Siempre se piensa en el amor como una forma romántica de conexión, pero no suele ser una novela armoniosa; el amor en sí implica trabajo, tiempo, compromiso y la apertura necesaria para aceptar que a veces, no es lo que se sueña, sino lo que ocurre en la realidad. Una psicóloga y un escritor proponen ideas sobre este sentimiento que nos moviliza.
Valeria Elías
RTS Medios
El amor tiene diferentes aristas, uno las puede abordar y conocer desde las inquietudes y los intereses, por este motivo para profundizar en las visiones del amor, la Lic. en Psicología, Nancy B. Báez (MP189) brindó su visión a RTS Medios, de la misma forma que el periodista y escritor, Claudio Chiuchquievich, desde su poesía expresó su experiencia.
“Hace ya un par de décadas que febrero se convirtió en el mes del amor. El 14 de febrero se fue instalando en nuestra cultura como el día para celebrar el amor. Aparecen entonces numerosas propuestas para consumir y expresar el amor a tu pareja: cenas, viajes, flores, perfumes, chocolates…Pero también puede ser una oportunidad para pensar (nos) y reflexionar sobre el amor.
Y empecemos entonces reconociendo que para realizar este ejercicio de pensar sobre el amor, tenemos que hacerlo desde una mirada epocal. El amor romántico, heterosexual, monogámico, coitocéntrico y para toda la vida, (propio de la sociedad patriarcal y capitalista) se empezó a deconstruir desde los movimientos feministas, haciendo visible otras formas de amor, más cercanas al respeto, a la libertad y la diversidad. En nuestro país, a partir del 2010 y con el movimiento «NiUnaMenos» (2015) comenzó un proceso de deconstrucción del patriarcado y del amor romántico que atravesó a toda la sociedad, visibilizando que la violencia de género era sostenida, entre otros factores, por el mito del “amor romántico”. El arte en todas sus expresiones (cine, literatura, música, teatro, etc), las ciencias sociales con exponentes como Rita Segato y Dora Barrancos, los movimientos de mujeres y disidencias contribuyeron a este proceso que lejos está de haber terminado. Vivimos en una época de tensiones, de revisión y problematización de los modos de vincularnos.
¿Somos libres cuando amamos? ¿Podemos amar sin vulnerar la individualidad del
otrx? ¿Es el amor de pareja un sentimiento egoísta o altruista? ¿Podemos vivir sin amar?
¿Hay una forma correcta de amar? ¿El amor requiere de la fidelidad? ¿El amor es perfección? ¿Es el amor un dispositivo político de control social?
Preguntas que incomodan, que nos invitan a salir de nuestra zona de confort y plantearnos cómo queremos amar.
Hay una canción de ZAZ, Je veux (Quiero), a la que me gusta volver y escuchar para sentir el amor. Su estribillo dice así: «Quiero amor, felicidad , buen humor / No es tu dinero el que me hará feliz / Yo lo que quiero es morir con el corazón en la mano / Vamos a descubrir juntos mi libertad / Olvidemos entonces todos tus prejuicios / Bienvenido a mi realidad»
Adhiero y propongo la idea de pensar el amor como construcción, con acuerdos, libertad, confianza, respeto, deseo, placer y flexibilidad para revisar aquello que daña el vínculo. Es una tarea que requiere trabajo y tiempo, porque todavía estamos rodeados de mandatos del amor romántico, sostenidos por dispositivos socioculturales y de una cultura que privilegia la inmediatez y el hedonismo.
Sugiero también pensar el amor contingencia porque las personas estamos cambiando permanentemente; algunas veces más conscientes, otras no tanto.
Comparto un pedacito de otra hermosa canción: «Te mire por vez primera», de Duratierra
«Te mire por vez primera
Te miré con ojos nuevos
Te mire y sentí el amor
Renaciendo desde cero»
Mirarnos, abrazarnos, compartir tiempo de calidad, reconocernos para seguir o para soltar . Amar sin miedos y sin condiciones, amar con el cuerpo, con la mente, con el espíritu y todo nuestro ser. Amar, cuidar y cuidarnos”. Nancy B. Báez (MP189)
La construcción y sus contradicciones
“Cuando me apuran o preguntan qué es el amor, respondo: un metejón que se recrea en el tiempo.
Decir esto es reconocer que el amor es una construcción.
Es así: el amor es una construcción.
Toda construcción contiene sus propias contradicciones.
Esas contradicciones ofrecen la posibilidad de generar distintas síntesis.
Cada síntesis es un salto al vacío cuando hablamos de amor.
Ese salto al vacío es negado por quienes intentan tan sólo tapar sus zonas oscuras.
Aceptar esa falta de luz es el comienzo de eso que se llama amor.
No negar lo evidente es un principio de respeto al otro.
Cuando el otro se violenta si se expone esta simple verdad expresa su temor ante la posibilidad de la pérdida.
Esa reacción suele abortar toda posibilidad de construir un vínculo sincero.
Quienes rechazan esta sincera honestidad no se enamoran, tan sólo exponen su concepción internalizada del poder.
El poder no es para cualquiera.
Mi amor… tampoco”. Claudio Chiuchquievich
Fuente: RTS Noticias