Tarabella: “Mi gestión tendrá la responsabilidad de proyectar la universidad de las próximas décadas”

Luego de 106 años de trayectoria en la educación superior, la UNL renueva autoridades y lo hace con una gestión liderada por mujeres. Asume la rectora Laura Tarabella quien en diálogo con RTS Medios brindó un panorama de la gestión que se proyecta.

Valeria Elías

RTS Medios

La tradición institucional universitaria de Santa Fe cambia. La Universidad Nacional del Litoral inicia una nueva gestión liderada por dos mujeres. La rectora Laura Tarabella y la vicerrectora Liliana Dillon, quienes tendrán a cargo la casa de altos estudios en la etapa que comprende 2026-2030. La rectora asumida Laura Tarabella conversó con RTS Medios sobre la universidad actual y su futura gestión.    

 

 

— Tenés el desafío de asumir una universidad como la UNL en un contexto de cambios y crisis económica ¿Cómo ves la situación universitaria hoy?

 

 

— Con mucha preocupación por la incertidumbre que hay en relación a la inversión presupuestaria. No sólo para garantizar el buen funcionamiento de la Universidad y la actividad científica sino por la falta de recomposición del salario de trabajadores docentes y no docentes. Es claro el compromiso y el apoyo de la sociedad con las instituciones universitarias. Tal es así, que el Congreso nacional acompañó estas demandas. Esperamos que pueda cumplirse la Ley de Financiamiento Universitario y que la educación ingrese en la agenda de gobierno. 

 

 

Nos preocupan los constantes cuestionamientos a la labor de la Universidad Pública y al sistema científico nacional. Es lamentable que desde el gobierno nacional no se provean los recursos necesarios para el correcto funcionamiento de las instituciones y que no se contemple la mejora de salarios. La UNL es una institución auditada por los organismos que corresponden. Además, tiene una trayectoria de planificación y ejecución presupuestaria de acuerdo a objetivos, metas y líneas de acción que forman parte de un plan de desarrollo institucional. Es una institución que se ha sometido periódicamente a procesos de autoevaluación y evaluación externa, por ello es incomprensible que se desconozcan los esfuerzos que se hacen desde esta casa de altos estudios, aún sin contar con un presupuesto acorde a las necesidades.

 

 

Serán años complejos que demandarán eficiencia, construcción de fortalezas, mucho diálogo, escucha, gestión transparente y responsable de los recursos, creatividad y capacidad de innovación. Tenemos que seguir garantizando nuestras funciones sustantivas: enseñar, investigar, hacer extensión. Somos la Universidad Nacional del Litoral, 106 años de historia y trayectoria nos avalan y respaldan. Podremos, sabremos avanzar y prosperar aún en las dificultades.

 

 

— ¿Cuál es el perfil de gestión que vas a implementar? Y qué objetivos se plantea?

 

 

— Tenemos una propuesta de gestión en consonancia con los objetivos del «Plan institucional estratégico» que ya tiene diseñada la UNL hasta 2030. Esta gestión tendrá la responsabilidad de proyectar la universidad de las próximas décadas. 

 

Las líneas de gestión se plantean con eje en una universidad que enseña e incluye, que promueve permanencia y bienestar, que aboga por una cultura de respeto, equidad de género y sostenibilidad ambiental, que va más allá de la graduación porque entiende que la educación superior debe trascender las barreras etarias y temporales, que investiga, innova y transfiere conocimiento.

 

 

Son muchos los desafíos para poder seguir garantizando una educación superior de calidad. Mejorar la articulación con nivel secundario – sigue siendo una de las principales preocupaciones –, fortalecer las estrategias de acompañamiento para el ingreso y la permanencia, y favorecer un mejor egreso. 

 

 

Junto con el ingreso, la permanencia y la graduación, el desafío será repensar los planes de estudios de nuestras carreras (pregrado, grado y posgrado) a los efectos de implementar el Sistema Argentino de Créditos Académicos Universitarios (SACAU),  que representa «un cambio de paradigma». Es una oportunidad para revisar planes de estudio, contenidos y metodologías, mejorar la movilidad entre carreras y universidades a nivel del país y favorecer reconocimientos e intercambios en el marco de los procesos de internacionalización.

 

La innovación pedagógica en tecnologías educativas, la formación docente y la consolidación de la virtualidad y entornos híbridos, constituyen acciones potentes para seguir profundizando. Nos interpelan nuevas formas de enseñanza, nuevas prácticas de aprendizaje para estudiantes atravesados por otras expectativas muy distintas a las que tuvimos quienes iniciamos nuestra formación universitaria hace ya muchas décadas, en mi caso en el año 1990.

 

 

Asimismo, vamos a impulsar otras modalidades y formatos para una educación que hoy se plantea de manera permanente, en un proceso a lo largo de la vida, tal como mencionamos que trasciende las barreras etarias y temporales, con diferentes tipos de titulaciones y acreditaciones de saberes, con posgrados y formación continua que va más allá de la graduación, con trayectorias que se construyen de un modo muy distinto a las que conocimos. Se fortalecerán las líneas de trabajo para ampliar la internacionalización en nuestras carreras, así como afianzar las titulaciones de cuarto nivel, consolidar las diplomaturas y desarrollar el sistema de microcredenciales (validación de competencias específicas). Estas certificaciones pueden constituirse en una herramienta valiosa para facilitar el acceso a oportunidades educativas y laborales en un mundo en constante evolución. Además contribuirá a expandir el espectro de propuestas formativas, en un sentido de integralidad y versatilidad de trayectos, en consonancia con las múltiples necesidades de formación contemporáneas.

 

La UNL se ha consolidado como un actor central en la producción de conocimiento científico y tecnológico. En la nueva etapa, el desafío es dar un salto cualitativo, promoviendo una investigación con mayor impacto social, económico, ambiental y cultural, es decir, impulsar de manera significativa procesos de generación de conocimientos en los contextos de su aplicación. Una universidad que consolide la interdisciplina para la valorización del conocimiento, fortaleciendo la investigación orientada a la solución de problemas del territorio.

— ¿Qué significa en esta situación ser la primera Rectora mujer de la universidad? Teniendo en cuenta su trayectoria.


— Ser la primer Rectora mujer en 106 años de nuestra UNL y ser acompañada también por otra mujer, por Liliana Dillon como vicerrectora y, a su vez, decana de la Facultad de Ciencias Económicas, da cuenta que la UNL siempre se ha caracterizado por generar rupturas.  Está en su origen, en ese espíritu reformista, y por ello inconformista, y se permite romper con estereotipos culturales. Es en ese sentido, es un acontecimiento que da cuenta de ese camino recorrido, el trabajo realizado, por momentos en silencio por muchas mujeres en funciones de docencia, investigación, extensión y de la gestión universitaria. Tal vez pueda pensarse sino no ha pasado demasiado tiempo para que hoy podamos ver reflejado la presencia de dos mujeres en lugares de jerarquía trascendental. Lo importante para resaltar es que estas conquistas se han materializado a partir de pasos firmes, sostenidos en el tiempo, con cambios, a veces pequeños pero significativos,  y prácticas que vienen desde hace ya muchos años. Esto que se ha podido lograr debe alentarnos a seguir construyendo una universidad más inclusiva, que reconozca las capacidades, respetuosa de la diversidad, más hospitalaria. Trabajaremos con el firme compromiso de bregar por más derechos y condiciones de igualdad.


— ¿Cuáles son las potencialidades de la universidad que socialmente, culturalmente y económicamente aportan al desarrollo de la humanidad y por qué el estado debe apoyar y proveer a estas instituciones?


Desde la Universidad trabajamos para que nuestras acciones de docencia, investigación, vinculación tecnológica, innovación  y extensión tengan el mayor impacto social, económico, ambiental y cultural para nuestra región, tratando de potenciar nuestra presencia en el territorio, en los centros universitarios, la articulación con los gobiernos locales y provincial.


La UNL es un ejemplo demostrado de la capacidad y el rol que desempeña la producción del conocimiento científico- tecnológico, que justifica con creces la inversión del Estado en materia de educación superior universitaria. Es un claro ejemplo de la articulación público-privada, con excelentes niveles de desarrollo de investigaciones y conocimientos que se inician en nuestro ámbito y luego forman parte de la innovación y desarrollo productivo. El Parque Tecnológico Litoral-Centro es un ejemplo de ello. Por otra parte, la capacidad instalada que poseen las universidades y en particular la UNL debe estar al servicio de realizar propuestas, pensando en la mejora y las transformaciones que la sociedad necesita. Los profesionales que formamos no sólo en calidad de expertos en sus disciplinas, campos de conocimiento y de actuación sino con un claro compromiso ético a la hora de aportar soluciones. Esta filosofía nos exige el esfuerzo por construir marcos de acción comunes con quienes se desempeñan en roles de gobierno en diferentes planos, local, provincial, buscando aportar y a la vez escuchar, aprender desde la mirada de otros actores, organizaciones, instituciones. En estos tiempos es imprescindible insistir por la conjunción de esfuerzos públicos que requieren la mirada de diferentes actores, espacios de concertación, de acuerdo, de acción, de compromiso.

Fuente: RTS Noticias