Argentinos avanzan en una vacuna para combatir dengue, Zika, chikungunya y fiebre amarilla

Especialistas del CONICET avanzan en el desarrollo de una molécula que produzca anticuerpos contra este insecto.

Científicos del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) avanzan en el desarrollo de una vacuna que inmunice a las personas contra el mosquito Aedes aegypti para que, tras la picadura, se reduzca su supervivencia y, en consecuencia, se evite el contagio de más personas.

El desarrollo tiene lugar en un contexto en el que las enfermedades transmitidas por dicho mosquito, entre las que se incluyen el dengue, el Zika, la chikungunya y la fiebre amarilla, representan una amenaza persistente y en aumento para la salud mundial.


Hasta ahora, el avance obtenido fue probado con éxito en estudios de laboratorio con mosquitos de esa especie que se alimentaron de suero aislado de bovinos inmunizados. El estudio fue publicado en la revista Vaccine.


“En lugar de atacar directamente al mosquito mediante un insecticida, el objetivo es que el propio hospedador (personas o animales) genere, a partir de una vacuna, anticuerpos contra proteínas importantes para la fisiología del insecto que reduzcan de forma significativa su supervivencia después de la alimentación sanguínea, disminuyendo así sus oportunidades de transmitir los virus a otras personas”, explicó Gabriel Briones, líder del trabajo.


Según pudo saber la Agencia Noticias Argentinas, si bien aún no consiste en una vacuna disponible para su aplicación, los especialistas celebran haber demostrado en experimentos que «es posible generar en un hospedador una respuesta inmunitaria contra ese vector de enfermedades infecciosas”.


Una molécula que produce anticuerpos

 
El equipo del CONICET y la UNSAM desarrolló un antígeno recombinante denominado PT-3, producido mediante técnicas de ingeniería genética y construido a partir de regiones seleccionadas de tres proteínas asociadas a la matriz peritrófica del intestino de Aedes aegypti, una estructura que se forma después de que el mosquito ingiere sangre.


Después, inmunizaron bovinos con PT-3 que produjeron anticuerpos específicos y robustos contra estas proteínas del intestino del mosquito.


Para estudiar si esos anticuerpos podían afectar a la supervivencia de los mosquitos utilizaron un sistema de alimentación artificial.


El estudio reveló que los mosquitos que ingerían sangre con anticuerpos contra PT-3 presentaban una reducción significativa de su supervivencia respecto de los grupos control.

Fuente: Noticias Argentinas