Día internacional del teatro: un lugar donde se pueden vivir otras vidas 

En este día tan especial para los creadores escénicos reconocer a los que mantienen la llama de este arte milenario encendida es un acto de justicia. Mario Barissi, director de Teatro, Mariano Franco, un todo en uno y Romina D’Amico, actriz santafesina radicada en Italia, compartieron para RTS su visión y trayectoria de una vida dedicada a los escenarios.

Valeria Elías

RTS Medios

El teatro es una de las expresiones más antiguas de la historia del arte. Remonta sus orígenes más conocidos a la época de los griegos. Actualmente el teatro se representa de formas más diversas y excéntricas (si se puede decir así). El maquillaje, los vestuarios, las luces, la música acompañan al actor en su rol en el escenario. Para conocer en primera persona esta experiencia, Mariano Franco, actor, director, actor transformista, vestuarista, maquillador, escenógrafo, relató su experiencia de vida dedicada a las artes escénicas. El escenario invita a la imaginación, a la creación al otro ser. Romina D’amico, actriz santafesina radicada en Roma, relató su historia en el teatro. La puesta en escena tiene ese «no sé qué» que enamora, atrae y seduce a los espectadores y a sus hacedores. El Director de teatro, Gestor cultural, Director del MABA, Mario Barissi, compartió su visión y trayectoria. En diálogo con RTS Medios los artistas comentaron sobre sus experiencias y la convivencia con una vida en el teatro.

 

 

Mariano Franco decidió abrir el juego contando sus comienzos. “El teatro tiene mucho que ver con mis primeros vínculos en el arte. Siempre fui una persona que le gusta hacer, crear, imaginar, pensar. Como la mayoría, mis primeros pasos en el teatro fueron en los actos escolares, desde muy chico siempre me apuntaba para ser parte. Y paralelamente a la escuela, hice otros talleres y cursos (siempre vinculados al arte: pintura, decoración, dibujo, cerámica, diseño gráfico y hasta baile). Pensar en que lo elegí para mi vida, es maravilloso y hasta mágico diría. Creo yo que el teatro me brindó esa conexión entre todas las otras disciplinas en las que me formé y sigo curioseando en las que yo podía aportar algo más. 

Como digo siempre: Yo soy actor, director, vestuarista, maquillador, escenógrafo… y todo lo que tenga que ver con el teatro”, afirmó. 

 

 

“En realidad yo creo que el artista,–reflexiona Mario Barissi– sea cual fuere la rama, en el caso mío es el teatro, pero puede ser la pintura o la música, tiene una impronta que viene desde la infancia. Creo que hay algo que te dota de una sensibilidad especial que hace a que uno vea la vida distinto, al menos te hablo de mi caso. Creo que desde niño apareció esa sensación de no encajar en los parámetros que de alguna manera te impone la sociedad. Cuando sos un niño, la sociedad, tus padres, tu familia, los lugares que frecuentas, te van mostrando distintas formas de vivir. En mí caso, no encajaba en algunas de estas estructuras. De todas maneras, yo agradezco la estructura porque también funciona, porque sin duda te da un orden, también te hace ver qué querés, qué no querés, qué te gusta y que no. Pero como niño artista, en algún momento tenía esa necesidad de otra cosa. Desde chico estaba esto de mirar el detrás de escena. En ese lugar de la vida aparecen personas en donde el artista de alguna manera crea todo un mundo de ficción, una puesta en escena, una presentación, una obra de teatro. Pero en la vida cotidiana del artista, cuando el telón se cierra, aparece algo distinto. Siempre estuvo muy presente en mí esto de la sensibilidad, me encantaba encerrarme a escuchar música, como que sin querer iba conectando con esto que tiene que ver con lo cultural, de alguna manera con lo artístico”.

 

 

“Mis inicios en la carrera actoral fue en la Escuela Provincial de Teatro N° 3200, donde me recibí de promotora sociocultural en teatro, actriz en el año 2019”, relata desde Roma la joven actríz santafesina Romina D’Amico. “Para mí esa experiencia fue maravillosa en cuanto a la formación que tuve y a la calidad de personas que conocí en esos años (entre 2017 y 2019). Ahí conocí a mis amigas y colegas Antonella Sánchez y Jennifer Vallejos, con quienes formamos y creamos una compañía de intervención teatral con perspectiva de género llamada «Mangata». Con ellas creamos nuestra primera dramaturgia colectiva «Cada vez que amanece», una obra que pudimos llevar a escena en el año 2020 de modo interrumpido por la pandemia, pero sí logramos presentarla en el Teatro Municipal. Con esta obra también fuimos premiadas por Escena Santafesina, por la dramaturgia y la producción. Hacer teatro en Italia para mí es un desafío principalmente por el idioma. En mi trabajo de búsqueda y creación de un personaje siempre intento buscar una verdad o acercarme a ella, a una identidad, a algo genuino. Lo que me ocurre es que al tener como segundo idioma el italiano, esa identidad y esa verdad se ven modificadas, se ven alteradas. Cuando digo que el teatro es vivir muchas vidas, para mí es darme la posibilidad de convertirme en otras personas, de formar parte de otra historia de vida, de combinar mi identidad de Romina con otras identidades. A mí me parece fantástico esta unión, pero a su vez es un choque entre la mujer que soy, la actriz y el personaje que interpreto. Entonces, lo que más disfruto del teatro es poner a disposición mis emociones y toda mi vulnerabilidad al servicio del personaje y de la dirección que colabora en esta creación”.

 

El otro, los otros, uno mismo


El teatro y su escena tienen diferentes componentes. Hay técnicos, actores,escenógrafos, directores, etc. pero el público también es parte de este mapa cultural que sube a escena implícitamente, esa es la magia de este arte milenario.

   

Mario Barissi expresó que “para mí eso es fundamental, que llegues, sensibilices, inmovilices y que el público se vaya pensando lo que vio, eso para mí ya es un éxito y es algo que siempre hay que tenerlo en cuenta. Después si le gusta, si el texto es largo o corto, eso después se puede discutir. Pero hay obras que uno presenta que son mucho más simples y a la gente les encanta, les llega; y a lo mejor vas a hacer una obra enorme que tiene un buen título y le preguntás a la gente si le gustó y no le pasó nada. Para mí, eso es lo más importante y el área para el rol del director. ¿Por qué? Porque el director es como una gran gallina que cuida sus pollitos. Porque el director tiene que contener a todos. Contenés al escenógrafo, al vestuarista, al elenco, pero como director no tenés quien te contenga. Entonces para mí el área del director es una área fundamental. ¿Por qué? Porque si vos como director no sabés qué querés, no le podés transmitir a tu equipo las ideas para que puedan crear. En una puesta en escena cuando tengo el texto digo: «quiero la puesta en escena desde la escenografía, quiero los vestuarios, quiero la actuación. Todo eso después se lo pasás al equipo creativo. Ellos crean, pero lo hacen sobre una idea, sobre una base y ahí está el verdadero crecimiento; en donde el director tiró una punta, una necesidad, pero ellos lo transforman. Porque ahí es donde después todo se va a lucir. Pero lo importante es que el director sea como la gallina que siempre está cuidando a sus pichones. Cuidar es acompañar. Eso es muy importante”.  


“Siempre hay una directora, un director, alguien que está viendo ahí y siguiendo la creación. Para mí el tipo de dramaturgia que me apasiona es la colectiva.Crear con otras personas algo orgánico. Unir diferentes partes individuales en un inicio, de creación individual, para luego convertirse en algo grupal, en algo colectivo. Me parece magnífico lo que se logra, algo que es inesperado pero a la vez tan verdadero. Es decir, siento que confiar en la idea y en la creación de otro siempre nos hace crecer. En este sentido me acuerdo de algo que me dijo alguna vez el “Trompa” González, maestro del clown con quien me formé, «la mejor idea siempre la tiene el otro». Y para mí eso nos hace libres y en esa libertad está la fuerza del teatro. Porque para mí el teatro es fortaleza y es vitalidad. Entonces el teatro en definitiva es vida. En mi recorrido actoral pude trabajar desde las acciones físicas, desde un cuerpo expresivo. En italia esto es un gran desafío. Para el teatro que yo hago, la palabra dejó de ser esencial y pasa a ser siempre un elemento más de todo lo que hay en escena. Para mí el teatro es vivir muchas vidas”, expuso la actriz Romina D’Amico.


“Al momento de encarar una obra,–declaró  Mariano Franco, actor y director– siempre depende de quienes van a estar al frente para saber cómo pensar la propuesta. En mi experiencia y mi manera de trabajar, la mayoría de veces busco un texto que me llame la atención en el nombre. Esa es la carta de presentación, tiene que ser contundente, llamativo, algo curioso, capcioso. Al leer la obra, me vienen imágenes. Trabajo mucho con imágenes: que después derivan en los colores, en la iluminación, en los vestuarios y demás. Cada director o artista escénico tiene su propia «metodología» podríamos decir. 


Y no siempre es igual, no siempre te encuentra en el mismo momento, y eso también está  bueno. Cada uno le va a brindar al proyecto su mirada, desde dónde lo encuentra, desde dónde lo toca. Hay muchos puntos en común en los que se trabaja como eje central, y eso también hay que tenerlo claro: lo que yo quiero decir, transmitir. Y cada disciplina va conectada con las demás, casi «sin querer queriendo» diría el chavo. Soy un apasionado del mensaje «oculto», de la significancia, del guiño para el público. Siempre pasó que se llenan las salas de los teatros cuando vienen espectáculos de afuera y hasta pagan fortuna por obras vacías. Al teatro lo hacemos todos. No sólo el actor/artista, sino que el público también es parte: el famoso «convivio»”.

Fuente: RTS Noticias