La iniciativa del ministerio de Educación apunta a ordenar el uso de pantallas en el ámbito escolar. «Esta normativa será una gran ayuda para las familias y las instituciones», remarcó Pablo Munier.
El Ministerio de Educación de Santa Fe impulsa una normativa para regular el uso del celular en escuelas primarias y secundarias de Santa Fe. La iniciativa busca establecer criterios para el uso de pantallas en el ámbito educativo y generar un marco común para instituciones y familias.
En nivel inicial y primario el uso de celulares personales no estará permitido dentro de las instituciones educativas durante todo el horario escolar, incluyendo tiempo de clases y recreos. No obstante, la medida no impide el trabajo pedagógico con tecnología cuando sea necesario utilizar herramientas digitales. Las familias podrán decidir si los estudiantes llevan o no teléfonos a la escuela, pero no podrán utilizarlos durante la jornada.
En nivel secundario los celulares podrán utilizarse únicamente cuando formen parte de una actividad pedagógica previamente planificada y autorizada por el equipo directivo dentro de un proyecto institucional. Fuera de esos casos, las escuelas deberán establecer normas claras de guardado y uso dentro de los acuerdos de convivencia institucional.
Entre las alternativas se incluye mantener los dispositivos guardados durante las clases o promover recreos libres de pantallas.
Pablo Mainer, de la organización Argentinos por la Educación, señaló que el uso de dispositivos expone a los estudiantes a contenidos para los que no siempre están preparados. “La pantalla hace que los chicos estén expuestos a contenidos sexuales y violentos”, afirmó.
El especialista también advirtió sobre los efectos de las plataformas digitales en el comportamiento de los jóvenes. “Ya está comprobado que el scroleo infinito y las publicaciones están diseñadas para ser adictivas”, explicó, y agregó que el uso prolongado puede generar problemas posturales y visuales.
En relación al desarrollo cognitivo, Mainer indicó que la exposición temprana a las pantallas puede afectar procesos de aprendizaje. “No nos olvidemos que el cerebro se desarrolla hasta los 21 años y las pantallas están interfiriendo en el aburrimiento, que es clave para aprender”, sostuvo.
Sobre la iniciativa provincial, consideró que puede servir como herramienta para ordenar el tema dentro del sistema educativo. “Esta normativa será una gran ayuda para las familias y las escuelas. Es clave tener un marco general y no dejar el criterio sólo en manos de la familia”, concluyó.
Fuente: RTS Medios