La Ley 26.150 creó en 2006 el Programa Nacional de Educación Sexual Integral. La docente e investigadora de la UNL Fernanda Pagura destacó la importancia de su aplicación en todos los niveles educativos.
A 20 años de la sanción de la Ley de Educación Sexual Integral (ESI), especialistas destacan el impacto de una normativa que reconoció el derecho de estudiantes de todo el país a recibir educación sexual durante su trayectoria educativa. La propuesta alcanza tanto a instituciones públicas como privadas.
Fernanda Pagura, docente e investigadora de la UNL, explicó que la ESI propone abordar la sexualidad desde una perspectiva integral y no únicamente vinculada a la genitalidad. “La sexualidad no es únicamente genitalidad, sino que tiene que ver con cuestiones vinculadas a la subjetividad”, señaló.
La especialista remarcó que los contenidos deben trabajarse desde el nivel inicial y continuar durante las distintas etapas educativas. En ese sentido, destacó su aporte para la prevención del abuso sexual infantil, la violencia contra las mujeres y situaciones de discriminación vinculadas a la identidad, la orientación sexual, los cuerpos y otros aspectos.
Pagura también se refirió a las resistencias que tuvo la implementación de la ley y a la circulación de información errónea sobre sus contenidos. “No hay familia que se oponga, porque qué familia va a no querer una educación que cuide”, sostuvo.
Según explicó, el diálogo con las familias permite abordar dudas y explicar los objetivos de la ESI. “Se trata de generar herramientas, conocimientos, una caja de habilidades para que las infancias y las adolescencias puedan vivir en plenitud”, afirmó la docente e investigadora.
Fuente: RTS Medios