Bádminton en los Juegos Suramericanos: La combinación entre velocidad, táctica y lazos de familia

Entre reflejos y una fuerte unión de grupo, el seleccionado argentino refleja la esencia de un deporte dinámico que crece día a día a fuerza de dedicación y trabajo en equipo.

El bádminton es una disciplina que cautiva de inmediato a quien se acerca a descubrirla. Más allá de la exigencia competitiva, la selección argentina que participa en los Juegos Suramericanos muestra la trastienda de un deporte vibrante, sostenido por la comunión de sus integrantes y un esfuerzo diario de dedicación completa.

 

El equipo nacional está conformado por Nicolás Oliva, Milena Oliva, Ailén Oliva, Franco Motto, Santiago Otero e Ioana Gualdi, quienes combinan la juventud con la experiencia acumulada en giras e intercambios internacionales.

 

Un juego de reflejos, táctica y alta velocidad

 


Para entender la naturaleza del bádminton basta con observar la fluidez de sus movimientos y la rapidez con la que viaja el volante (pluma).

 

Nicolás Oliva, integrante del seleccionado que comenzó a practicar la disciplina en las clases de educación física escolar a los nueve años, describe los pilares que hacen atractivo a este deporte: «Lo que más me gusta del bádminton es la velocidad. Es un deporte muy rápido, de muchos reflejos y donde la raqueta es ágil. Además, tiene un componente táctico en el que hay que pensar constantemente cada jugada».

 

En cuanto a las comparaciones habituales con otras disciplinas de raqueta, Oliva destaca los matices que vuelven al bádminton una alternativa única: «Tienen la base de ser deportes de raqueta, pero aquí la raqueta, al ser más liviana, te da más velocidad. Especialmente en los dobles, podés jugar más con la rapidez de manos. Es un juego muy divertido y bastante accesible para empezar a practicarlo».

 

La impronta familiar


Uno de los rasgos más distintivos del grupo es la presencia de los hermanos Nicolás, Milena y Ailén Oliva dentro del plantel. Este lazo familiar se extiende al resto del equipo, convirtiéndose en el sostén principal para afrontar la rutina del entrenamiento diario y las exigencias del calendario deportivo: «Somos tres jugando en la familia. Es un trabajo diario con horarios complejos y muchísimos viajes. El apoyo constante de la familia es fundamental para sostener este camino».

 

Ese clima de acompañamiento se percibe tanto dentro de la cancha como en el banco de suplentes, donde la comunicación fluida y el apoyo constante entre compañeros potencian el rendimiento colectivo en cada serie.

 

La clave de la agilidad mental


Entrenar entre 20 y 25 horas semanales (unas 4 a 5 horas por día) es la fórmula para afinar la toma de decisiones cuando la pluma se desplaza a máxima velocidad, expresaron Iona Gualdi y Franco Motto.

 

La agilidad mental no surge del azar, sino de la repetición y la vivencia compartida en la cancha: «La única manera es sumar tiempo en la cancha. Cada situación es única y distinta; por eso, acumular horas de juego y entrenamiento es lo que marca la diferencia para tomar cada vez mejores decisiones», destacó Santiago Otero.

Con deportistas de otras ramas como inspiración y la vivencia en academias de referencia como las de Dinamarca, Italia o México, los integrantes del seleccionado argentino siguen contagiando la pasión por un deporte dinámico, entretenido y abierto a quienes busquen nuevos desafíos en el mundo de la raqueta.

Fuente: Noticias Argentinas