La lucha por la memoria, entre el negacionismo y la justificación

Militantes e historiadores reflexionan sobre la avanzada de las derechas y el impacto en la construcción de los discursos de La Libertad Avanza sobre la última dictadura cívico militar.

Ya durante el debate de candidatos a la Presidencia, Javier Milei había expresado un discurso alineado con los ideales de su vicepresidenta, Victoria Villarruel. Habló de que prevalecía una versión “tuerta” de la historia y se refirió a lo que ocurrió en los 70 como una “guerra”. Una vez que ocupó el sillón de Rivadavia, el economista –y el partido que lidera– profundizó esa postura y sumó ese eje a su batalla cultural.

Un informe de CELS y la UBA marca, sin embargo, que el discurso aún no ha calado profundamente en la sociedad. El 63% de quienes contestaron el relevamiento indicaron que consideran que había pocos o ningún motivo que justifique el último golpe de Estado. Y el 70% está de acuerdo con que el Estado siga juzgando a los militares.


Como contrapartida, La Libertad Avanza lleva adelante acciones en las que insiste con su mirada en contra de la perspectiva de Derechos Humanos. La semana pasada, la senadora Patricia Bullrich cuestionó la declaración aprobada por el Senado en conmemoración de los 50 años del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976 y afirmó que se trató de un pronunciamiento “sesgado y excluyente”.


Quizás uno de los hechos más significativos que realizó la fuerza política oficialista fue el 11 de julio de 2024 cuando seis diputados de La Libertad Avanza (LLA) –Beltrán Benedit, Guillermo Montenegro, Alida Ferreyra, María Fernanda Araujo, Lourdes Arrieta y Rocío Bonacci– fueron de visita al Complejo Penitenciario VII de Ezeiza, donde estaban alojados Astiz, Raúl Guglielminetti, Antonio Pernías, Adolfo Donda y Alberto González, entre otros. Si bien el encuentro despertó el rechazo de los organismos de Derechos Humanos no hubo sanciones ni desde la Justicia ni en el Congreso.


Romina Marucco –militante de HIJOS Rosario– recordó el hecho y cómo la atravesó porque tenía presente el testimonio de una víctima de esos hombres. “Lo que más me interpeló y me angustió fue cuando hubo diputados y diputadas que fueron a merendar con (Mario Alfredo) Marcote, que era uno de los violadores de una mujer cuyo testimonio fue desgarrador”, dijo.


Volver a mirar desde el hoy


Tomás Labrador –HIJOS Rosario– fue contundente: “Estamos en un momento en el que nosotros decimos que gobiernan los civiles de la dictadura, gobiernan personas que no solamente son negacionistas, sino que también reivindican los principios de la dictadura. Y lo que es todavía peor, llevan adelante la misma política económica que implementó durante la dictadura. Provocando cierre de empresas, pérdidas de puestos de trabajo, entrega de soberanía, etc”.


En la misma línea, la escritora e historiadora Marina Franco resaltó: “La extrema derecha actual y el gobierno de Milei no sostienen un discurso negacionista. Es decir, en la Argentina los climas de la dictadura no están negados. Lo que sucede es algo mucho peor y es que están justificados. Es decir, el discurso actual justifica la represión militar, el asesinato y la desaparición de personas. Quien justifica la represión del pasado, justifica también la del presente. Es una manera de pensar la función del Estado. Y eso es lo más grave para mí”.


Y alertó: “Estos discursos que rápidamente solemos llamar negacionistas no son una novedad en la Argentina. Lo que sucede es que en este contexto es que tienen la posibilidad de amplificarse/multiplicarse por las redes y de encontrar nuevos adherentes, en particular en los sectores jóvenes. El fenómeno es particularmente grave”.


En ese sentido, el ex futbolista Claudio Morresi dijo: “Nosotros siempre decimos que para que nunca más vuelva a ocurrir lo que pasó, tenemos que tener memoria, tenemos que buscar la verdad y tenemos que hacer justicia con quienes cometieron estos crímenes. Si eso sucede, nunca más la Argentina va a pasar por una situación como la que vivimos. Si esto lo empezamos a olvidar o queremos crear otra historia paralela que no es la real como tal vez intentan hacer ahora volvemos a correr el riesgo de que la barbarie vuelva y no la merecemos como pueblo”.


Los desafíos


La mirada de las juventudes sobre los crímenes de la última dictadura cívico militar y la construcción de una memoria colectiva que sostenga el Nunca Más es la preocupación común de quienes investigan y militan estos temas.


“Ahora con este gobierno cuesta, otra vez quieren ir para atrás. No lo digo como una consigna de verdad y de justicia, sino de historia, de la historia de nuestro país, que es lo que se necesita conocer y nunca ha sido fácil y menos ahora”, señaló el historiador Marcelo Larraquy. Y agregó: “¿Cómo se puede transmitir esa memoria histórica hoy con toda la información que está circulando y con las fake news, el avance también del negacionismo, de negar las cosas que están sucediendo?”.


Al respecto, Labrador analizó: “Hay que entender también que la memoria es un terreno en disputa, no es algo que está encapsulado y que quedó ahí, sino que, permanentemente, como pasa ahora también con otros derechos hay que luchar por ellos. Las cosas no están dadas naturalmente. Hay que luchar por esos derechos, hay que luchar por esas conquistas, hay que sostenerlas”.


Por su parte, Publio Molinas, militante de Santa Fe, sumó: “Yo creo que la fuerza de la lucha y el movimiento de los derechos humanos nunca cesó. Hoy tenemos el embate, sobre todo mediático, de este Gobierno nacional que viene a instalar, nuevamente, algunas teorías que ya fueron saldadas por la Justicia en nuestro país. La gran ventaja de todo esto es que lo podemos hacer en democracia”.


A su turno, Changui Cáceres –histórico militante radical– analizó que “hay un estado de confusión muy grande en la sociedad, donde los medios de comunicación masivos y toda esta red de trolls, pagos, que están metidos cada vez que prendemos el celular, generan una distorsión de las cosas y una gran confusión. Estamos en un momento de gran complejidad en el país. Estamos perdiendo república cada minuto que pasa. Estamos viendo cómo se llega a un punto donde nos podemos quedar sin Patria, donde no se respeta la Constitución. El Presidente dice que es un topo para terminar con el Estado, pero al Estado lo utiliza permanentemente en beneficio de aquellos que detentan el poder económico”.


Finalmente, Susana Chiarotti –militante de Rosario– evaluó: “Si lo comparo con lo que pasa ahora, creo que la diferencia está también en que la gente joven actualmente no tiene mucha idea de qué es lo que pasó durante el proceso. Por ejemplo, la mayoría de los jóvenes no conoce lo que se hizo en los centros clandestinos de detención. Si quieren vender el cuento de que los militares trataron de limpiar de comunistas el país, mucha gente lo va a creer y no va a mostrar el verdadero rostro de lo que fue la dictadura militar”.


E insistió: “Actualmente hay mucha gente joven que no conoce eso y hay mucha otra que está tan influenciada por las redes sociales, los jueguitos en línea, etcétera, a la que directamente no le interesa. La dictadura destruyó una base cultural muy importante”.

Este contenido forma parte de un especial de RTS Medios a 50 años del inicio de la última dictadura cívico-militar en Argentina. La cobertura incluye entrevistas, notas, producciones audiovisuales y piezas para redes que abordan distintas dimensiones del período y sus impactos en el presente.

Fuente: RTS Medios