Deudores en mora: cuando la expansión del crédito choca contra la capacidad de pago

El informe “Endeudamiento ciudadano: la otra cara de la inclusión financiera”, elaborado por el Centro de Estudios DEMOS, indica que los créditos con atrasos en los pagos se quintuplicaron en menos de un año y medio.

La expansión de las billeteras virtuales y las plataformas fintech provocaron en muy poco tiempo un fenómeno que merece ser analizado: un crecimiento sostenido del crédito y, al mismo tiempo, un aumento mucho más veloz de los préstamos impagos por parte de los ciudadanos que apelan a esos instrumentos para financiar consumos corrientes.

 


Según datos del Banco Central, la expansión del crédito está empezando a chocar con la capacidad de pago de los hogares. Entre diciembre de 2024 y marzo de 2026, el financiamiento total del sistema casi se duplicó: de 83 billones a 156 billones de pesos corrientes, un 88% más.

 


En ese mismo período, la cartera en situación normal (deudores que pagan sus obligaciones en término o registran atrasos de hasta 31 días) cayó de 97,3% a 90,5%, mientras que la cartera irregular del sector privado (el conjunto de préstamos otorgados por el sistema financiero que presentan atrasos en los pagos) aumentó de 1,5% a 6,8%.

 


Este fenómeno se corresponde con otro que empieza a ser una marca de época: las personas que acceden a financiamiento exclusivo con proveedores no financieros de crédito (fintech y billeteras virtuales) pasaron de 3,2 millones a 4,7 millones entre diciembre de 2020 y diciembre de 2025.

 


El informe “Endeudamiento ciudadano: la otra cara de la inclusión financiera”, elaborado por el Centro de Estudios DEMOS en base a datos oficiales del Banco Central, indica que la tenencia de cuentas de pago (principalmente, billeteras virtuales) pasó de 3,5% en 2019 a 73,7% en 2025.
El acceso al crédito creció más rápido que el acceso a las cuentas. En junio de 2025, el 62,7% de los adultos santafesinos tenía algún financiamiento activo en el sistema financiero ampliado, frente al 45,2% del año 2017.

 


La aceleración más llamativa ocurrió en el último año de la serie: entre junio de 2024 y junio de 2025, la proporción de adultos con deuda creció 7,2 puntos porcentuales en 12 meses, la suba interanual más pronunciada de toda la serie histórica. Para dimensionar esa velocidad: ese incremento equivale a casi la mitad de toda la expansión acumulada en los ocho años anteriores.

 


Que el crédito haya crecido tan rápido en ese período no es solo una buena noticia. Coincide con un contexto de fuerte erosión del salario real —el sector privado registrado acumuló una caída de 3,5% en términos reales entre diciembre de 2023 y principios de 2026, y el sector público una caída de 18,3%— lo que sugiere que una parte de la expansión crediticia no refleja mayor capacidad de inversión sino mayor necesidad de financiar el consumo cotidiano. En otros términos: el crédito funciona como sustituto del salario y no como herramienta de desarrollo.

 


La composición del crédito confirma esa lectura. En junio de 2025, el 42,9% de los adultos santafesinos tenía deuda en tarjetas de crédito y el 38,2% en préstamos personales; entre ambos instrumentos explican más del 80% del financiamiento de personas físicas. En el extremo opuesto, los créditos prendarios alcanzaban al 1,3% de la población y los hipotecarios a apenas el 0,4%.
De acuerdo al informe de DEMOS, el instrumento que más creció no fue la tarjeta de crédito —que ya era el más extendido— sino el préstamo personal, que pasó de 23% en 2017 a 38,2% en 2025, un salto de más de 15 puntos porcentuales. Las tarjetas crecieron 6,7 puntos en el mismo período.
Esta diferencia de velocidad no es casual: los préstamos personales son créditos rápidos, de bajos montos y tasas altas, otorgados en gran parte por canales digitales sin garantía. Son el instrumento elegido cuando se necesita liquidez inmediata, no cuando se planifica una inversión. El crecimiento desproporcionado de este instrumento es una señal de alerta antes que un indicador de profundidad financiera.

 

 

Aumenta el crédito, aumenta la mora
El informe de DEMOS explica que la expansión del crédito está empezando a chocar con la capacidad de pago de los hogares. Entre diciembre de 2024 y marzo de 2026, el financiamiento total del sistema casi se duplicó y en el mismo período la cartera irregular del sector privado (los créditos que presentan atrasos en los pagos) aumentó de 1,5% a 6,8%.
“Este deterioro no tiene precedentes. No por la magnitud absoluta de la mora, sino por su velocidad: la cartera irregular del sector privado se multiplicó casi por cinco en solo 16 meses. Y la tendencia no muestra señales de reversión: cada mes, desde octubre de 2024, registra un nivel de irregularidad más alto que el anterior”, explicó la economista Florencia Camusso, del Centro de Estudios DEMOS.

 


“La combinación de mayor volumen de crédito, tasas reales positivas y caída del ingreso real es la que mejor explica la trayectoria de la mora: no hubo un cambio en los perfiles de riesgo de los prestatarios, sino un cambio en las condiciones macroeconómicas en las que deben repagar”, aclaró Camusso.

 


“El endeudamiento de los hogares es el resultado de un sistema que expandió el acceso al crédito sin expandir el ingreso, que incorporó a millones de personas al financiamiento formal sin ofrecerles instrumentos de largo plazo y que dejó que las tasas activas reales permanecieran muy por encima de la capacidad de repago de la mayor parte de la sociedad”, sintetizó Camusso.
A manera de cierre, el informe elaborado por el Centro de Estudios DEMOS deja planteada una pregunta que surge de los datos duros de la economía actual: ¿los distintos actores del sistema financiero serán capaces de financiar desarrollo, vivienda e inversión productiva?

 

Link al informe completo
https://drive.google.com/file/d/1gpbBcrB36pSdoo4mPJP4nn4zJCsEdLcA/view

Fuente: RTS Medios