La celebración judía enfatiza la transmisión de la historia de generación en generación, educando sobre la libertad y la empatía hacia el oprimido. El rabino Sebastián Vainstein compartió detalles sobre estas creencias y tradiciones.
Valeria Elías
RTS Medios
El Pesaj se celebra anualmente comenzando el 15 del mes hebreo de Nisán y dura 7 días en Israel (8 en la diáspora), recordando la liberación de la esclavitud. Proviene del hebreo «pasaj», que hace referencia a la décima plaga donde Dios «pasó por alto» las casas de los israelitas. Sebastián Vainstein, rabino de la Kehila de Santa Fe y de la Asociación Israelita de Paraná, en diálogo con RTS Medios, dio detalles sobre la festividad judía que coincide este año con las pascuas católicas y comentó las tradiciones y costumbres que se transmiten de generación a generación.
Sobre el por qué el Pesaj es una fecha importante para los judios, el Rabino Vainstein explicó: “Es la fecha en la cual recordamos la salida del pueblo judío del yugo de Egipto luego de 400 años de esclavitud, dónde Dios, bajo el liderazgo de Moisés, cortó las cadenas para llevarnos nuevamente a la tierra de nuestros antepasados, la tierra de Israel”.
Para los judios, esta conmemoración es ritualística y conlleva también el ayuno: “es un camino a la introspección, al cambio, a intentar mejorar y a pedir la intervención divina en nuestras vidas”, expuso el entrevistado.
“Justamente la festividad de Pesaj –se explayó el rabino– está centrada en los niños. Fuera de Israel, el Pesaj dura ocho días, los primeros dos y los últimos dos son festivos, no laborables. En las dos primeras noches realizamos en nuestros hogares la cena festival que se llama «Seder», en la cual leemos un libro llamado «Hagada» (narrar) dónde se encuentra un orden con distintos textos, en los cuales se nos dice que es obligación de los padres relatarles el éxodo de Egipto a sus hijos. Hay otro texto donde se habla de cuatro preguntas que realiza el niño más pequeño de la casa, llamado «Ma Nishtana», en el cual la primera es ¿qué tiene de diferente esta noche de las demás noches? De esta manera se da pie al padre para el relato”.
Luego, continúo: “Tenemos otro texto donde se habla de cuatro hijos: el sabio, el tonto, el rebelde y el que no sabe preguntar. Cada uno de los hijos hace una pregunta y el padre le responde según su comprensión. La idea es demostrarles cuán importante es conocer a nuestro hijos, hablarles según su comprensión y entendimiento. Y por último, hay una especie de juego, dónde el padre o abuelo toma una Matza (pan ácimo) lo corta en dos partes y una de ella la esconde, para que los niños permanezcan despiertos y atentos hasta media noche, que fue cuando fuimos expulsados de Egipto. El chico que lo encuentra recibe un regalo. Es lo que se denomina «Afikoman». Si no hay niños no hay continuidad y uno de los pilares del judaísmo es la educación y la unión intergeneracional”.
Al coincidir con la Pascua católica, respecto a los huevos de pascuas y el chocolate el Rabino comentó: “La realidad que para nosotros no tiene el mismo significado que para el cristianismo. Nosotros utilizamos el huevo como un símbolo del Éxodo, del sacrificio pascual. No hay ninguna controversia”.
Para finalizar aclaró: “¿Cómo debe un judio participar o respetar la pascua católica? Si te invitan uno debe participar con respeto. El problema es que este año caen ambas fiestas en la misma fecha y nosotros durante los ocho días tenemos prohibido comer trigo, avena, cebada, centeno y espelta, lo que se llama «Jametz», aquello que leuda, contrario a la Matza, por lo es difícil compartir, sumado a que es Shabat de Pesaj, día de descanso”.
Fuente: RTS Noticias