En septiembre se celebra el día del maestro, del profesor y los formadores de educación. Juana Elena Blanco es una de las figuras rescatadas de la historia santafesina que cobra valor con su aporte a la educación. RTS Medios preparó un especial para conmemorar este día particular.
Valeria Elías
RTS Medios
Conmemorando la educación en el mes de septiembre RTS Medios emite un especial para celebrar a los maestros, profesores y formadores de la educación santafesina. Este micro se emite durante todo el día viernes en la señal televisiva, en las redes, se puede apreciar este y otros trabajos realizados entre la televisión pública santafesina y el Ministerio de Educación. RTS Medios en conjunto con el Ministerio de Educación realizó el especial de “Juana Elena Blanco” con guión de Lorenzo “Chimi” Cantelli y realización de Mauricio Minotti.
Complementando el trabajo televisivo, hablamos con la profesora y doctora en Ciencias de la Educación (UBA) Micaela Pellegrini sobre el legado y la historia de Juana E. Blanco. Ella es especialista en historia de la educación con perspectiva de género y en la actualidad ejerce la docencia universitaria en el Núcleo Histórico Epistemológico de la Carrera de Ciencias de la Educación (UNR). También, es miembro de la Carrera de Investigador Científico del CONICET, donde se desempeña como asistente con sede en el Instituto de Investigaciones Socio Históricas Regionales ISHIR.
La entrevistada brindó un perfil para enmarcar la personalidad de la educadora: “Juana Elena Blanco nació en Rosario en 1863 y murió en 1925, por lo que tenemos que ubicar su vida en el paso de estos dos siglos que fueron muy importantes para Rosario. Sabemos que entre fines del siglo XIX y comienzos del XX, la ciudad pasa a ser de una villa incipiente a una ciudad cosmopolita, comerciante y progresista, caracterizada sobre todo por la llegada de miles de inmigrantes de Europa, que desembarcaron en la ciudad en busca de trabajo, de lugares donde vivir, con la promesa de tener una mejor vida en la pampa Argentina. Entonces esto le va a brindar a la localidad cierta connotación compleja, como una especie de choque de fuerzas, de dos fuerzas. Por un lado, la del impulso del progreso y por el otro la de una masa de sujetos, de actores sociales que van a reclamar su inserción en ese engranaje social frente a un estado incapacitado para hacerlo. En este tiempo, Juan Elena va a formar parte de la primera generación de maestras normales de Santa Fe, por lo que podemos pensar que en su familia existía cierto impulso aspiracional o de clase aspiracional para su hija, específicamente si pensamos que su padre muere muy joven, que eran ocho hermanos y que sin el padre termina siendo la encargada de la familia. Su madre apenas alfabetizada habilita a Juana Elena Blanco a cursar sus estudios de magisterio en la Escuela Normal N° 1 de Rosario que se funda cuando Juana ingresa a la institución. También lo llamativo es que no hemos encontrado registros del resto de los hermanos o hermanas de Juana Elena Blanco para ver si había alguna otra mujer, había asistido a la Escuela Normal y si no lo había hecho, por qué”.
Continuó diciendo: “Ella obtiene su título de maestra normal nacional en 1879 y a partir de ahí va a desarrollar una carrera profesional ascendente que va a ir desde la docencia a la dirección y finalmente a la creación y gestión de una institución enorme y compleja como es la Sociedad Protectora de la Infancia Desvalida. En esta época, tenemos que decirlo, muchas mujeres se encargaban de asociaciones similares como por ejemplo «las damas de beneficencia». Estas administraban instituciones educativas para que asistiera a la infancia desvalida, pobre, abandonada. Entonces, a Juana podríamos ubicarla dentro del andamiaje de este conjunto de mujeres, pero con una particularidad que la va a distinguir, que ya no va a provenir de una familia encumbrada, como sí lo eran estas damas. Y además Juana tenía un título, había estudiado y en cierto modo se mostraba distante a instituciones como la iglesia e incluso el propio Estado a quien le dedica ciertas líneas interesantes en sus escritos, porque se muestra muy enojada o disconforme con la forma de operar de los actores estatales, quienes no pueden cumplir con la matriculación de estos niños que quedaban fuera de las escuelas porque no había ni instituciones ni docentes o sea había un desborde poblacional de esta infancia desvalida. El Estado no contaba con los recursos o no los administraba para este fin. Por lo cual, desde una perspectiva individual y despojada de estas instituciones, Juana Elena Blanco va a impulsar la creación de esta sociedad y sus correspondientes escuelas, pero ella no va a transar ni con el Estado ni con la Iglesia. Constituye esta sociedad que sin duda su fundación o el hecho de haberla fundada lo ubica en un lugar de muchísimo protagonismo y muy disonante con el estereotipo femenino que se esperaba para una mujer de la época e incluso para una maestra de la época. No obstante, eso no lo ubica en un lugar de excepcionalidad. Juana no es la única que está pensando esto en este momento. Es contemporánea no solo de estas damas de beneficencia, sino también del grupo de las feministas universitarias, también de la Liga de Mujeres Librepensadoras, que muchas veces eran las mismas mujeres. Era un movimiento de mujeres que nace fundamentalmente en La Plata, en la Universidad Nacional de La Plata a inicios del siglo XX, que era un grupo muy aguerrido, muy fuerte, disruptivo, que exige un montón de cuestiones sobre todo el divorcio, la patria potestad de las madres, la autonomía de las mujeres en la administración de sus bienes, la separación del Estado con la Iglesia y lo que acá nos convoca, una obligatoriedad por parte del Estado de brindar una educación a las infancias, y sobre todo ellas van a hacer mención a la coeducación, que la coeducación no es lo mismo que una educación mixta, porque la educación mixta puede, requiere la convivencia de niños y niñas en el mismo aula, pero no exige una educación en conjunto”.
“La coeducación – explica la Doc. Micaela Pellegrini– sí va a exigir que no solo se conviva en el mismo espacio institucional, sino que también reciban el mismo tipo de educación. Estas mujeres del libre pensamiento y las universitarias feministas son quienes organizan el primer Congreso Femenino Internacional de Latinoamérica en 1910 y, llamativamente o no, Juana Elena ocupa parte de las comisiones de educación técnica. Entonces, Juana tenía contacto con estas mujeres, dialogaba con ellas, participaba de algunas instancias también muy relevantes para la historia del feminismo en Argentina. No podemos decir que sea feminista, pero sí que esté en este congreso nos animamos a decir que lo era. Si bien por un lado ella era una distinta, una revolucionaria, una disonante con otras mujeres de su época, también sintonizaba con otras que estaban pensando lo mismo que ella. Las tretas internas que dieron la creación, el armado de estos espacios de protección y educación a la infancia desvalida impulsadas por Juana, no las tenemos. Los papeles históricos con los cuales contamos que son un montón, que son muy importantes y que están al resguardo de la actual Juana Elena Blanco, no nos permite hasta el momento poder reconstruir la movilización de estos vínculos sociales con los que Juana permitió la administración de sus recursos. El material con el que contamos son el Acta Fundacional de la Sociedad Protectora de la Infancia de 1906 y algunas memorias y balances de la sociedad que son entre 1912, 1920, 1922 y 1923, son redactadas por Juana y sí nos permite reconstruir un mapa de sociabilidad desplegado por la maestra con las familias más encumbradas de Rosario de la época y desde allí es de donde se obtenían los fondos para la cristalización de los distintos proyectos. Incluso se puede leer sobre ciertas decisiones financieras que desarrolla Juana, al poner por ejemplo el dinero en plazo fijo en un banco. La documentación permite observar ciertas decisiones de sociabilidad y financieras que eran timoneadas por Juana y que la grafica como una mujer muy astuta, inteligente y con ciertos objetivos en mente para cumplir, pero no nos permiten observar con igual claridad las prácticas mediante las cuales esos vínculos se construyen y se activaron”.
“Es decir, las conversaciones, las recomendaciones, las intermediaciones, las negociaciones y las estrategias que posibilitaron el acceso de Juan Elena a estos vínculos sociales. En este sentido podemos reconocer a los actores con los que estableció vínculos y observar los resultados de dichas relaciones, pero no reconstruir todavía las instancias informales que hicieron posible su establecimiento. Pero sí podemos deducir, conjeturar que era una persona con un gran poder de expresión, de convencimiento, con cierta capacidad de liderazgo y de cierta capacidad argumentativa para poder crear esta red social, esta sociabilidad que le permite cristalizar estos proyectos, pero no sabemos bien cómo, o no podemos saber hasta el momento bien, cómo es que se establecieron estos primeros encuentros”, concluyó.
Aportes e ideas
La Doc. Micaela Pellegrini rescata: “los aportes son muchos, pero nos vamos a detener en dos. El primero, por un lado, es aquel que se refiere a lo institucional y material de Juan Elena Blanco, que fue la creación de una Sociedad Protectora para la Infancia Desvalida, que como decíamos recientemente logró organizar y reunir a grandes apellidos reconocidos de la ciudad y también de la región porque en sus balances podemos encontrar aportes desde ciudades como Casilda, Carcarañá, también ciudades cercanas a Rosario, por lo cual entendemos que la sociedad se expandía más allá de la ciudad. Juana fundó dos escuelas: una escuela taller, la número uno, y la escuela número dos, que va a ser una escuela de experiencia vinculada con las cuestiones más de la ruralidad, una escuela chacra. La escuela número uno estaba más dedicada al trabajo de oficio, industrializado, mecánico. en tanto, la dos tenía más vínculo con la naturaleza. También, va a crear un hogar de niños para que puedan asistir o habitar aquellos que iban a la escuela y que no contaban con un espacio, una vivienda familiar. Y después, más adelante, ella crea la colonia en Carcarañá. En esta época, las colonias de vacaciones, son pensadas en términos eugenésicos. No es que se crea para que los chicos vayan a Carcarañá a un espacio verde en contacto con los animales, que se distiendan, que tengan momentos de ocio, sino que tiene que ver con un movimiento social, pero también médico, delineamientos del mundo de la medicina, que consideraban y recuperaban la energía solar en términos de vitamina D. Estos beneficios de estar frente al sol, al aire libre, con la naturaleza, como factores importantes para la salud de los niños. Juana va a decir que muchos de estos chicos, viven en casas hacinadas, sin la higiene, sin agua potable, en condiciones paupérrimas que imposibilitan un desarrollo saludable, entonces piensa como estrategia llevarlos a Carcarañá”.
“También en sus balances se ven todas las tretas y las negociaciones que hace para comprar un terreno gigante de muchísimas hectáreas con plantaciones históricas y muy valiosas, no en términos económicos justamente. Ella piensa que esta colonia va a permitir que los chicos se curen. Además, muchos niños venían de familias que tenían casos de tuberculosis. Ahora bien, por otro lado, concentrarnos unos minutos no solo en la maquinaria institucional y edilicia que ella crea, sino en el trasfondo epistemológico y pedagógico que tenía su propuesta educativa. Juana no sólo fundó estas instituciones para proteger la infancia, sino también para brindarles una educación práctica, técnica, manual, coeducativa. Quería que el paso por la escuela les ofrezca a sus estudiantes una formación específica en algún oficio que los prepare para la vida adulta. Se puede encontrar el trabajo con la madera, de hilado, la cría de los gusanos de seda y la utilización de esa materia prima para hacer determinadas prendas textiles. Podemos ver encuadernación, imprenta, hay unas fotitos muy lindas de las nenas trabajando en el sector de las escobas. Había una intencionalidad de una formación o una educación más allá de lo intelectual”, expuso.
“Incluso era lectora y cita a Belgrano,– relató la investigadora– lo menciona en sus escritos refiriéndose a su postura frente a la creación de instituciones educativas vinculadas con el modelo económico del país. Belgrano escribió estas recomendaciones educativas a fines del siglo XVIII, cuando todavía éramos una colonia española y él era un empleado, un funcionario de la corona española. Él pensaba que este tipo de educación sería la llave de acceso a una sociedad ilustrada y que las infancias debían ser educadas en términos educativos vinculados con el modelo económico del país. Él hace mención específicamente a la agricultura para desarrollar sujetos felices, que luego generaría una felicidad pública. Ella toma parte de estas ideas e imagina una educación en el mismo sentido para sus alumnos. Volvemos a pensar en este grupo de mujeres universitarias, porque una parte del feminismo embrionario de las universidades pensaban a la educación práctica como la más propicia para las infancias vulnerables. Juana, sin duda, tenía contacto con ellas porque coincidían en varios aspectos y que es interesante analizar su pensamiento no en clave individual o excepcional, sino como parte de un engranaje social más grande de un grupo de mujeres que venían pensando cosas similares”.
La visión en la sociedad
Para finalizar la Doc. Micaela Pellegrini comentó: “Desde una mirada sociológica, podemos pensar que las ideas de Juan Elena Blanco eran deterministas, ¿Por qué una educación diferenciada para una población específica de la sociedad? ¿Por qué pensar a los niños de este entramado económico como merecedores de una educación en clave práctica más no humanista? Incluso para pensar en las mujeres es interesante pensar en la formación de niñas obreras. O sea, la formación de futuras obreras permite observar cómo las expectativas educativas podían encontrarse atravesadas simultáneamente por las categorías de clase y de género. No se trataba únicamente de educar a niños pertenecientes a sectores populares, sino de formar sujetos para ocupar determinados lugares dentro del orden social y productivo. En el caso de las niñas, la preparación para el trabajo podría vincularse con la construcción de una determinada feminidad obrera, una mujer formada para el trabajo, pero también para responder a las expectativas morales y sociales asociadas a su condición de mujer. Esas son preguntas que nos podemos hacer desde el presente y que probablemente Juana también se las haya realizado, pero que en el devenir, en el mientras tanto, de una sociedad con estas características tan complejas, se habrá visto esta educación como la más pragmática. Juana era una hacedora de cosas. Incluso muchas fábricas y empresas de la ciudad también terminan contratando a estos alumnos de la escuela de Juana Blanco por lo cual en definitiva esta promesa que surge de la escuela para una vida mejor se termina en muchos casos concretando”
“Tenemos que pensar en una respuesta con luces y sombras. La escuela tal como fue pensada por los filósofos intelectuales de la modernidad, era una escuela que solo se centraría o que solo prometía centrarse en la mente, en la intelectualidad de sus alumnos. Los cuerpos solo van a entrar en la escuela moderna para ser disciplinados en términos de quietud. Pensemos que Juana fue formada en esta clave, además fue formada en la escuela Normal N°1 de Rosario, una escuela muy tradicional, con carácter positivista, donde ella fue educada incluso por algunas de las maestras norteamericanas que trae Sarmiento, una formación bastante estricta, repetitiva, memorística. Juana aprendió que las lecciones que se daban en términos escolares solo se comprometían en el desarrollo cognitivo. No obstante, incorpora en su propuesta al cuerpo, no solo al cuerpo en términos disciplinarios, sino como campo receptor de aprendizaje. Es decir, el cuerpo también se va a contemplar como un cuerpo que aprende que también se aprende desde el cuerpo. El método activo que es un poco la corriente pedagógica que piensa el aprendizaje en estos términos en el término de aprender haciendo, de poner el cuerpo en acción para el aprendizaje llega a Argentina la entreguerras. Pero a Santa Fe con mayor impacto va a llegar en la década del 30, acá estamos hablando de las década del 10 década del 20, podríamos decir que Juana Elena si bien puede ser pensada en relación con estas nuevas formas de concebir el aprendizaje de movimiento de manera muy embrionaria donde ella propone el movimiento, la música, la experiencia, se adquiere un lugar central en su educación. Lo más interesante es esto, que ella se posiciona en un mientras tanto, si bien sus ideas dialogan con Belgrano, pensando el vínculo de la escuela o de la educación con el modelo económico, también se corre de las corrientes más tradicionalistas que piensan a la escuela como formadora exclusiva exclusiva de la intelectualidad de los sujetos e incorpora entonces el cuerpo, como una instancia también de aprendizaje y de vínculo con la formación de oficios”, concluyó la Doc. Micaela Pellegrini.
Fuente: RTS Noticias