El viaducto fue habilitado en 1969, es la obra de infraestructura, única en Argentina, para la integración regional, el Tratado Interprovincial rubricado el 15 de junio de 1960 por los gobernadores Uranga y Sylvestre Begnis. El túnel subfluvial entre Paraná y Santa Fe es la integración física de la Mesopotamia al resto del país.
Valeria Elías
RTS Medios

En el marco del encuentro entre gobernadores de la Región Centro, se dió el hito del puente sub fluvial el paso del vehículo 145 millones desde que el Túnel Subfluvial Raúl Uranga-Carlos Sylvestre Begnis fuera habilitado en 1969. El gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, junto a sus pares de de Entre Ríos, Rogelio Frigerio, y Córdoba, Martín Llaryora estuvieron presentes en el acto conmemorando a su vez el 64° aniversario de la firma del acuerdo federal que dispuso la construcción del viaducto.
En ese momento el Pullaro declaró “Este túnel refleja una gran hazaña de dos grandes hombres de Estado, que entendieron que en un momento determinado de la historia tenían que tener la determinación para lograr una integración regional, en donde dos ciudades tan importantes se pudiesen integrar a través de una obra de infraestructura única en Argentina.
Esta determinación hizo que nuestras provincias puedan crecer, integrar y trabajar para lograr llevar adelante crecimiento para toda una región. Es lo mismo que estamos intentando hacer en este momento junto con las provincias de Entre Ríos y Córdoba con la Región Centro, que muestra lo mejor del interior del país. Desde este lugar histórico queremos hacer siempre un reclamo por más y mejor federalismo”
Cuando este sistema se volvió obsoleto debido al aumento de la cantidad de vehículos que necesitaban cruzar, los gobernadores Raúl Uranga y Carlos Silvestre Begnis dieron origen, en 1960, a un tratado interprovincial que fue el puntapié para la construcción de la majestuosa obra a la que posteriormente legaron su nombre.
Si bien la solución natural hubiese sido la elección de un puente, los gobiernos provinciales solo pudieron escoger ese atípico formato por la falta de colaboración del Estado nacional, a quien corresponde la jurisdicción sobre los espejos de agua.
El mismo se llamaría Hernandarias en honor a Hernando Arias de Saavedra, primer gobernador criollo del Río del Plata.
Con este Tratado se acordó la constitución de una comisión interprovincial que debería preparar las bases para un llamado a licitación pública internacional, la confección del proyecto y la ejecución de la obra. Dicha comisión debería proceder a su estudio y si la oferta resultaba conveniente, aconsejaría su aprobación. El 31 de enero de 1961 en el Salón Blanco de la Casa de Gobierno de Santa Fe, tuvo lugar la apertura de las propuestas para la construcción del Túnel. Sólo hubo un oferente, formado por un consorcio de empresas de Argentina, Alemania e Italia.
El 3 de febrero de 1962 se inician los trabajos con la inauguración del presidente de la república, Arturo Frondizi. La firma Sailav tiene a su cargo la preparación de planos de detalle y dirección de las obras, y las firmas Hochtief y Vianini la construcción de los trabajos.
El 13 de diciembre de 1969 se produjo un acontecimiento bisagra en la vida de los pueblos del litoral. Se inauguró el Túnel Subfluvial, obra trascendental que unió las ciudades de Paraná y Santa Fe y que se convirtió en el primer enlace vial que vinculó la Mesopotamia con el resto del país.
Una obra de ingeniería única para la época
Había que superar algunas burocracias, ambos gobernadores supieron resolver de forma equitativa y federal la conexión entre una parte del país y la otra. Un túnel bajo tierra solucionaba la mitad de los problemas.
Trabajaron en la construcción cerca de 2000 personas. Su concreción demandó una inversión cercana a los 23 000 millones de pesos.
Durante el dragado del lecho se tuvieron que contratar hasta 15 buzos diarios, ya que no podían permanecer bajo el agua más de una hora debido a que la arena era demasiado fina y las paredes de la zanja eran sometidas a la fuerte correntada y se desmoronaban; la excesiva profundidad que se tuvo que alcanzar hasta encontrar suelo firme sometía a los buzos a grandes presiones. Durante el proceso de construcción perdieron la vida cuatro operarios, por diferentes causas.
La estructura del túnel tiene una longitud de 2937m, a los que se suman las rampas de acceso y caminos de convergencia para dar un total de unos 3497m. Está construida a base de segmentos cilíndricos de 64 × 10,8 m, acoplados y enterrados en el fondo limoso del río. En su cota más profunda, el techo del túnel se encuentra a unos 32 metros bajo la superficie del río. El flujo de aire se regula por un sistema de ventilación forzada; la iluminación se ajusta automáticamente a las condiciones exteriores.
Cada tubo tiene forma cilíndrica, y aproximadamente 64 metros de longitud, y 10,8 metros de diámetro y 14 metros de profundidad y una solera de 30-50 cm de espesor.
En la construcción se usó material de la zona como cemento, canto rodado, hierro de alta resistencia, hierro común y arena. Fueron impermeabilizados en el lado exterior con 3 manos de resina poliéster reforzadas con lana de vidrio. Cada tubo tiene una longitud de 65,45 metros, un peso de 4500 toneladas, el diámetro exterior es de 10,80 metros y el interior de 9,80 metros. La pared tiene un espesor de 0,50 metros. La pasarela o vereda lateral tiene un ancho de 0,95 × 1,20 metros, sobreelevada respecto a la calzada. La calzada tiene un ancho de 7,50 metros, y un espesor de 0,43 metros (dos manos de tránsito). La altura libre desde la calzada al cielorraso es de 4,41 metros.
A la estación energética del túnel ingresan 13.200 voltios y ellos mismos poseen transformadores que la bajan a 380 voltios para mantener iluminada la ruta. Hay ocho ventiladores, entre extractores y ventiladores: 4 en Paraná y 4 en Santa Fe. Los extractores “chupan” el aire con unos ventiladores gigantes y a través de unas torres que están ubicadas en los extremos de cada salida del túnel, se ingresa aire puro por la ventilación que está al nivel de la calzada.
La malla protectora fue colocada luego de la gran creciente de 1982. La malla tiene una longitud 650 metros (65.000 m2 de colchonetas), 100 metros de ancho y un espesor de 25 cm. Para su construcción se utilizaron 10.000 toneladas de cemento y 18.000 toneladas de arena.
Se convirtió en una vital conexión entre la provincia de Santa Fe y Entre Ríos. Con el correr de los años se conformó en un tramo fundamental de la ruta bioceánica del Mercosur, clave para unir Chile, Argentina, Paraguay y Brasil.