porque hay y ha habido quien creyó y cree que, asesinando personas, asesina también los pensamientos y los sueños que en veces son palabras y en veces son silencios. Quien así cree en realidad teme. Y su temor adquiere el rostro del autoritarismo y la arbitrariedad. Y en la resaca de la sangre busca la máscara de la impunidad y el olvido. No para que todo quede atrás, sino para asegurarse de que podrá de nuevo hacer actuar su temor sobre los que son diferentes’ (. . . ) ‘Por eso, dicen, la memoria apunta siempre al mañana y esa paradoja es la que permite que en ese mañana no se repitan las pesadillas, y que las alegrías, que también las hay en el inventario de la memoria colectiva, sean nuevas’ (. . .) Por eso, quien cuida y guarda la memoria, guarda y cuida la vida’ “.