Los disfraces de carnaval destacan por sus brillos, colores vibrantes y fuerte impacto simbólico. Raulo Galarraga, director de vestuario de la comparsa Papelitos, conversó con RTS Medios sobre la confección de vestuarios de carnaval.
Valeria Elías
RTS Medios
El atractivo del carnaval no es solo la música y los bailes, es también el vestuario, los disfraces que representan una historia específica que conmemora la comparsa. Raulo Galarraga es director de vestuario de la comparsa Papelitos, tiene una trayectoria de 21 años en el rubro vestuario de carnaval, trabaja para la diseñadora Verónica de la Canal y es docente del Instituto Superior de Arte (ISA) de Gualeguaychú. En este diálogo con RTS Medios compartió su vasta experiencia en la materia.
“Cuando hablamos de vestuario de carnaval –comienza la entrevista–, no hay que olvidarse de que no deja de ser un disfraz En los orígenes, el carnaval era gente disfrazada, por unos minutos, para poder ser otra cosa, salir de la rutina y divertirse. Me parece que partimos de esa base; el poder disfrazarse de algo por unos minutos para salir de nuestra vida cotidiana y de la rutina. En este carnaval actual, dentro del espectáculo, el vestuario cuenta una historia. Nosotros a través del vestuario tenemos que relatar algo. Cada escuadra representa una parte de esa historia, por eso tiene que ser variado y todos los vestuarios tienen que tener su toque histórico y su capacidad de poder relatar la historia y ser parte de ella. Por eso se varía en diseño, en color, porque cada uno representa algo distinto”.
El especialista continúa relatando: “Si bien todos los carnavales tienen un mismo origen, esto de disfrazarse y de poder salir de nuestra vida cotidiana, la diferencia es que en cada lugar se le dio su cuota de significancia a través de la cultura del lugar, a través de la idiosincrasia y también del contexto histórico. Por ejemplo, no es lo mismo el carnaval de Gualeguaychú que el norteño de Salta o Jujuy. Si bien estamos dentro del mismo país, ni siquiera tenemos que buscar por afuera un ejemplo, aquí mismo dentro de la Argentina tenemos dos carnavales que son completamente diferentes, representan diferentes cosas, tienen un nacimiento distinto, cada uno por separado para la población de ese lugar. Creo que lo que diferencia el carnaval tanto de Argentina como en Europa o Asia, es justamente esto, la cultura en donde se creó y la significancia que quiso darle ese pueblo al carnaval”.
Ropas y diseños
En lo que respecta al diseño de los vestuarios, el entrevistado aportó: “La parte de diseño es el momento más lúdico, porque uno tiene que imaginar toda la comparsa en relación a la historia que queremos contar. El momento del diseño es donde uno vuela y usa toda su imaginación. Uno puede estar en el mismo dibujo y probar distintas cosas, lleva un tiempo. Nunca está todo diseñado para el momento de la confección de los vestuarios. Nunca está toda la comparsa diseñada, siempre está en un 50% o un 60%, porque muchas cosas se van trabajando sobre la marcha, porque es un poco lo que nos da la libertad de ir viendo cómo van quedando las cosas. Por ejemplo, si la escuadra que viene atrás no está diseñada, entonces nos guiamos a raíz de los colores que está el anterior y vamos viendo, dándole forma un poco sobre la marcha. Es muy difícil tener todos los trajes diseñados como para empezar, porque lo artístico también te va haciendo que una cosa te vaya conectando con la otra. Pero para empezar hay que tener un 50% o un 60% diseñado como para encaminar toda la comparsa y después muchas cosas se van haciendo un poco sobre la marcha y hay cosas que ni siquiera tienen diseño”.
Sobre qué pasa con los disfraces al finalizar el carnaval, Raulo Galarraga, explicó: “Lo que hacen los talleres cuando termina el carnaval con los vestuarios, es lavar absolutamente todo y se guarda de una manera prolija para poder conservarlos. Muchos se venden para otros carnavales más chicos, tanto dentro del país como también nos compran de Uruguay para sus carnavales. Entonces, algunos se venden, otros se reciclan, se reciclan más los trajes que tienen mucha cantidad de tela, donde podés utilizarla nuevamente. Pero reciclar se recicla poco, se recicla lo que son estructura en hierro, de espaldar, por ahí tocados, pero lo que es vestuario en sí, lo que conlleva telas, es muy difícil reciclarlo, por el sistema de costura que manejamos, es una acumulación de telas que le llamamos matelaseado, por eso es muy difícil poder recuperar algo de telas. Pero mucho se vende, se guarda para hacer shows privados. A la comparsa se la puede contratar para shows, para eventos, por eso se guardan para poder utilizarlos, pero la mayoría se vende a otros carnavales. También muchas cosas se donan. Ahora que tenemos el Museo de Carnaval. Los diseños más significativos se terminan donando al museo para poder ser expuestos”.
Una inspiración personal
Para terminar la entrevista, el diseñador cuenta su vivencia personal: “Particularmente, desde muy chico, soy muy fanático del carnaval, creo que como muchos chicos en Gualeguaychú, nosotros nos criamos con esto, con este evento tan hermoso que tenemos. Siempre soñé con estar en el detrás de escena del carnaval, poder crear los trajes, poder trabajar para eso. Los trajes que más me generan más emoción fueron los primeros en los cuales trabajé, donde hice los primeros pasos. Porque me recuerdan a ese chico que siempre soñaba con trabajar en el carnaval y de un día para el otro, estaba involucrado en todo este mundo, en los talleres, en el tras de escena, en el ver cómo se creaba esto y eso fue maravilloso para mí. Los trajes de mis primeros años, que fueron confeccionados hace 21 años, los tengo guardados en mi memoria y en mi corazón porque para mí fueron maravillosos.
Una visión antropológica
Por su parte, Alicia Martín, doctora en Antropología por la Universidad de Buenos Aires (UBA). Profesora Titular Consulta de la Facultad de Filosofía y Letras (UBA), Asesora de investigación en el Instituto Nacional de Antropología y Pensamiento Latinoamericano, compartió este breve análisis con RTS Medios.
“Las Vestimentas de carnaval son disfraces, que la Real Academia Española define como:
«Artificios que se usan para desfigurar algo con el fin de que no sea conocido». En efecto, para celebrar los carnavales sus participantes se visten, adornan y maquillan representando algo/alguien diferente de lo que suelen ser en la vida cotidiana. Pero no necesariamente para no ser reconocidos. En efecto, la máscara en carnaval más que ocultar proyecta otros modos de ser, permite imaginar otros yo. Etimológicamente, la palabra máscara comparte en griego la misma raíz que la palabra persona. O sea, que de alguna manera todas las personas usamos máscaras para desempeñar los roles sociales que vivimos, no sólo para carnaval”.
Fuente: RTS Noticias