Borges: El amor por las palabras que perdura en el tiempo

Al haberse conmemorado ayer el Día del Escritor en Argentina y hoy, los 40 años del fallecimiento de Jorge Luis Borges, el abogado Eduardo Cóceres  recuerda su legado literario y social.

Valeria Elías

RTS Medios

Jorge Francisco Isidoro Luis Borges fue un cuentista, poeta, ensayista y traductor argentino, extensamente considerado una figura clave tanto para la literatura en español como para la literatura universal. En uno de sus poemas escribió: “Que otros se jacten de las páginas que han escrito; a mí me enorgullecen las que he leído”. Esa pasión por la lectura se evidenciaba en la biblioteca personal que el autor conservaba en su casa. Para profundizar en el personaje, Eduardo Cóceres, abogado y estudioso de la obra de Borges, conversó con RTS Medios. 

 

 

Para introducir en el tema, el entrevistado mencionó: “A 40 años de la muerte de Jorge Luis Borges, la Academia Argentina de Letras rindió un homenaje al escritor argentino y rescato del mismo la alocución de Santiago Kovladoff quien reiteró los conceptos vertidos en su Carta a Borges dedicada en 1993 en ocasión de la reedición de «Fervor de Buenos Aires». Lo que me impacta del escrito –como todo lo de este filósofo inigualable– es su sencillez al expresar:  «Sólo los hombres como usted –y no los hombres como yo– son verdaderamente mortales. Los hombres como yo somos eternos. Nada esencial nos distingue a unos de otros y, generación tras generación, nos sucedemos asegurando, con la terca monotonía que a todo le imprime nuestra irremediable trivialidad, la subsistencia tenaz de un prototipo: el del hombre sin relieve, el del hombre ajeno a la bendición y al tormento de la singularidad (…) En cambio a usted, Borges, le ha tocado morir. Ha muerto porque solo muere lo excepcional. Por eso, cuando alguien como usted nos deja –y rara vez nos deja alguien como usted–, el misterio que envuelve esa presencia tan prodigiosa como infrecuente a la que llamamos espíritu, resalta con una intensidad profunda y dolorosa».  «He pensado también con frecuencia que su ceguera fue la piadosa ofrenda que nos hizo el destino para que nadie entre nosotros advirtiera que por nuestras calles y por nuestro tiempo marchaba un hombre que todo lo veía»”.

 

 

Luego explicó: “Leer a Borges no es leer a un clásico, y menos aún –en mi criterio- leer algo cotidiano presente. Leer a Borges es un placer lleno de actualidad que se experimenta en cada una de sus obras. Quien lee a Borges, conoce a Borges, y se introduce en la deleitante aventura de disfrutar de sus palabras, sus sonidos, que nos obligan a detenernos un instante porque una oración, un concepto, nos lleva mágicamente a otro lugar. Desde mi experiencia personal no lo puedo leer de corrido, siento una necesidad de levantar la vista e imaginar ese mundo al que me va llevando”.

 

 

“La trascendencia de Borges –agregó el entrevistado– como escritor se extiende ilimitadamente en el universo. Sus obras fueron traducidas al inglés, francés, alemán, portugués, búlgaro, macedonio, hindi, filipino, malayo, armenio, entre otros idiomas. Los escritores más notables del Siglo XX necesitaron expresar su emocionado reconocimiento. Así Umberto Eco en su novela «El Nombre de la Rosa» incorpora el personaje del bibliotecario ciego que indudablemente estaba referido a Borges. Manifestó: «cuando uno piensa en un bibliotecario ciego no puede dejar de pensar en Borges». Cantidad de películas guionadas en base a sus cuentos en todo el mundo. Manejó con maestría todas las disciplinas de la ciencias llevando a estudiosos católicos a escribir sobre «El Credo Agnóstico de Borges», (Aníbal Soldani); a Guillermo Martínez a escribir «Borges y la matemáticas», a Michel Foucault a «Las palabras y las cosas» después de leer «Lo mismo y lo otro». Su rol como conferencista fue inigualable, invitado en Israel a disertar sobre Baruch Spinoza y su Tratado Teológico Político, Y sin dejar de lado su rol de Borges Profesor en la Universidad de Buenos Aires sobre Literatura Inglesa”.

 

 

“Borges se casó a los 67 (según dicen, con quien le indicó su mamá), se separó a los 70 y vivió con su madre hasta los 76 (cuando ella falleció). No parecería la biografía de una persona que puede penetrar en el alma humana a través de sus textos, pero sí lo fue, y se convirtió en uno de los escritores más trascendentes y universales del siglo XX. Fue traducido al inglés, francés, alemán, portugués, búlgaro, macedonio, hindi, filipino, malayo, armenio, entre otros idiomas”, detalló.

El escritor y sus amores


Una faceta no menos importante en la vida del escritor fueron sus amores y quien lo sucedió luego de su fallecimiento, María Kodama. Sobre esto dijo: “Fueron muy importantes las mujeres en la vida de Borges. Apasionados, a veces casi delirantes, y subsumidos en la nostalgias de su fracaso. «Si hay un aspecto misterioso y equívoco en Borges, es el de sus amores. Desde su perdido amor adolescente por Concepción Guerrero ella más adolescente que él, hasta la figura última de María Kodama, pasando por relámpagos como Estela Canto, entre otras, las relaciones amorosas de Borges son inseparables de su fabulación literaria. Un ejemplo es la identidad de Beatriz Viterbo». (Guillermo Sacomano). Creo que ninguna mujer resistía cuando Borges le expresaba apasionadamente «Puedo darte mi soledad, mi oscuridad, el hambre de mi corazón, estoy tratando de sobornarte con incertidumbre, con riesgo, con derrota». Ese era Borges, poesía en estado puro”.


“Su gran amor fue indudablemente Estela Canto, a quien conoció en agosto de 1.944 en casa de Adolfo Bioy Casares. Fruto de sus paseos surgen páginas inolvidables, y es en esa relación que escribe El Aleph reservando el personaje de Beatriz Viterbo para su amada. Pero el destino, como le gustaría afirmar a él, le tenía reservada una mujer para el final de su vida, para cuando ya había perdido a su madre. Era el año 1975 y esa mujer fue María Kodama una joven descendiente de samuráis por parte de padre y de una pianista de origen alemán y español, conforme refieren las crónicas, por parte de madre. Allí encontró Borges la verdadera felicidad”, finalizó el abogado.

Fuente: RTS Noticias