Los requisitos fijan inversiones mínimas de 150 mil dólares para microempresas y de hasta 9 millones para medianas tramo 2. También señalan que los plazos de ejecución, de hasta dos años, no se ajustan a la realidad del sector.
El Régimen de Incentivo para Medianas Inversiones (RIMI) genera cuestionamientos entre los actores vinculados a las pequeñas y medianas empresas por los montos mínimos establecidos para acceder a los beneficios fiscales. Según explicó Patricio Dobal, periodista especializado en economía de RTS Medios, los pisos de inversión resultan elevados frente a los desembolsos habituales de las Pymes.
Para las microempresas, el monto mínimo de inversión es de 150 mil dólares, mientras que para las pequeñas empresas asciende a 600 mil dólares. En el caso de las medianas tramo 1, el piso se ubica en 3,5 millones de dólares y para las medianas tramo 2 llega a 9 millones de dólares.
Patricio Dobal señaló que esas cifras quedan lejos de las inversiones que suelen realizar las empresas más pequeñas. “En este caso las inversiones habituales no superan los 20 o 50 mil dólares”, explicó.
Otro de los puntos cuestionados son los plazos de ejecución previstos para los proyectos, que pueden extenderse hasta dos años. Desde el sector consideran que las condiciones no contemplan el escenario que atraviesan las Pymes, afectadas por la caída de la demanda.
En ese sentido, Dobal remarcó la dificultad que supone alcanzar los mayores montos establecidos por el régimen. “No llegás a completar una mano con las empresas que invirtieron 9 millones de dólares”, sostuvo.
Fuente: RTS Medios