La democracia y los derechos humanos, una forma de organización social

En Argentina cada 10 de diciembre, recordamos la vuelta a la democracia, después de años de dictadura y crisis, en 1983 se retomó esa forma de gobierno. Once años después se reforma la Constitución Nacional y se incorporan en ella los derechos humanos. 

Valeria Elías 

RTS Medios

No fue una panacea retomar la democracia. Había aún mucho que organizar, que controlar, y luego, llegó el tiempo de juzgar y hacer justicia por sobre quienes violaron derechos de los ciudadanos argentinos, quienes violentaron una sociedad en pos de beneficios propios. 

Corría el año 1982, Malvinas ya era de los ingleses, la mentira y la frustración no podían esconderse más, el régimen militar estaba cantando su fin. Los jóvenes sobrevivientes y aún militantes, con su sangre enardecida pensaban aún en la palabra patria, libertad, justicia. Se reagrupan los frentes y llaman a elecciones.

Un proceso que lleva años reconstruir, la democracia aún requiere esfuerzo y compromiso social. Conversamos con Luis Alberto “Changui” Cáceres, militante radical, mano derecha de Ricardo Alfonsín, primer presidente electo luego de la dictadura, constitucionalista de la reforma del año 1994, le pedimos que nos cuente cómo se dieron estos procesos, la vuelta a la democracia y la incorporación de los derechos humanos a la constitución.    

“Fue un proceso muy duro, muy duro y muy largo también,- comienza Changui- con un costo para la sociedad argentina grande. Es decir, las cosas, cuando sucedieron, se dieron porque muy bien las cuestiones no estaban, entonces se terminan dando aquello como fue el golpe de estado del ‘76. A partir de ahí hubo que empezar a remar la cuesta. En un primer momento tenías una parte de la población civil, que se hacían indiferentes, pero tenía una parte de la población civil que lo veían con simpatía. Estos fueron los primeros tramos. Recuerdo en Buenos Aires, alguna bandera argentina flameaba en algún balcón, mientras otros estábamos sumamente preocupados porque veíamos y preveíamos la que se iba a venir”.

Continuó “pero después hubo que empezar de a poco a remontar la cuesta, que era complicada, por un lado tenías a los militares, que fueron endeudando el país, porque no fue solo una cuestión que tenía que ver con la violación a los derechos humanos, También fue un proceso de endeudamiento y de liquidación del Estado Nacional. Ahí, en paralelo, todas las atrocidades de las cuales después, la gente se fue enterando. Los que habían sacado la bandera, seguramente la empezaron a usar como bufanda. Hasta que llegó un punto, con una situación bastante conflictiva, porque aparecieron en un primer momento la lucha como de dos polos. El grupo militar que tenía el apoyo de una parte del sindicalismo,

incluso estuvieron en la asunción de los militares, y por el otro lado, tenía a aquellos que tenían levantada la bandera de la lucha armada, la toma de poder, por la vía de las armas.

Todo esto ubicándolo en un contexto global, internacional. El Che Guevara estaba fresco, el Mayo francés, la guerra de Vietnam, era todo una serie de situaciones que te podrían dar una idea, más o menos, de cómo le funcionaba la cabecita a la gente y a las generaciones más jóvenes”.

La historia, sigue, entonces, cuenta “en el medio de toda esta película, estábamos aquí los que enfrentamos la dictadura militar desde el primer día, pero que entendíamos que el tema de la lucha armada y el tema de la toma de poder por el fusil, etc. era una forma de llevar a la gente a la carnicería, era una cosa no viable, que era insensata, que lo único que íbamos a hacer era abrir el camino para que se apilen cadáveres de jóvenes, por ahí bien intencionados, pero que si tomaban ese camino,  era un camino equivocado. En medio de eso planteábamos elecciones libres sin proscripción ni condicionamiento, que en ese contexto, el Mayo francés, la guerra de Vietnam, es decir, parecíamos una cosa media híbrida. Pero hay algo que es para tenerlo en cuenta, porque sucedió antes y tenemos probablemente, por lo menos, que intentar de que no suceda en el futuro. La resultante de esa confrontación no fue que de un extremo se pasó al otro extremo. La resultado de esa confrontación, es que la pelota paró en el medio, que era donde estaban planteando nosotros las cosas, porque no fueron los que planteaba la lucha armada, los que ganaron la contienda y gobernaron, fuimos los que planteábamos elecciones libres sin proscripción, ni condicionamientos y lo logramos. Y esto es una cosa que creo que es importante tener en cuenta, en el momento como lo que está viviendo el país al día de la fecha, donde por ahí aquellos que planteamos la necesidad de buscar consensos, que planteamos la necesidad de fortificar la República y de garantizar la plena vigencia de la democracia, entendiendo que es la democracia y entendiendo que es la República con su división de poderes, y lo que permite el control entre sí de los poderes. Porque si vos preguntas hoy lo que puede ser el camino del medio, no despierta emociones. Y además, desde el mismo gobierno se está buscando una polarización que ellos entienden le conviene. De quien tiene el más alto piso en intención de voto de la oposición, pero que el piso es el techo. De ahí, y a partir de esto el oficialismo a elegido como contendiente, lo que entienden no le puede ganar. Y se han tomado algunos reaseguros los muchachos, de tener a esa persona atada con varias cadenas, con condenas que ya están y que son inapelables, incluso con viejos procesos que aparecían cerrados y ahora serán abiertos de nuevo”.

“Bueno retomando la historia, después viene el juicio a la junta, que primero, siguiendo el camino de la absoluta normalidad, son los militares los que tienen que juzgar, los militares se pasan las pelotas, damela a mí, te la paso a vos, como para llevarla a la calenda, hasta que el presidente electo se cansó y lo pasó al foro civil. Y de ahí sale el tema de la CONADEP, sale el tema del juicio a la junta, sale el tema de la condena, tanto a los militares como a los jefes guerrilleros. A los jefes guerrilleros presos los que pudieron agarrar, los que estaban exiliados, solamente a uno, creo que lo pudieron extraditar en un determinado momento. Y después, la película que se conoce, vino otro gobierno que se encargó del indulto y la amnistía” explicó para ir finalizando el tema.

Para cerrar, dijo “Ese otro gobierno, que aplicó el indulto y la amnistía, fue el de Menem, que hace la amnistía para todos. Y después viene otro gobierno, que es el de Kirchner, que vuelve a la cárcel a una parte y a la otra no. Y después llegamos a esta época donde unos tienen amnesia de que metiste preso a los militares y que eso se definió con muchas pelotas, con mucho esfuerzo, en una cosa inédita, a nivel mundial y que eso es lo que tiene valor y no la bajada de un cuadro, de aquellos que no levantaron un dedo en defensa a los derechos humanos cuando había que levantarla, ni levantaron la voz tampoco. Y por el otro lado, tenés otros que tienen amnesia de que Alfonsin juzgó, condenó y encarceló lo que pudo, de las cúpulas guerrilleras, porque también tenés amnesia del otro lado. Entonces, lo que cargaron sobre el lomo la responsabilidad de enderezar las cosas, y hacer justicia, terminamos con una especie de amnesia por parte de mucha gente, y dentro de un tiroteo de responsabilidades de unos y de otros. Como que caíste sobre uno y no sobre el otro, cuando la verdad es que la justicia fue pareja en ese sentido en la época de Alfonsín”. 

 

Los derechos humanos a la Constitución 

Con la reforma de la Constitución del año 1994, se incorporan los derechos humanos dentro de la Carta Magna, entre otros pactos internacionales,que no estaban considerados dentro de la Ley máxima. 

Cáceres, se acomoda y comienza “la reforma del ‘94 para ser absolutamente franco empieza a partir de una aspiración reeleccionista, que la constitución nueva no contemplaba. En un determinado momento se reflota a un proyecto de ley viejo que cambiaba el tema de la mayoría necesaria para sacar la reforma constitucional, el radicalismo que había estado impulsando la reforma constitucional durante el gobierno de Alfonsin, pero que no había alcanzado el número como para poder sacarla. Se encuentra un poco en la disyuntiva y en la paradoja de que por un lado tenés un planteo de reforma constitucional que uno intentó durante el gobierno y no pudo por falta de número, y por el otro lado una clara intención que aspiraba simplemente a la modificación del tema de la reelección”. “Y en ese contexto, a través de Alfonsín el radicalismo decide entrar en el tema de la reforma constitucional con un objetivo central, que era la incorporación de toda la legislación sobre los derechos humanos que la nivel internacional existía, para incorporar a la Constitución” concluyó la idea.

Entonces, continuó “con ese objetivo se entra y también con el reaseguro de haber logrado un pacto previo que te garantizaba qué cosas eran las que se iban a modificar y que no. Si vos tenías carta abierta para discutir una cantidad de artículos de la modificación que se te ocurría, pero en determinadas cosas el libro estaba cerrado. Lo que es una cuestión, el que no participó en una reforma constitucional no la ve y sale por ahí insultando como que es una limitación, lo cual no te metes a hacer una reforma constitucional como la que ahora se está por hacer en Santa Fe, ahí donde te das cuenta que cuando vos elegiste los constituyentes, los constituyentes a partir de ese momento podrán hacer lo que quieran, y por lo tanto, nadie tiene garantía de que puede salir. Y la única manera de salvaguardar lo que se entiende es indispensable, de que sea salvaguardado es con un pacto preexistente, de los tantos pactos que en este país han existido y que han dado lugar y posibilidad que exista la República Argentina”.

“En el caso de Santa Fe mi partido- advirtió el entrevistado- allá, por el 94 no lo entendió, recién lo empezó a entender ahora cuando se empieza a tratar la reforma constitucional en Santa Fe, por lo tanto se van acomodando las piezas en el tablero de ajedrez. La experiencia va acomodando las cosas”.