Una especialista advirtió sobre los efectos en las reservas de agua dulce. Planteó que la medida abre el debate sobre el modelo productivo y el rol de las provincias.
La aprobación de la Ley de Glaciares en el Congreso abrió el debate sobre su impacto en los recursos naturales y el acceso al agua en Argentina. La licenciada en Química y especialista en gestión ambiental, Ana Laura Pino, analizó las implicancias de la norma y señaló posibles consecuencias en el manejo de las reservas hídricas.
Pino explicó que los glaciares y las zonas periglaciares cumplen una función clave como reservas estratégicas de agua dulce, ya que pueden almacenar entre el 30 y el 70 % del recurso y regular su disponibilidad en contextos de sequía.
“No es algo que no nos afecte porque están allá lejos en la Cordillera”, indicó, y remarcó que los cursos de agua que nacen en esas regiones atraviesan distintas provincias y sostienen actividades productivas, consumo humano y ecosistemas a lo largo de su recorrido.
La especialista advirtió que los cambios introducidos por la ley modifican criterios de protección vigentes y habilitan a las provincias a definir qué actividades pueden desarrollarse en esas zonas, lo que podría generar impactos en distintas regiones del país.
En ese sentido, planteó que la discusión no se limita a una actividad específica sino que forma parte de un debate más amplio sobre el modelo de desarrollo, el cuidado del ambiente y el cumplimiento de derechos vinculados al acceso al agua y a un ambiente sano.
Fuente: RTS Medios