La última dictadura militar dejó una marca indeleble en el campo artístico de nuestro país. La literatura, la música, el teatro, el arte plástico y el cine generaron obras imprescindibles para entender y sentir lo que nos ocurrió. El músico Jorge Fandermole, el actor Raúl Kreig, la escritora Beatriz Vignoli y el historiador de arte Guillermo Fantoni, reflexionaron sobre este aniversario triste pero imprescindible en la agenda de la memoria.
Por Luciano Lazzarini
RTS Medios
En una dictadura militar lo primero que se prohíbe y se penaliza es la libertad. La que se instaló en 1976 en nuestro país llevó este concepto al extremo. Esa hermana muy hermosa, que alguna vez describió Atahualpa Yupanqui, es la herramienta fundamental con la que trabaja un artista.
Durante ese infierno que se instaló desde el 76’ hasta el 83’, los creadores, como toda la sociedad, tuvieron que lidiar con la persecución, el terror, la violencia, la muerte y la censura (autocensura, muchas veces para sobrevivir).
A cincuenta años del comienzo de aquel período histórico que tanto daño le hizo a nuestro país, RTS Medios dialogó con artistas e investigadores santafesinos de la talla de Jorge Fandermole, Raúl Kreig, Beatriz Vignoli y Guillermo Fantoni para indagar en las cicatrices que dejó en la cultura argentina la última dictadura y en algunas de las obras que mejor procesaron poéticamente el horror que se vivió.
Jorge Fandermole fue uno de los músicos que iluminó con sus canciones la primavera democrática argentina, junto a lo que se denominó la trova rosarina. Por estos días es uno de los compositores más importantes de la canción popular en nuestro país. Cuando los militares tomaron el poder tenía 20 años, estudiaba agronomía en la universidad nacional de Rosario y vivió en carne propia el miedo y la sensación asfixiante de la falta de libertad.
“Sobre los artistas y los creadores en general se ejerció la censura, el destierro, el exilio y en muchos casos la desaparición/asesinato. No olvidemos que Mercedes Sosa, Héctor Alterio, Nacha Guevara, Horacio Guaraní, fueron al exilio, por nombrar solo algunos. Eran las figuras populares del cine, del teatro, de la música.
Además, fue censurada la obra de María Elena Walsh, de Atahualpa Yupanqui, de Charly García, de la trova cubana, de Serrat. Nos mataron a Rodolfo Walsh, a Haroldo Conti, a Paco Urondo, a Héctor Oesterheld. La cicatriz que deja en una sociedad semejante horror es la complicidad de un sector de los habitantes, en aquel momento y el negacionismo que perdura, en una parte de la gente. Esto duele mucho”, señaló Fandermole.
Raúl Kreig es uno de los actores más prestigiosos de la escena cultural santafesina. Llegó a estudiar abogacía a la ciudad de Santa Fe en marzo de 1976. Encontró en el teatro un refugio, un espacio de libertad y una profesión que lo llevó a pisar cientos de escenarios y a cosechar miles de aplausos.
“Esta sensación de tener que poner la mano en el bolsillo para ver si tenía el documento para evitar que me lleven preso, no me la olvido más. La gente desaparecía y uno no sabía qué había ocurrido con ellos. Los libros prohibidos, los escondidos, el hablar en voz baja y tener mucho temor. El miedo era la sensación omnipresente. En ese contexto ingresé a un grupo de teatro que fue paradigmático en Santa Fe, que se llamó Nuestro teatro, donde estaban Carlos Falco, Jorge Conti, Marina Vázquez, el Flaco Rodríguez. Ellos fueron una escuela fundamental para mí. En ese lugar, a pesar del horror que se vivía afuera, pudimos hacer un teatro muy poético, muy metafórico, que eludía la censura”, recordó el talentoso actor.
Beatriz Vignoli es escritora, crítica de arte y una periodista cultural muy reconocida de la ciudad de Rosario. Tiene más de 25 obras publicadas, entre las cuales hay novelas, poemarios y crónicas. Atravesó su juventud en los años de la dictadura y era parte de la tribu urbana que asistía con fervor a los recitales de rock. Fue una de las plumas de Rosario 12, diario emblemático en la construcción de la memoria. “En mi novela DAF (edición 2014. Bajo la Luna) traté de captar la experiencia de la dictadura desde el punto de vista de jóvenes que no pertenecían a la militancia social o las organizaciones armadas. Intenté contar ese terror que se padecía en la calle, esa sensación de ser una presa en una selva a merced de los depredadores. Nos perseguían con el argumento de la lucha contra las drogas.
A pesar de ese terror, los jóvenes salíamos, íbamos a recitales y había mucha solidaridad entre nosotros. Nos conteníamos mutuamente. Fueron lazos que la dictadura no pudo romper. Las revistas subterráneas y los códigos literarios fueron estrategias para comunicarnos y sobrevivir”, manifestó la escritora.
Guillermo Fantoni es Doctor en Humanidades y Artes, docente e investigador de la UNR, autor de varios libros entre los que podemos mencionar “Berni entre el surrealismo y Siqueiros” y curador de muestras de arte. Fue joven durante la dictadura y recuerda con mucho desagrado aquellos años de horror y falta de libertad. “La década del 70 está inevitablemente ligada a la existencia de ese golpe de estado, de ese gobierno dictatorial y a un clima de violencia e inseguridad generalizados. La marca más fuerte que produce ese hecho fue la falta de libertad.
Los artistas plásticos desarrollaron durante esta época múltiples estrategias para expresar la situación que se experimentaba, con diferentes poéticas, a través de formas elusivas, de opiniones entre líneas. Sobre esta temática, en Santa Fe, hay obras muy interesantes para ver como la de Juan Pablo Renzi, Rodolfo Elizalde y Julián Usandizaga”, afirmó el historiador de arte.
Obras de arte importantes para cultivar la memoria
A las cuatro voces consultadas se les pidió que recomienden y reflexionen sobre obras que transformaron el dolor de una sociedad en arte.
Jorfe Fandermole eligió la canción “Los dinosaurios” de Charly García como una de las piezas que mejor sintetizó y procesó esta experiencia histórica. “Los dinosaurios es una obra genial desde todo punto de vista. Vincula la evolución, la biología y la sensación personal del miedo. Pueden desaparecer los amigos, los cantores de radio, pero esa especie de reptiles va a necesariamente desaparecer.
Y a esta letra, le suma la potencia musical de esa composición. Convirtió un tema que tiene una gran complejidad desde lo melódico y armónico, en una obra muy popular. Sólo algunos iluminados pueden hacer esto”, describió con admiración el compositor.
Por su parte, Beatriz Vignoli decidió recomendar la lectura de la novela “La chica” del rosarino Eugenio Previgliano, obra que ganó el premio provincial de literatura Alcides Greca, en el año 2019. “Es un modo completamente novedoso de narrar la dictadura. Es la perversión en acción. Es una novela objetivista situada en el presente de los hechos, en el cautiverio de los secuestrados. Los lectores estamos encerrados con los ojos vendados, junto a los personajes, sólo escuchamos una voz, no sabemos nada. Es una descripción casi estoica de la historia. En esta obra somos confrontados por la perversión del mal, por el absurdo y el sin sentido”, reflexionó la escritora.
En tanto, Guillermo Fantoni, nos propone sumergirnos en el mundo plástico de Juan Pablo Renzi, Rodolfo Elizalde y de Julián Usandizaga. “Renzi nos va a mostrar interiores vacíos, techos donde pende una bombita, vidrios esmerilados, objetos aislados, dispersos o reunidos, que muestran presencias, pero también ausencias.
Elizalde focaliza en exteriores clausurados, edificios viejos, barrios de la ciudad absolutamente despojados de toda presencia humana. Son formas elusivas de plantear una situación dramática. Y Usandizaga desde el dibujo aborda con maestría el tema de la prisión, el poder y el neocolonialismo”.
Por último, Raúl Kreig sostiene que una de las obras que más lo conmueve e inquieta, que habla de la dictadura, es “El Señor Galíndez”, de Tato Pavlosky. “Muestra a dos seres adorables, dos muchachos que hablan de su familia, del barrio, que le van a comprar regalos a los hijos porque viene Navidad. En un momento suena el teléfono y ellos atienden a un tal señor Galindez del cual reciben órdenes. En la última escena, nos enteramos que son torturadores. Esta mirada tan inteligente de Pavlovsky nos dice: tengan cuidado, las cosas no son tan nítidas en la realidad. El blanco, el negro, lo bueno, lo malo, lo justo, lo injusto, no son nítidos. La realidad está repleta de grises. El tema es no confundirnos con los grises. Y también saber que nos vamos a poder confundir, seguramente; que se convive con eso”, evocó el actor.
Este contenido forma parte de un especial de RTS Medios a 50 años del inicio de la última dictadura cívico-militar en Argentina. La cobertura incluye entrevistas, notas, producciones audiovisuales y piezas para redes que abordan distintas dimensiones del período y sus impactos en el presente.
Fuente: RTS Medios