La guerra de Malvinas marcó un antes y un después para la sociedad argentina. El soldado aerofotógrafo Víctor Martinon y el soldado Jorge Alberto Ceballos, ex combatientes de Malvinas contaron su testimonio en RTS Medios.
Valeria Elías
RTS Medios
El 2 de abril de 1982 comenzó el desembarco argentino en las islas Malvinas (Operación Rosario), y terminó el 14 de junio del mismo año, con la rendición argentina en Puerto Argentino. El conflicto duró 74 días y se disputó por la soberanía de las islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur. La guerra de Malvinas, fue el enfrentamiento bélico entre Argentina e Inglaterra para recuperar la soberanía del archipiélago, ocupado por el Reino Unido desde 1833. Luego de 44 años de finalizado el conflicto, Argentina continúa reclamando su soberanía por intermediación diplomática, pero sus soldados, lo recuerdan como un hecho patriótico en el cual se vieron involucrados a temprana edad, sin preparación y sin el suficiente sustento para hacer frente a una campaña tan ambiciosa.
En diálogo con RTS Medios, SM R VGM Víctor Hugo Martinon de Fuerza Aérea, especialidad: Aerofotógrafo, en 1982 tripulante de aviones Learjet 35A de la II Brigada Aérea de Paraná y Jorge Alberto Ceballos, veterano de guerra, Regimiento de la Infantería de Mercedes, Corrientes, hicieron un repaso por la historia de sus vidas como militares de Malvinas.
Martinon comentó: “Antes del 2 de abril realice dos misiones fotográficas sobre las islas, una precisamente sobre Puerto Stanley, como se denomina esa capital antes del 2 de abril, y que se realizaron con el fin de obtener aerofotografía para actualizar cartas y mapas que después fueron empleadas en el desembarco del 2 abril 1982 por el ejército argentino”.
“Los vuelos de reconocimiento se realizaron antes y durante la guerra. Los objetivos fueron hacer relevamientos fotográficos de las capacidades instaladas en las islas, aeropuerto de Stanley y alrededores, pista, plataformas, accesos, depósitos de combustibles, hangares, etc. En otros lugares de ambas islas se relevaron estancias con pistas de aterrizaje, galpones, puentes, caminos, antenas, etc. Geográficamente se fotografiaron playas, accidentes costeros, elevaciones, bahías, puertos, etc. Eran vuelos clasificados como «secretos», porque al estar las islas bajo dominio inglés, la única forma de lograr fotografiarlos con fines cartográficos era manteniendo velada la operación de aerofotografía”, relató el soldado.
Sobre la información de que se aproximaba una guerra, el veterano dijo: “No sabíamos nada sobre que se avecinaba una guerra. Estábamos altamente capacitados para la tarea de aerofotografía, y el posterior procesado de mosaicos que fueron confeccionados y entregados al Estado Mayor Gral de la FAA”.
“Durante la guerra –explicó el entrevistado– mi Escuadrón realizó múltiples tareas propias de una guerra, fotografía, retransmisión de comunicaciones, diversión, transporte, guiado de escuadrillas de ataque, etc. Personalmente no sentíamos miedo, pero sí estábamos muy preocupados por el cumplimiento de las misiones. Volé distintas misiones, una en especial entre el 16 y 19 de abril sobre ambas islas”.
Para finalizar, el aviador concluyó: “Luego de la guerra hubo mucho silencio sobre las operaciones realizadas y muchos años pasaron para que paulatinamente se diera a conocer el verdadero daño que se le produjo a la Task Force. Por último rindo mí humilde homenaje a la tripulación del T-24 un Lear Jet de mí Escuadrón, con cinco camaradas, abatido sobre Isla Soledad el 7 de Junio. ¡Viva la Patria!”.
Un soldado del frente
La guerra tuvo consecuencias, pero los que asumieron el frente de combate tuvieron vivencias más significativas y que hoy, son testigos directos de la historia.
El soldado Jorge Alberto Ceballos, veterano de guerra, comenzó diciendo: “Estuve en Malvinas con el Regimiento de la Infantería de Mercedes Corrientes. En ese tiempo se hacía el servicio militar que era obligatorio. Y nosotros estábamos ya casi a una semana o dos para salir de baja, pues ya habíamos cumplido el ciclo del servicio militar, y un día nos levantaron a la madrugada, nos hicieron preparar la ropa, el equipo de combate, nos formaron y nos alistaron. Nunca nos dijeron que nos iban a llevar a Malvinas, simplemente nos llevaron a la estación de tren, nos trajeron en tren hasta Paraná”.
“No teníamos información de nada. No supimos que era Malvinas hasta que estuvimos en Malvinas. Nosotros viajamos en tren hasta Paraná, después en Paraná nos subieron un Boeing 707 hasta Santa Cruz. Ahí estuvimos en una especie de gimnasio como un polideportivo. Estuvimos unos días ahí, después pasamos a un avión Hércules y a Malvinas”, recordó el ex combatiente.
— Dentro del ambiente militar, ¿se hablaba de que iba a haber una guerra, una posible guerra? ¿Había algún indicio, algo? ¿Se sabía?
— No, por eso nosotros nunca supimos nada hasta que estuvimos en Malvinas directamente. Cuando estuvimos en el polideportivo, un día nos levantaron a la madrugada, nos cargaron un avión Hércules y amanecimos en Malvinas. Nosotros salimos de Corrientes con 40 grados de calor y llegamos a Malvinas casi con 10 grados bajo cero.
— ¿Cómo puede describir su experiencia estando en Malvinas?
—Mi experiencia fue mala, porque igual que a todos los muchachos que estuvimos en ese momento en Malvinas, porque como dije, salimos con 40 grados de calor de Corrientes, llegamos con 10 grados bajo cero. Esa noche cuando llegamos a la madrugada no pudimos armar las carpas y tuvimos que dormir a la orilla del mar, el agua de lluvia caía fría, y eso es lo que nos hizo agarrar mucho frío. Y ahí nos dimos cuenta de dónde estábamos parados. Estuvimos casi 50 días en Malvinas. Nosotros fuimos un equipo de avanzada del Regimiento 2 Infantería y una parte del Regimiento 25. Estuvimos en el frente de ataque. Cuando desembarcaron los ingleses, se enfrentaron primero con nosotros cuando llegaron a Malvinas.
—¿Qué sensación fue volver, encontrarse con la familia, después de una experiencia como esa?
—Hasta que volvimos, pasamos muchas cosas feas, vimos muchos compañeros caídos, fuimos prisioneros de guerra, estuvimos en un campo de concentración, después estuvimos prisioneros en un barco que se llamaba «Norland Hull», que fue el que nos llevó a Montevideo y de ahí nos repatriaron para llevarnos a Campo de Mayo después y tenernos ahí encerrados.
— ¿Algún mensaje que quiera compartir sobre esta fecha conmemorativa?
— Nosotros los veteranos de guerra estamos todos los días con el tema de Malvinas, porque nosotros queremos malvinizar, queremos enseñar a la juventud, que la juventud tome conciencia de lo que es la causa Malvinas, de que la juventud valore nuestra bandera, nuestra escarapela. Hoy en día no ves más un chico con un guardapolvo o una escarapela en la escuela. Incluso algunos maestros, ni siquiera llevan el guardapolvo ni la escarapela. Y eso tiene que volver, porque es lo que nos identifica a nosotros, nuestra cultura. Nosotros pregonamos siempre que la causa de Malvinas es todos los días, para nosotros los veteranos que andamos por todos lados malvinizando, de una forma u otra, para que la juventud tome conciencia. Hay una parte de la juventud que sí, que por ahí toma conciencia y nos escucha y habla y transmite lo que es la causa de Malvinas. Inclusive muchos chicos vemos que se han tatuado las Malvinas en los brazos o en las piernas o muchos equipos de fútbol en el argentino tienen las Malvinas en su camiseta y eso a nosotros nos hace bien, porque sabemos que todo lo que estamos inculcando de a poco va sembrando las semillas de Malvinas.
Fuente: RTS Noticias